25 octubre, 2016

LECCIONES DE LA VIDA DE MARTÍN LUTERO

Por dos eventos en la vida de Lutero, le hemos recordado en un lapso de diez cortos días. El primero de ellos, cuando clavó las 95 tesis en las puertas de la Iglesia de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517, lo que de alguna manera marca el inicio de la Reforma Protestante. El segundo evento es su nacimiento el 10 de Noviembre en Eisleben, en 1483. Humanamente hablando, nadie puedo haber predicho que un hijo de campesinos alemanes, un día iba a ser un instrumento en manos del Dios como lo fue Martín Lutero.

Si bien, la teología reformada tiene que ver, humanamente hablando, más con Calvino que con Lutero, este paladín del ejército de Dios, es ejemplar en muchos sentidos. Siendo que la historia es la historia de Dios, no podemos dejar de aprender las lecciones que Dios nos dio a través de este hombre. Seguramente que hay muchas más lecciones, pero bástenos reflexionar hoy en estas, como una manera de honrar la obra de Dios dándonos ese don hace 532 años.

10 cosas que aprendemos del Reformador:

  1. La Biblia es suficiente para pararse en contra del mundo pecador.

En días cuando el emperador y el papa romano tenían todo poder económico, político y religioso, Martin Lutero se situó frente a todo un imperio basado solo en las Escrituras. Su cosmovisión había empezado a cambiar solo basado en la Biblia y su inconformidad contra la iglesia no fue por gustos o formas, fue por una comprensión bíblica de la salvación, la fe y la iglesia, entre otras cosas.

Los cristianos bíblicos jamás deberíamos siquiera pensar, que además de las Escrituras, debamos acudir a herramientas humanas para la promoción de la gloria de Dios y el verdadero evangelio en este mundo. En días en que la psicología, las técnicas empresariales, las ayudas lúdicas, son usadas por muchos para “ayudar la simpleza” de la Biblia y así impactar el mundo, debemos recordar que la reforma no se apoyó en la inteligencia de los hombres ni sus métodos, sino en la infalible Palabra de Dios.

  1. No es bueno ni seguro ir en contra de una conciencia iluminada por la Palabra de Dios.

Hay una gran diferencia entre vivir de acuerdo a la conciencia, y vivir de acuerdo a la conciencia iluminada por la Palabra de Dios. Lutero no nos enseña simplemente, a jamás ir en contra de la conciencia, ya que ella también ha sido afectada por el pecado, sino jamás ir en contra de una conciencia que esté esclava o cauterizada por la Palabra de Dios. Lutero nos enseñó que solo Dios es Señor de la conciencia, que solo la Biblia es quien debe constreñirla, de manera que jamás deberíamos doblarnos ante las opiniones o dogmas de un hombre sino solo ante la Palabra de Dios.

Vivimos en días cuando la mayor parte de la iglesia está siguiendo, llanamente hablando, las palabras de los hombres, de sus líderes. Ellos son capaces de manipular sus vidas a su antojo y mueven sus conciencias al vaivén de sus opiniones. Lutero en la dieta de Worms, nos señaló el camino más bueno y seguro, jamás ir en contra de una conciencia que ha sido esclavizada por la Palabra de Dios y que a menos que se ella fuera persuadida por las Escrituras, ni hombres ni concilios, ni el peligro ni la muerte, deben hacer que ella se traicione.

  1. Cuando la gloria de Dios y la pureza del evangelio están en juego, nuestra comodidad y tranquilidad pasan a un segundo plano, si es que es considerada.

Lutero bien pudo haber pasado a la historia como un monje ejemplar e inteligente, en el monasterio agustino de Erfurt, viviendo una piedad para sí mismo. Sin embargo, luego de su vista a Roma y su comprensión creciente de las Escrituras, se dio cuenta que la gloria de Dios y la pureza del evangelio estaban siendo masivamente amancilladas por una iglesia opulenta, estratégica, humanista y equivocada. Era la gloria de la iglesia la que se perseguía y la comodidad de su jerarquía se buscaba a costa del empobrecimiento de casi todo un continente.

Lutero nos enseñó a ponernos en aprietos y exponernos aún a la muerte, con el fin de ver el puro evangelio ser vivido y la gloria de Dios exaltada. Tuvo que pasar un tiempo escondido bajo peligro de muerte, vivió para ser calumniado y ofendido por muchos. Pero el fin lo vale, ver el evangelio en su pureza y la gloria de Dios resplandecer. No podemos huir de estos dos loables propósitos hoy. Gran parte de la iglesia ha optado hoy por la comodidad, por ser amiga del mundo, de la prosperidad material, por la supresión de todo mal temporal, en detrimento del puro evangelio. No es la gloria de Dios lo que hoy se persigue sino los mega templos, las personalidades, la influencia y la fama. El reformador alemán nos enseña que la vida del cristiano debe ser la de un ponerse en estrecho cada vez que se deba para hacer avanzar los propósitos de Dios, que la comodidad conseguida a costa del descuido de nuestro llamado como iglesia, es una comodidad detestable.

  1. La autoridad se vuelve ilegitima cuando se ejerce fuera de la Palabra de Dios.

En sus 95 tesis Lutero cuestionó la autoridad del papa para hacer lo que estaba haciendo y exigir lo que exigía. Lutero llegó al punto esencial de todo: ¿Cuál es mi máxima autoridad?

¿Sobre cuál autoridad me levantaré y bajo cuál autoridad me regiré? ¿Los hombres? ¿Dios? Así, Lutero entendió que si una autoridad rige en contra de la Palabra de Dios, se vuelve ilegitima y puede haber desacato a ella. Lutero puede ser recordado como “el monje rebelde”, siendo esta frase una manera muy simplista de resumir su vida. Él no fue rebelde por serlo, su rebelión contra la iglesia fue por verlos esclavizar todo un imperio ilegítimamente.

¿Qué hacer en tiempos como hoy, que los gobiernos y muchos líderes religiosos desean ejercer dominio no bíblico sobre las gentes? ¿Qué, cuando los gobiernos pidan que aceptemos y honoremos las uniones del mismo sexo? ¿Qué, cuando algunos pastores exijan pactos y promesas que la Biblia no enseña? El reformador nos enseñó que una autoridad ilegítima sí puede ser cuestionada y no acatada. No tiene que ver con la persona, tiene que ver con la honra a la autoridad de Dios en su Palabra donde las palabras apostólicas retumban: ‘juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios’.

  1. Que la salvación en Cristo es un don de inestimable valor, el cuál jamás se puede comprar o adquirir por medios humanos.

Fue el papa León X quien autorizó la venta de indulgencias o certificados de la salvación a cambio de dinero. Mucho de la teología del momento se había contaminado tanto que el mundo estaba preparado para escuchar frases, como las que salieron de la boca de Tetzel promocionado la venta de ellas, que si se compraban el pecador “sería más limpio que Adán antes de pecar”, que “la cruz del vendedor de indulgencias tiene tanto poder como la cruz de Cristo”. Lutero entendió por la Biblia que el hombre es justificado solo por la fe en Jesucristo. Que el don de la salvación está por fuera del alcance del hombre pecador por lo que nada que haga la pondrá a su disposición, siendo la atribución por gracia de la justicia divina, por el sacrificio de Cristo, lo que salva a un pecador. Eso significó que los individuos debían acudir a Cristo en arrepentimiento y fe para su salvación y no a la iglesia, sus ritos o indulgencias.

Puede que la cara de los vendedores de la salvación o el favor divino haya mudado, pero hoy la oferta es la misma, cambiar dinero por aceptación divina, el cambio burdo de las obras para alcanzar salvación, sigue retumbando en todas las religiones. El verdadero cristiano debe ser el proclamador del verdadero evangelio de Cristo. En épocas cuando la iglesia se promociona a sí misma o cuando promociona una buena moralidad, un impacto social y más, no debemos olvidar que el centro de la Biblia es el evangelio y el centro del evangelio es la cruz de Cristo sin el cual, nadie será salvo. Se trata de Cristo y este crucificado, en su obediencia activa y pasiva para que su justicia fuera atribuida al que por la fe se acerca rendido al Salvador. El día que la iglesia olvido ese mensaje, los cielos se llenaron de nubes negras.

  1. Que interpretar correctamente la Biblia, hace una enorme diferencia en la iglesia y hasta es capaz de crear un cisma.

Eso fue verdad ayer y será verdad siempre. La historia de la iglesia muchas veces fue convulsionada por la interpretación bíblica. Esto hizo quebrar la hegemonía romana en Europa y por ende del mundo a partir de ese momento. Que Dios salva por su sola gracia a través de la sola fe en Cristo, es el punto irreconciliable con Roma. La distancia entre una salvación por gracia a través de la fe y una salvación solo por gracia y solo por la fe en solo Cristo, no solo ha hecho un cisma entre el católico romano sino entre los mismos cristianos que insisten en una participación de su libre albedrío como causa de su salvación. Hablamos del cisma entre el monergismo y el sinergismo, tan irreconciliable antes como hoy.

Usted debe advertir que en estos días, teólogos protestantes están dando pasos agigantados hacia roma, afirmando que las diferencias entre la reforma y roma son meramente de formas. Esto no solo es demasiado peligroso y contrario a nuestra fe, sino que jamás habrá reconciliación en estos puntos. No todos los cismas son legítimos, pero aquí no encontramos ante uno que sí lo es. La interpretación correcta de la Biblia, siempre va a poner a la iglesia en contra de otros y debe ser así, porque si el mundo ve coherente y aceptable el evangelio que fue descrito como locura, entonces debemos entender que algo anda muy mal en nuestras filas.

  1. Se debe temer hacer una división o un cisma innecesariamente.

Por otro lado Lutero nos enseñó a jampas procurar una división arbitraria de la iglesia o basada en personalidades o asuntos personales. Cuando Lutero fue presionado a retractarse en Worms, pidió 24 horas para meditar su respuesta. En esto vemos que Lutero no estaba apasionado por crear una división. De manera que oró, meditó, antes de pretender una división. En esto Lutero es ejemplar a la hora de estimar la obra de Dios en el mundo donde hubiese estado dispuesto a retractarse de haber sido persuadido bíblicamente.

La velocidad con que las congregaciones hoy se dividen, por gustos, por personalidades, por opiniones, no honra el espíritu reformador. Un individuo debería temer dividir una iglesia solo por su opinión o intereses personales, por falta de paciencia o por un celo mal dirigido. Mucho más cuando su motivo no es ni siquiera bíblicamente sostenible. Aunque Dios ha usado la fragmentación de su cuerpo para llevar a cabo sus propósitos, Su voluntad revelada es que nos conocerán como sus discípulos el amor y en la unidad bíblica, esa amor producto de unirnos en la verdad de la Palabra de Dios.

  1. Que la fe y la oración, son los recursos más valiosos y cercanos en momentos de angustia.

Si algo caracterizó la vida de Martin Lutero, fue ese espíritu sensible y temeroso con que convivió. Usted se asombrará que Dios haya usado para una tarea titánica un hombre tan tembloroso como él. Pero vemos a Lutero, y a veces dramáticamente, luchando en oración, aferrándose por la fe a las promesas evangélicas. Una y otra vez procurando traer la Palabra de Dios a su mente e intercediendo. De él recibimos la famosa frase que uno debería orar siempre, salvo cuando está ocupado, porque entonces, uno debe orar más. Dios le enseñó a depender de Él y este hombre fortaleció sus flaquezas por la fe en el Señor y en oración permanente.

Usted y yo debemos lamentar que hoy, tenemos una paleta más amplia de posibilidades para obrar en momentos de angustia. Lo que hasta hace poco tiempo nos debió haber llevado a las rodillas en fe real a Dios, hoy nos lleva a la psicología, los métodos de sanidad interior, terapias grupales, frases estandarizadas, métodos y todo un sistema complejo de pre encuentros, encuentros, pos encuentros, consejerías y liberaciones, etc. Por supuesto no tenemos nada en contra de una consejería bíblica, pero hablamos de esa trama engorrosa de métodos y estamentos que el creyente tiene hoy para lidiar con sus angustias. Lo que sostuvo firme a un hombre en contra de imperios poderosísimos, entonces debe ser de la mayor eficacia: La oración y la fe en el Señor.

  1. Que Dios hace mucho con poco.

La Palabra de Dios está llena de casos así. Dios gana las más grandes batallas con muy poco porque la victoria es del Señor. Una piedra de río, una quijada de burro, nos recuerdan lo que un Dios todopoderoso puede hacer en nuestra historia. En Octubre de 1571, no hablamos de un grupo, de una conspiración planeada, de una guerrilla organizada, hablamos de un hombre y su biblia. Hoy día el impacto de esa obra aún se ve y se celebra. El mundo completo con su poder jamás es más que un solo hombre ¡Con Dios!

La iglesia no debe afanarse por ser tan poca y sin tanta influencia. Esto ha llevado al afán a los mejores hombres que han construido sus propias plataformas para ser vistos. La iglesia debe preocuparse por ser fiel, por estar con Dios y el mundo de hoy todavía no ha visto lo que Dios puede hacer con pocos. Es la iglesia, el remanente fiel, el instrumento divino para llevar a cabo la tarea de la proclamación mundial del evangelio. La iglesia no puede ser un monumento a  todo lo que el hombre puede hacer sin Dios, sino una exhibición de todo lo que Dios puede hacer con poco. Fidelidad y no números, es lo que debemos perseguir. Integridad más que influencia y Dios se encargará de hacer el resto.

  1. Que la mayoría, sí puede estar equivocada.

Muchas personas andan con la “teología de la multitud”, es decir, viven su vida creyendo lo que la mayor parte de la gente cree. Así, los evangélicos no deben tener la razón porque en la iglesia de Roma son muchos más y -No me diga que tantos pueden estar equivocados-. Muchos cristianos no pueden creer que la reforma esté en lo cierto porque “mire esas grandes iglesias – no me diga que todas ellos pueden estar equivocados”- . Lutero se paró frente a un imperio, emperadores, papas, obispos, teólogos, una tradición de siglos, todo un pueblo, y ¡Él tenía la razón! De manera que sí, la mayoría sí se puede equivocar. Por supuesto que Lutero no estaba solo en esto, tenía la Palabra de Dios, la riqueza de hombres en el pasado que siguieron fieles a la Palabra de Dios. Pero en otro sentido, efectivamente el mundo se puede equivocar.

Seguramente da más seguridad estar donde mucha gente está. Pero usted jamás puede medir la fidelidad de una iglesia por su número sino por su fidelidad y apego a la Palabra de Dios. Sea que lo haya dicho o no Lutero, la frase es verdad, la anciana más ignorante con una biblia, es mayor que todos los obispos sin ella. Una iglesia basada en la Biblia es más que todo el mundo sin ella. Estas son realidades verificables por la historia y gracias a Dios en Lutero las vimos palpables. ¡Que Dios nos de ese espíritu reformador siempre!

8 octubre, 2016

UNA CONFESIÓN DE FE

No es muy común hablar hoy en la iglesia evangélica de Credos, Símbolos o Confesiones de fe. Estas palabras más bien parecen sacadas de los anaqueles del catolicismo romano y son asociadas extrañamente con dogmatismo ciego más que con luz doctrinal. Somos parte de una generación, hija de nuestro tiempo, que ha sabido vivir su cristianismo desligada de sus propias raíces, más bien combatiéndolas. Así, el estudio de los Credos ha venido a ser para muchos, casi un lujo académico de los amantes de antigüedades, pero sin ningún fruto provechoso ni práctico para la iglesia de hoy. Muchos cristianos ignoran las controversias doctrinales de la antigüedad y aunque hoy están de pie sobre la base de formulaciones ortodoxas correctas que resultaron en Credos, parece que consideran el estudio de las Confesiones de fe, una pérdida de tiempo, cuando no un motivo de contiendas innecesarias en la iglesia. 

Quizás la iglesia de hoy ha menospreciado su encargo histórico. Conocemos por 2 Timoteo 1:13-14:‘Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros’, que la iglesia ha recibido un depósito doctrinal y la forma o norma de las sanas palabras, que la iglesia es esa estructura espiritual debe retener la verdad en sus contenidos y formas correctas o lineamientos adecuados o estructura correcta. No se encargó a la iglesia guardar ciertas verdades o ciertas prácticas, sino las verdades y prácticas que definen lo que es el evangelio, se le encomendó diferenciar lo que es la sana doctrina de lo que no lo es, de lo que no se puede llamar sana doctrina o verdad y preservarla. El encargo no se trata de generar verdades cada momento, se trata de la pedagogía de recibir un legado que debe ser guardado, retenido por el Espíritu Santo y comunicado a otros con suprema fidelidad (2 Tim.2:2). 

Quizás también la iglesia de hoy no ha implicado correctamente lo que es ser ‘columna y baluarte de la verdad’ (Cf.1 Tim.3:15). No solo es relevante la exhortación a ser el soporte de la verdad, a saber, esa estructura espiritual que sostiene, aguanta y lleva en sí la verdad del evangelio, sino que es muy importante observar que se reconoce la existencia de un cuerpo de doctrinas llamada ‘verdad’, algo particular, concreto, que podía diferenciarse de lo que no lo era y que debía ser soportado y vigilado. En orden eso significa que la iglesia ha recibido un tesoro concreto y distinguible llamado verdad, que la misma iglesia debe, por el poder del Espíritu Santo, soportar, sostener y pasar con fidelidad a otros. 

Pero hemos de aceptar que ya para el año 50 d.C., (Mucho tiempo antes de las epístolas pastorales escritas aprox.63-67 d.C. y citadas primero), cuando el apóstol dirige la solemne advertencia a los Gálatas: ‘Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema’ (Gal.1:6-9), se concluye que la iglesia era consciente que ya poseía un conjunto doctrinal llamado: evangelio. Un cuerpo de doctrina fijo, particular, distinguible de aquello que no correspondía o que podía ser diferenciado. Algo que era inmodificable aun por los propios apóstoles. Este conjunto de cortinas recibidas, que debían ser preservadas, no son asuntos periféricos del cristianismo, sino doctrinas que definen qué es el cristianismo, qué es la sana doctrina, qué es estar en la verdad. 

Ahora preguntémonos, ¿Estos solemnes encargos leídos anteriormente, correspondían solo a la iglesia del primer siglo? Si así hubiera sido, no tendríamos certeza que hemos recibido la fe verdadera, porque si la segunda generación de cristianos omitió esta labor o no la relacionó con sus responsabilidades, si perdió el deposito, la norma de las sanas palabras, si no fue el soporte de la verdad y ya no la tiene en su seno, ¿Cómo saber si tenemos o no un evangelio distinto? Pero ¿Crees que el Espíritu Santo ha venido trabajando en su iglesia desde pentecostés? ¿Crees que cada generación ha entregado a hombres fieles el depósito? ¿Crees en la existencia actual de un organismo llamado iglesia que soporta la verdad dentro de sí? 

La iglesia ha asumido que estas exhortaciones corresponden a sus responsabilidades y desde el primer siglo ha tomado, a veces con más fuerza que otras, la tarea de retener la fe, de guardarla con celo y de traspasarla a la próxima generación de creyentes. Puedes mirar el ánimo de vindicar la fe del conocido Credo apostólico, llamado así por la síntesis más básica y trinitaria del cristianismo apostólico, no porque los apóstoles la hayan redactado. Puedes corroborar la manera en que la iglesia entendió su papel yendo por los Credos llamados ecuménicos. Ecuménicos, no en el sentido moderno de la palabra sino en el sentido de universales, porque representaron en general el “universo” evangélico del momento (Niceno-Constantinopolitano [Nicea 325 y puntualización en Constantinopla 381], Atanasiano y el de Calcedonia 451). Mira las confesiones de fe en la Reforma y posterior a ella. La iglesia es una iglesia confesante, que se goza en la claridad de la verdad, en guardar y promulgar la verdad. 

a. Aspectos introductorios

– ¿Qué es una Confesión de Fe?

Podemos afirmar que un credo, confesión de fe o símbolo, es una declaración doctrinal a manera de resumen o síntesis lo más sistemática, precisa y concreta posible. La distinción más noble de una confesión de fe es pues la procura de ser tan fiel a la Palabra de Dios como sea posible y en armonizar las doctrinas bíblicas de manera que todo el Consejo de Dios sea honrado. Por ello cada frase en las Confesiones históricas tiene un soporte bíblico que procura demostrar que dichas declaraciones, corresponden a lo que la Palabra de Dios enseña. En esto quiero enfatizar, pues la legitimidad de una Confesión de fe se encuentra en extraer las doctrinas bíblicas, ordenarlas y armonizarlas, jamás en someter a la Biblia a presupuestos denominacionales. 

Si bien hay declaraciones doctrinales muy generales, organizadas según el propósito, sean verticales, para enseñarnos el sistema de doctrina desde Dios, el hombre, Cristo, la salvación,  etc., u horizontales, empezando por lo que somos y tenemos en Cristo hacia lo demás, o quizás organizadas de manera que solo enfaticen un tema particular en doctrina o la procura de representar las doctrinas que definen la sana doctrina, toda confesión doctrinal tiene como objetivos la precisión doctrinal en contra de la ambigüedad, la armonía doctrinal en contra de la confusión, la defensa de la verdad en contra del error. Aquí cito a un autor: “algunas confesiones de fe actuales procuran minimizar las diferencias que existen entre los credos y buscan puntos de acuerdo sin dirigirse directamente a los desacuerdos. Este no fue el caso para las confesiones del pasado, especialmente las de la época de la Reforma. Los reformadores luteranos, calvinistas y aun católicos hablaron claramente.  De ninguna manera consideraron que ignorar los asuntos serios que dividían sus iglesias fuera algo positivo.  Todos sentían una fidelidad genuina a sus posiciones y no temían explicarlas y defenderlas y fruto de ello su esfuerzo de años por escribir credos y confesiones”. 

– ¿Qué es entonces ser confesional? 

El sentido más amplio de ser confesional

Déjame plantear un asunto importante aquí. Muchos cristianos quieren huir despavoridos de ser relacionados con ser confesionales. Por muchos motivos que quizás veremos en brevedad más adelante, no desean ni siquiera estar al lado de quienes afirman un credo ni de quienes hablan de su necesidad. Ellos afirman que su credo es la Biblia y punto. Esta falsa dicotomía, credo o la Biblia, hace parecer que los cristianos que adoptan una confesión de fe, no son bíblicos y los que no adoptan un credo, sí que lo son. Sin embargo, el problema no desaparece, porque en un sentido amplio y muy genérico, todo cristiano es confesional. 

Si le preguntáramos a un evangélico ¿Crees en la Biblia? ¿Crees en el Señor Jesucristo? ¿Crees en la divinidad de María? Aquí él nos delimitaría el contenido de su fe en parámetros generales distinguibles al contestarnos sí o no. Hay cosas que no cree, hay cosas que sí. ¿No es eso una definición doctrinal? Ahora, vamos adelante en las preguntas, pero esta vez aún más particulares: ¿Qué crees de la Biblia? ¿Crees en la inspiración y su inerrancia? ¿Qué crees de Cristo? ¿Crees en su deidad y sus oficios? Etc. Así que aquí hay una definición más puntual y especifica del contenido de la fe. ¿Por qué sacarían de la comunión de una iglesia a un individuo que afirma creer en la predestinación como les ha pasado a muchos de ustedes? Porque esa iglesia, así no lo acepte, tiene una confesión de fe. 

El problema aquí es que esa confesión de fe es algo privada, subjetiva, quizás reposa en la opinión generalizada, pero es maleable, se estira o se encoge, fácilmente es expugnada, enfatizada o despreciada. A veces no es ni del conocimiento de todos y reposa solo en la mente del líder de turno. Muchas veces solo representa los asuntos logísticos y superficiales de una denominación, pero no la verdad, no el evangelio, no las doctrinas. Pero sea como sea, es una falacia pensar que hay un grupo de evangélicos que no tengan una especie de credo, ya al ser evangélicos han tenido que evaluar los demás sistemas para serlo. 

El Sentido más restringido de ser confesional

Pero en un sentido más restringido, ser confesional es adoptar consciente, inteligente y libremente un credo doctrinal definido, público y más aún, histórico. Hablo de forma consciente e inteligente para contrastarlo con algo que se asume por mera inercia espiritual. Uso las palabras “adhesión consciente, inteligente y libre”, por aquello que la gente puede llegar a creer porque es la costumbre o la creencia generalizada de cierto grupo. Cuando hablo de “público” lo hago para contrastarlo con aquello que solo reposa en la mente o en la conciencia profunda de los lideres o de un grupo selecto de la iglesia.  Como podrás ver, las diferencias saltan a la vista. Aquí se presupone que tal iglesia tiene una Confesión de fe y que no la oculta, sino que es pública. Que esa confesión de fe no está al alcance de ser moldeada por las demandas del día a día de la iglesia. Que esta confesión de fe representa el entendimiento doctrinal e histórico de dicha iglesia. 

Más restringidamente, la palabra confesional habla de la conformación a una confesión de fe histórica que surge de la reforma histórica. Las Confesiones de fe reformadas generales (a diferencia de las estrictamente denominacionales) tuvieron la particularidad de incluir en líneas generales las verdades de los concilios pasados. Así incluyeron doctrinas como la Trinidad, la deidad y las dos Naturalezas de Cristo, asuntos que, por ejemplo, se discutieron en concilios pasados. Pero sistematizan de la mejor manera, las principales doctrinas de la fe evangélica. Quizás con la expectativa que una iglesia verdaderamente evangélica, aun cuando crea más que eso, jamás creyera menos que eso y siempre dentro de esos límites. 

A diferencia del consenso actual donde se resume la doctrina cristiana a cinco o diez cosas muy generales, algo vagas o poco concretas, las confesiones históricas gozaban de varios capítulos con sub puntos o párrafos explicativos. Por ejemplo, la Confesión de fe de Westminster resumió las doctrinas bíblicas en 33 capítulos en más de 170 párrafos con su sustento doctrinal, la Confesión Bautista de Londres en 32 capítulos y más de 160 párrafos sustentados bíblicamente, La confesión histórica de la iglesia anglicana en 39 artículos y la luterana (De Augsburgo) en 29 artículos. Más precisión, más claridad, más definición, caracterizó la iglesia en sus mejores momentos de entendimiento doctrinal. ¿Qué puede estar pasando hoy? 

– ¿Cuál ha sido el proceder histórico de la iglesia al respecto?

Así que podemos afirmar que la iglesia, es una iglesia confesante. Cuando la iglesia tiene vida espiritual, afán y celo por la verdad, cuando ha tenido más claridad bíblica, la iglesia ha confesado su fe con más precisión. La iglesia no solo tiene cabeza para entender, no solo tiene manos para hacer, tiene también boca para confesar lo que cree y ¿Por qué? Porque la vida de la iglesia se desarrolla en terreno enemigo donde reina la oscuridad, la confusión, la ambigüedad.

24 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (III)

Características De La Oración Pública

  1. Regular.

A través de sentencias directas de la Escritura como de implicaciones obvias, podemos concluir sin temor a equivocarnos que la iglesia debe reunirse regularmente para la oración. Así como vimos que hay un principio para la oración privada ‘cerrada la puerta’ y que esta debe ser continua, existe la realidad de las reuniones eclesiales y que estas también deben ser regulares.

La profecía de Is.56:7 afirmaba que la casa de Dios sería llamada casa de oración, es decir, se caracterizaría por ello, sería tan obvio que se le recordaría por esa actividad. En Zc.12:10 se nos habla de un espíritu de oración derramado sobre la iglesia. Si hablamos de un espíritu egoísta en nuestra sociedad ¿Qué estamos diciendo? Si hablamos de un espíritu de solidaridad en una tragedia ¿Qué estamos diciendo? Pues un ambiente especifico, una condición evidente. Cuando el Señor está en medio de un pueblo, el ambiente es uno de oración continua. Hch.1:14 nos dice que ellos‘perseveraban unánimes en oración y ruego’. Hch.2:42 se señala que ‘perseveran en […] las oraciones’. Hch.12:5 nos conforma que ‘la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él’.

Rom.12:12 es claro: ‘constantes en la oración’. Ef.6:18: ‘orando en todo tiempo […] con toda perseverancia’. En 1 Tim.2:1 nótese los plurales: ‘Exhorto ante todo a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres’. ¿Cómo hacer esto si oramos cada quince días como iglesia? 1 Tes.5:17 nos enseña a orar ‘sin cesar’. En 1 Pd.4:7 se nos llama a velar en oración comunitaria. Estas son suficientes pruebas para llegar a una conclusión ¿Cuál será? Que la iglesia debe orar continuamente. Si bien, la Escritura no nos dice cada cuanto debemos reunirnos para la oración eclesial, observamos el principio reuniéndonos regularmente no de vez en cuando.

Oración regular y en diferentes situaciones.

Hay lo que podríamos llamar situaciones ordinarias y situaciones especiales. Considerando que hay necesidades generales de la iglesia y viendo las prácticas de los apóstoles, nos parece prudente y hasta necesario que la iglesia se reúna y ore semanalmente. Pero viendo la evidencia de Hechos 4 y 12 (tiempos de persecución y gran peligro), también aprendemos que hay ciertas ocasiones de aflicción que mueven a la iglesia a situaciones especiales de oración. Además, viendo la evidencia de Hechos 13 y Hechos 14, aprendemos que hay asuntos en la vida de la iglesia cuándo esta se involucra en hacer cosas de suma importancia espiritual, como la señalización de nuevos líderes y la elección de hombres para el servicio misionero. La evidencia que tenemos en el Nuevo Testamento es que en esas situaciones la iglesia se entregó al ayuno y a la oración. Así que, hay situaciones ordinarias y situaciones extraordinarias y la iglesia debería ser sensible a esto.

  1. Con Propósitos.

La oración congregacional no tiene que adolecer de dirección. En muchas iglesias y esto lo decimos con respeto, se piensa que la oración congregacional tiene que ver con la reunión de gentes. Pero ellos se reúnen a arrodillarse cada uno y orar privadamente bajo un mismo techo. Otros oran en voz alta, pero cada uno está haciendo su propia oración en un mismo lugar. Esto no es oración pública, esto es oración individual en un mismo recinto. Si algo caracteriza la oración congregacional es que tiene propósitos definidos y propósitos conjuntos.

En Ez.37:37 Dios dice que permitirá que la casa de Israel se aúne en una petición particular. Mt.18:19 nos habla de un grupo de personas, no importa cuán básico sea, que se ponen ‘de acuerdo (sinfonía)’para un asunto. En Hch.1:14 se nos dice que los discípulos al perseverar en oración eran del mismo ánimo. Lo mismo ocurrió en Hch.4:24 cuando alzaron a una su voz por un asunto específico. En Hch.12:5 se dice que la iglesia ‘hacía sin cesar oración por él’. Allí hay propósito y unanimidad, en este caso por la persecución. En 2 Cor.9:14 se nos dice que los hermanos de Macedonia hacían oración por la vida espiritual de los de Corinto, una oración con propósito.

De Ef.6:18-19 aprendemos que debemos orar por todos los santos. En otras palabras, debe ser una oración comprensiva, que abarque todas las necesidades del pueblo de Dios, especialmente por el éxito del evangelio al ser predicado. Fil.1:19 aprendemos que debemos orar por todos aquellos que estén en situaciones aflictivas. 1 Tim.2:18 nos señala a orar por todos los hombres y en el v.8 aprendemos que debemos orar por aquellos que están en autoridad sobre nosotros, para que podamos vivir una vida quieta y reposada, con el propósito de que el evangelio se expanda. En St.5 nos muestra la oración por aquellos que están afligidos por situaciones adversas para ser sanados.

Aprendemos así que la oración pública debe tener propósitos y debemos cargarnos con los propósitos de la oración que se manifiestan en el culto. Hemos enseñado el contenido de las oraciones legítimas para que sepamos qué cosas son las que deben llevar la intención generalizada de la iglesia cuando se reúna para la oración. Aquí hay una diferencia entre la reunión de adoración el día del Señor y las reuniones de oración. La reunión de oración, no es en sí una oración de acciones de gracias. Por supuesto que siempre debe haber gratitud, exaltación, adoración, pero el énfasis en las reuniones de oración es pedir y por ellos los propósitos cuando nos reunimos. El culto dominical es en sí una reunión de adoración, aunque también haya peticiones, por ellos las ofrendas cuando adoramos.

  1. Más general y fieles al llamado de la Iglesia

Como habíamos advertido, si existe una diferencia entre la oración privada y pública es que las oraciones privadas pueden y deben ser muy particulares, pero las públicas más generales, las que nos competen a todos y las que van de acuerdo a lo que Cristo le encomendó a la iglesia. Déjeme explicárselo paso a paso.

Más general.

Hemos de evitar que estemos orando en la oración pública como si estuviéramos en nuestro devocional personal. No es que se nos prohíba, pero en el culto de oración se nos iría el tiempo si oramos por los miembros de las familias uno a uno. En lugar de lo cual podemos orar por las familias, por su santidad, por su buena conformación, etc. Podemos orar en casos particulares por supuesto, pero es mejor recordar las iglesias hermanas, sus ubicaciones, sus pastores, en lugar de orar por cada uno y cada miembro, se iría el tiempo. Por supuesto que habrá asuntos para ser específicos y debemos ser sensibles, pero vamos sobre los puntos más generales con sabiduría.

Además, recordemos el principio de la prudencia, no solo a la hora de orar por las personas lo que sería delicado si empezamos a ventilar en la oración cada una de las cosas que sabemos de ellos, sino que las reuniones regulares, deberían ser equilibradas para que los maduros aprovechen y los débiles no se fatiguen demasiado. Podemos ser sensibles a eso si tomamos las cosas de forma general.

Que nos competa a todos como hijos de Dios.

En la oración privada estamos delante de Dios como hijos de Dios, en nuestra relación Padre-hijo, expuestos ante Él con nuestros pecados particulares y nuestras cargas individuales. De eso se trata la oración privada. Allí podemos ser tan específicos como queramos y tan extensos como podamos.

En las reuniones regulares y públicas de oración, estamos reunidos más que como cristianos individuales delante de Dios, estamos reunidos como miembros del cuerpo de Cristo, como parte de una familia, de un cuerpo. Las palabras singulares son sustituidas por las plurales. El “yo” es reemplazado por el “nosotros”, el “mío” por el “nuestro”, etc. Los motivos individuales que solo nos pueden llegar a interesar a nosotros o nuestras familias son reemplazados por los intereses que nos identifican a todos como hijos de Dios y como iglesia. Aquí tenemos la responsabilidad de encarnar lo que se supone, todos tenemos en común como hijos de Dios y miembros de un grupo de creyentes. Hay cosas particulares, providencias personales que bien pueden ser traídas en oración privada, pero aquí nos une el llamado general.

Usted debe preguntarse si tal o cual petición se encuentra en el rango de los intereses personales o eclesiales. Eso es orar con sabiduría. No me malentienda, no es que sus cargas personales o individuales no nos interesen. No es que sus providencias familiares no puedan llegar a ser parte del culto de oración, pero lo que usted debería preguntarse es de qué manera mi providencia particular tiene que ver con los intereses de la iglesia, cómo estos llegan a afectar o pueden llegar a hacerlo. Le pongo un ejemplo. Usted puede pedir oración por el trabajo de un hermano. Está bien, pero ¿De qué manera evangélica eso nos compete a todos? Si usted pide oración por los niños desamparados debe preguntarse ¿De qué forma esa petición encarna lo que todos tenemos en común?

Un pastor escribió lo siguiente: “El escritor recuerda haberse reunido una vez en una iglesia para una temporada de oración, donde todo el tiempo se dedicaba a las preocupaciones domésticas de los miembros. Era evidente que Tommy se había caído cuando iba al colegio y se había lastimado la rodilla. Varios recordaron a Tommy en sus oraciones. Sin embargo, las almas profundamente heridas de los miles de niños del vecindario densamente poblado no atrajo ni una sola palabra de intercesión. Espero que este extremo sea raro, pero debemos tener cuidado de no degradar el propósito de las reuniones de oración […] algunas veces la misma reunión donde se ora por la rodilla de Tommy, también ruega elocuentemente para que la poderosa fuerza del Espíritu traiga un avivamiento en todo el país y se convierta” (Masters).

Entonces, ¿cuáles son aquellas cosas que nos competen a todos nosotros como iglesia? Nótese la pregunta, no que nos competan a todos nosotros como hombres o mujeres o ciudadanos o colombianos, sino lo que nos compete a todos nosotros como iglesia, como el cuerpo local de creyentes que formamos esta iglesia y como parte de la Iglesia universal. Esto me lleva al tercer punto:

Fieles al llamado de la iglesia

Algunos aquí son antiguos en la fe, otros nuevos, aquí hay personas casadas y otras solteras, todos tenemos una vocación particular, hay vendedores, en la rama de la salud, constructores, profesores, amas de casa, hay quienes tienen algunas posibilidades económicas y hay quienes las ven difíciles. Tenemos gente estudiada, los que están estudiando y los iletrados. Imagine cuán grande es el espectro de cosas que nuestras peticiones particulares pueden sumar dependiendo quien es usted con su conformación familiar, su vocación, sus providencias. Pero ¿Por qué estamos reunidos aquí? ¿No es por el Evangelio de Cristo?

Entonces permítame preguntar ¿Qué intereses tenemos en común nosotros? No hablamos de lo que Dios demandará de su mano de acuerdo a su llamado particular, sino como iglesia ¿Qué tenemos en común? ¿Qué nos encargó el Señor? ¿Para qué Dios tomó el trabajo de conformar una iglesia universal? ¿Por qué conformaría el Señor iglesias locales? Recordar el llamado de la iglesia nos ayudará a ser más sabios en las reuniones de oración y experimentaremos lo que es remar todos hacia un mismo lado, unánimes, de un mismo sentir.

Permítame resumirle de forma muy generalizada el llamado de la Iglesia en tres propósitos. Los estudiantes de Teología me ayudarán si algo se queda por fuera de estos tres propósitos: Adoración, Edificación de los creyentes, Proclamación de las Buenas Nuevas. La iglesia fue instituida para esto, las iglesias locales se instituyen para esto. Bajo estos tres encabezados podemos dejar caer todo en su lugar. Si no está contemplado bajo alguno de estos tres encabezados, probablemente el asunto sea personal o particular.

“Después de todo, Dios no solo trata con nosotros de forma individual. A Él le encanta moldear comunidades enteras […] Desea dar forma y embellecer al conjunto de todos los miembros y convertirlo en un cuerpo responsable y comprometido de personas. No hay nada comparable a la reunión de oración para promover esto y hacerlo progresar […] En el culto de oración […] nos hacemos responsables de la obra tanto localmente como en el extranjero […] se esfuma la preocupación por nosotros mismos como creyentes individuales y nos convertimos  en un grupo de personas que anhelan la bendición de los demás y la prosperidad de la causa (del Señor) […] En la reunión de oración somos perfeccionados y afilados como un cuerpo unido de personas”.

Las reuniones de oración, bien coordinadas y maduradas, como es el estándar al cual debemos desear llegar, tienen un bien equilibrio en estas tres columnas. Adoración o nuestro llamado vertical. Edificación o nuestro llamado de puertas a dentro y Proclamación que es nuestro llamado o vocación de muros para afuera.

  1. Sencilla pero Ordenada y Fervorosa.

Vamos a tomarnos de un par de ejemplos bíblicos en el libro de los Hechos que nos muestran estas características de la oración. Las estudiamos porque hacen parte de esas cosas que la Biblia dice que acompañan la oración pública de manera que no corresponden a asuntos de poca monta sino en donde vemos la voluntad revelada de Dios.

Si nos situamos en Hechos 4, vemos el ejemplo de una oración congregacional. Por supuesto que nos sirve, como lo dije, de ejemplo, de guía, a manera de modelo para aprender cómo se debería orar públicamente. Debemos advertir que esta oración la provocó un evento particular, sin embargo, nada resta de la importancia de su ejemplo.

Primero notemos su sencillez. No hay argumentos difíciles de entender, comentarios enigmáticos que el que los hubiese escuchado hubiese preguntado ¿Qué habrá querido decir? No fue una oración demasiado larga, difícil de seguir mentalmente, sino una concreta, directa. No fue una oración con rodeos, sino que fue a los diferentes puntos con sencillez, con concreción. Entiéndame la diferencia entre sencillez y simplicidad. Usted puede ser sencillo, concreto y profundo y eso está bien. Pero cuidémonos de orar livianamente.

Segundo, veamos su argumentación bíblica. La fórmula tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay’ (v.24), al menos se encuentra literalmente tres veces en el Antiguo Testamento, aunque su idea es completamente bíblica. Luego en los vv.25 y 26 se citó el Salmo 2 para seguir argumentado en la oración. Aunque no se cite ninguna parte literal de la Escritura, la oración sigue sujeta a la Biblia basada en la preordenación de Dios de todos los acontecimientos (v.28). Ellos hablan basados en la promesa que el Señor le dio a esa generación apostólica, a esa primera iglesia, que al predicar el evangelio, deberían ver la palabra de Dios ratificada por señales (Mr.16:15-17). ¿No hemos insistido que todas las oraciones deben ser conforme a la voluntad de Dios, es decir, conformes a Su Palabra?

Tercero notemos el orden que ella tiene. No es un orden mecánico, pero no hay repeticiones sin sentido o vanas como le llama la Escritura (Mt.6:7). La oración progresa, tiene un fin. Debemos cuidarnos de redundar innecesariamente o hacer de la oración una serie de argumentos que confundan. Mire que, aunque sea en breve, esta gente adoró en la misma oración, citó las Escrituras, pidió y esto en un buen orden. La idea es que el entendimiento de los hermanos, y el propio, por supuesto, sea edificado (1 Cor.14:15).

Cuarto, la oración no debe adolecer de fervor. Este principio está ejemplificado en el texto que estamos tomando como base, pero hay otro ejemplo en Hch.12:5 donde LBLA traduce: ‘oración ferviente’. Esta palabra habla de algo que se estira, que se extiende y puede traducirse sin cesar o intensamente o fervorosamente. Es una palabra distinta que también se tradujo en Rom.12:12 como‘constantes’. Ahora, ¿Qué queremos decir con esto? Que las oraciones no deben ser frías, apagadas. No quiere decir bullosas, desordenadas, gritadas. Pero sí quiere decir que el corazón debe hervir y debemos usar de mucha intensidad. Ojalá supiéramos en la práctica por qué se relaciona la oración con la agonía. ¿Entiende? No es una postura, unas palabras, es una actitud que desgarra el alma, una intensidad que no nos deja ser fríos en la oración.

  1. Terminada con ‘Amén’.

Miremos ocho textos que de varias direcciones nos ayudan a entender el uso del Amén, en la oración. Dt.27:15; 1 Cron.16:36; Neh.5:13 y 8:6; Sal.106:48; Jer.28:6; 1 Cor.14:16; Ap.19:4. Así, vemos que esta palabra se usa para hacer una afirmación de lo que se está diciendo. Vemos que es una palabra con la que el pueblo se involucra en la oración de alguien. Que se espera que el que escucha la oración, pueda entenderla para poder afirmar la oración con un amén. Esta palabra también es usada como una palabra de adoración como ‘Aleluya’.

No se nos dice que necesariamente debe usarse al final de toda una oración, puede ser que ella se use afirmando partes de la oración misma. Es lícito, y además que es muy bueno. Es una manera en que usted corrobora y se involucra en la oración congregacional así no esté dirigiendo. Usted no se “despega” de la oración, sino que está constantemente siguiéndola y afirmándola. Así mismo es una buena manera de comunicarle al que dirige que “estamos allí y estamos siguiendo su oración”.

Lo que debemos cuidar es no hacer de esta expresión algo religioso, rutinario, como es nuestra inclinación. A veces estamos idos de la oración, pero decimos ‘Amén’, cuando termina la oración. Eso es casi que una mentira ¿No cree? A veces la podemos decir de una manera formal pero no como una manera de identificarnos con lo que se está orando. Otras veces puede ser que se preste para el desorden. Todos estos cuidados son necesarios tenerlos, pero tener cuidado no significa no hacerlo.

23 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (II)

Los Textos más obvios que nos señala la oración congregacional.

La mayoría de las exhortaciones a la oración en el Nuevo Testamento se hallan en el contexto de exhortaciones eclesiales y tiene la intención de señalarnos la gran necesidad, la urgencia, la obligación que la iglesia ore y que persevere en esto siempre como parte de su ministerio en esta tierra. Déjeme citar los textos más importantes y obvios acerca de la oración conjunta. En los textos que vamos a ver hay indicaciones, datos iluminadores, principios, ejemplos y más. Luego vamos a tratar de parcelar en temas la información recibida, pero por ahora miremos lo que la Biblia tiene que decirnos. 

Is.56:7: ‘yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos’. Ez.36:37-38: ‘Así dice el Señor Dios:‘Aún permitiré a la casa de Israel que me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebaño. Como el rebaño para los sacrificios, como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así se llenarán las ciudades desiertas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que yo soy el Señor’(LBLA). Zac.12:10: ‘Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito’. 

Mt.18:19-20: ‘Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’. Hch.1:14: ‘Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos’. Hch.2:42:‘Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones’.Hch.4:24: ‘Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay’. Hch.12:5:‘Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él’. 

Rom.12:12: ‘gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración’. 1 Cor.14:15: ‘¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento’. 2 Cor.1:11: ‘cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos’. 2 Cor.9:14:‘asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros’.Ef.6:18-19: ‘orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio’. Fil.1:19: ‘Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación’. 

1 Tes.5:7: ‘Orad sin cesar’. 1 Tim.2:1: ‘Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres’. 1 Tim.2:8: ‘Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda’. 1 Pd.4:7: ‘Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración’. St.5:13-16:‘¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho’. Judas 20:‘Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo’. 

¿Qué conclusión podemos sacar? Que ya sea mediante promesas veterotestamentarias, ya sea por principios, ejemplos o directrices directas, la oración congregacional, la oración regular conjunta del pueblo de Dios es la norma. La oración publica tiene un acervo probatorio bastante amplio. Podemos aprender de estos textos, que la Escritura no dejan campo para la especulación en este asunto. Orar conjuntamente es la voluntad de Dios para sus hijos. No nos encontramos ante un asunto opcional, algo que tiene que ver con la libertad cristiana ni con un acto de generosidad de nuestro tiempo. Hablamos de un mandato, de la regla común entre el pueblo de Dios. La oración congregacional corresponde a un asunto normativo para todo creyente y para una iglesia que se considere bíblica en el contexto de “todo el consejo de Dios”. De estos textos podemos deducir qué características tiene el culto de oración, lo cual se tratará en la próxima entrada.

22 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (I)

¿Es un requerimiento Bíblico las reuniones semanales de oración?

Sin lugar a dudas esta es una de las partes más importantes en el tema de la oración y en general de la vida espiritual de los cristianos: las reuniones públicas de oración. La gran mayoría de cristianos no advierten que las reuniones de oración tienen un lugar prominente, fundamental y muy necesario para una vida cristiana saludable. Es más, para muchos cristianos no hay una relación entre la doctrina cristiana o sana doctrina y las reuniones públicas de oración, simplemente pudieran reconocer algunas pistas divinas que Dios desea que la iglesia ore junta, pero nada más allá. Pero no advierten que la mayor parte de las exhortaciones apostólicas que hablan de la oración apelan al sentido comunitario de la misma, sin la cual ningún cristiano podrá tener una vida saludable ni la expresión de una sana doctrina.

Esto lo podemos ver en las prácticas que caracterizaron la primera iglesia. Ellos eran dueños y guardianes de esa doctrina que tenía a Cristo como centro. Así que usted debe esperar ver en ellos ciertas características que expresaran su cuidado de la doctrina hasta en sus prácticas. Si usted hubiese querido describir qué era este nuevo movimiento, que hacían, en qué consistía su organización, hubiese referido aquellas cosas que eran muy evidentes, centrales y que les ganó el buen testimonio entre el mundo. Era una iglesia sencilla pero poderosa, tenían problemas, tuvieron que lidiar con el pecado de sus miembros, pero era fuerte en aquellas cosas en que una iglesia debe ser fuerte así sea débil en las demás:

Hch.2:41-42: Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones’. Las cosas más básicas que hacen que una iglesia sea llamada iglesia, en lo que una iglesia debe ser fuerte, aquí está descrito lo que debe ser muy evidente tanto para la iglesia misma como para los de afuera. Andar en la verdad de Cristo tiene cosas muy sensibles, muy centrales, prominentes, y usted acaba de leer qué cosas son y deben ser tan obvias y evidentes que nadie tenga duda. Si alguien que acaba de llegar al planeta fuera a describir la iglesia, si fuera a generalizar lo que es una iglesia local en pocas palabras, resumiendo sus cosas más importantes ¿Qué diría de ella? Pero ¿Qué diría de la nuestra? ¿Cómo nos resumiría?

¿Por qué orar juntamente no es tan importante ni una marca tan evidente en la iglesia actual?

La frialdad espiritual de nuestra época.

Puede haber muchas causas. Generalmente las reuniones de la iglesia se debilitan bajo una ola de frialdad espiritual que impregna a muchos. Creo que la ola de mundanalidad hace sentir su presencia real en este aspecto de la vida de la iglesia, más que en otras áreas por importantes que sean. Usted puede decir que el mundo de hoy es muy absorbente, que el trabajo, que las ocupaciones, pero quiero enfrentarlo a una realidad: ¿Por qué bajo las mismas circunstancias de un mundo tan absorbente, de trabajo pesado, de ocupaciones y privaciones usted puede apreciar gente llenando estadios para ver espectáculos, frecuentando bares y cines? Pero para nuestra vergüenza, ¿Por qué bajo las mismas circunstancias las iglesias carismáticas se llenan a reventar no importan cualquier día de la semana? ¿Es que allí va la gente que no tiene nada que hacer? ¿No ha visto que la gente allí si tiene tiempo? ¿No será acaso que eso nos está señalando hacia otra realidad más triste?

El espíritu individualista y egoísta de nuestra época.

Pero continuemos. Otra razón también puede ser el marcado egoísmo con el que hoy se interpreta la Palabra de Dios. Se ha hecho tanto énfasis en una relación íntima y personal con el Señor que hemos perdido de vista la dimensión comunitaria de nuestro llamado a Cristo. El común de los cristianos quiere a lo sumo, ir y escuchar la predicación y luego irse para volver en ocho días. Ellos toman la iglesia como una tienda o como una estación de servicio. Tú no debes tener una relación íntima y personal ni con el dueño de un supermercado ni con sus empleados, solo vas a llenar tu necesidad y vuelves cuando necesites más. ¿Es así que la Palabra nos enseña a tomar la iglesia? Por ellos se ha acuñado con razón la frase: cristianos de consumo.

No nos parecemos a esa descripción de la primera iglesia en Hch.2:44-47: Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos’. ¿Qué le parece la dimensión comunitaria de la fe? Eso indica que un hijo de Dios no entra en el plan de Dios adecuadamente hasta que se compenetra con una iglesia local específica en su vida y desarrollo. Pero continuemos.

Una mala comprensión de las Escrituras.

Si fuéramos a buscar otra explicación del por qué los cristianos no le dan la importancia que tiene el culto de oración, pudiera ser que muchos han aprendido a leer sus Biblias de manera incorrecta. Han sido enseñados a mirar aquello que les llama la atención y les conviene, pasando por alto todas las reglas de la gramática y sentido común tan necesarias en el diario vivir. Hacen con la Biblia lo que jamás quisiera que hicieran con ellos. En otras palabras, muchos de ustedes ya hubieran perdido la paciencia si hicieran con ustedes lo que ustedes hacen con la Biblia. Esto no lo digo, por supuesto, para avergonzar a algunos sino para su instrucción.

La Biblia no es un conjunto de citas sabias puestas al azar. Hace mucho tiempo se imprimían unos libritos tamaño miniatura llamados “proverbios” que contenía muchos dichos sabios de gente por todo el mundo. Esa era  una colección de frases interesantes, inteligentes, ciertas. Pero así no es la Biblia. La Biblia tiene un tema principal o predominante, la Biblia goza de temas que desarrolla con cuidado y nosotros debemos advertir todos los elementos que conforman su mensaje, así como lo hacemos en nuestro diario vivir en las conversaciones o escritos. Déjeme instruirlo hoy en dos principios: Contexto e intención. Tal vez usted ni siquiera sea consciente de estos principios en su diario vivir, pero los usa y los entiende perfectamente en la mayoría de veces. ¡Cuánto más usted debe advertirlo en la Biblia!

Contexto

El contexto en la Biblia nos ubica en temas particulares, en un sentido particular, en instrucciones particulares. Usted debe advertir esto porque la mayoría de cristianos cuando lee algo en la Biblia antecedido de la palabra ‘vosotros’, piensa que les habla a ellos de forma individual y no se fijan que quizás, ese ‘vosotros’ haga referencia a ‘ustedes’, a la iglesia o a un conjunto especifico. Usted debe preguntarse, ¿Son indicaciones personales? ¿Son indicaciones eclesiales? ¿Les habla a algunos o a todos? Usted debe advertir el contexto, le ruego que se esfuerce y lo haga. Así sacará el verdadero provecho de la Biblia.

Intención.

¿Ha sido usted malinterpretado? Creo que por ello existe la palabra “malentendido” como una sola palabra, porque es común hacerse una idea equivocada partiendo de las palabras que otro dijo. El malentendido se encuentra en que usted no captó la intención de las palabras. La Biblia tiene una intención al hablar. Cada texto, cada párrafo tiene una intención de Dios y nosotros debemos esforzarnos por entenderlo. Si no vamos en el mismo sentido de la intención de la Biblia, podemos concluir cosas, aun contrarias a lo que originalmente se dijo.

¿Y nuestro tema?

Hemos perdido por años riqueza bíblica en nuestra vida espiritual gracias a no saber acercarnos a la Biblia. Hemos adquirido costumbres cristianas arraigadas donde el culto de oración se trata con liviandad, como un apéndice, como un asunto opcional de los hermanos que tienen tiempo para eso, solo por no advertir con cuidado que Dios nos grita en la Biblia: “Quiero que oren juntos” y “En la oración congregacional está gran parte de su ministerio y la eficacia es este”. Así como tu conocimiento y vigor espiritual están ligados a qué tipo de iglesia vas y a dónde escuchas el evangelio, tu obra en el Señor en santidad y piedad está ligada a la oración en la iglesia. Muchas iglesias suprimieron el culto de oración o lo confinaron a las ancianitas de la iglesia. Hay reuniones para todo y son nutridas, pero hay una pereza e indiferencia para las reuniones de oración espantosa.

Pues como lo dije en un comienzo, la mayoría de las exhortaciones a la oración en el Nuevo Testamento se hallan en el contexto de exhortaciones eclesiales y tiene la intención de señalarnos la gran necesidad, la urgencia, la obligación que la iglesia ore y que persevere en esto siempre como parte de su ministerio en esta tierra. Creemos que Dios nos ha llamado a evangelizar, creemos que Dios nos ordenó guardar la sana doctrina, debemos creer que Dios nos mandó a orar, hace parte de las sagradas comisiones de Dios a su iglesia mientras esté peregrinando….

Continuará…..

2 mayo, 2016

El Mundo Odia el Amor

Pastor:  Helberth Conde

Serie Expositiva 1 Juan 3:13 24 de abril de 2016

El Domingo pasado partiendo de los versículos 3:11 y 12 se aclararon los siguientes temas:

  • Características del amor no cristiano.
  • Los hijos de Dios y los hijos de Satanás en relación con el amor Cristiano.
  • La demanda del apóstol Juan hacia la iglesia de vivir de acuerdo a los principios de amor bíblico y sus manifestaciones como rasgo distintivo del creyente saludable.  

Ahora bien a manera de introducción del versículo 13, debemos resaltar que actualmente el mundo expresa su deseo de alcanzar el amor y la paz. Se evidencia en los esfuerzos  del gobierno actual por  los diálogos de paz con los grupos insurgentes en la Habana. Tambien en los  productos de los  medios de comunicación, como las películas  que narran historias  con énfasis en los sentimientos y el carino. Por ejemplo cuando el tema es la relación entre pareja se invierte gran cantidad de tiempo en describir experiencias sentimentales, las cuales se relacionan con el amor. Además es común que las personas atribuyan las problemático mundiales como las guerras, a la falta de amor.  

Sin embargo aunque el mundo en su lenguaje anhela el amor y paz, la verdad bíblica según 1 juan 3 :13 es que el mundo aborrece el amor, en otras palabras le fastidia el amor. Contradictorio verdad? Pues lo que sucede es que el significado del amor del mundo es diferente al bíblico. El mundo esta pidiendo un amor hacia su propia conveniencia, que le satisfaga sus necesidades tanto físicas como afectivas, un amor que le complazca. Por ejemplo:  

  • El mundo pide amor para los homosexuales pero no un amor que les haga abandonar su pecado sino un amor que les comprenda, que le permita seguir viviendo en pecado con una bandera levantada la cual dice “Déjame seguir pecando”
  • Los adolescentes no desean ser corregidos sino desean ser comprendidos y amados, con el objetivo de manipular las conciencias y continuar pecando contra Dios.  

Realmente a el mundo le fastidia el concepto de amor bíblico, lo unico que quiere es levantar la bandera del amor para poder complacerse en sus propios caprichos, utilizando la fachada de los sentimentalismo y el amor. Volviendo al versículo que nos corresponde 1 Juan 3:13 notamos que  la expresión “no os extrañéis si el mundo os aborrece” esta entre versículo cuyo tema principal es el amor. Si notamos los versículos 11 y 12, habla del mandato bíblico de la iglesia de amarse y en el 12 coloca a cain como un ejemplo de no amor. El versículo 14 confronta el amor con la muerte.

Resulta apropiado preguntarse Por Que el apóstol Juan decide introducir este versículo en un párrafo donde el tema es el amor en la iglesia? Para contestar esta pregunta debemos recordar el contexto de la epístola, la cual fue dirigida a los creyentes con el objetivo de  abrir los ojos ante los falsos profetas que pretendían acomodar las filosofías mundanales con los principios de las escrituras. Generando la falsa enseñanza de que el creyente puede ser aceptado por el mundo. Entonces Juan desea mostrar una realidad, Cual? No debemos extrañarnos al ser rechazados al amar, aunque el mundo dice que lo desea. Por ejemplo un alcohólico desordenado es acusado constantemente por su mal comportamiento, al convertirse empieza a amar las cosas espirituales y  cambia esos hábitos  que las personas le criticaban. Sin embargo el mundo en lugar de aceptar la nueva persona en la que se ha convertido le rechaza y  odia. Porque el mundo no desea este tipo de amor, desea un amor que les complazca, desea estar en paz y seguir haciendo el mal. Pero el propósito del versículo 13 es que el creyente no se sorprenda al recibir rechazo, porque el mundo está lleno de descendientes de Cain, que expresaran su odio contra los hijos de Dios. ( Juan divide en dos  la humanidad, los hijos de dios y los hijos del diablo, de estos últimos está lleno el mundo.) Recordemos que los hijos de Dios actúan para la gloria de Dios y no para su propia gloria, para alcanzar reconocimiento. En cambio  los hijos de Cain desean realizar buenas obras para recibir admiración.

El creyente es rechazado cuando actúa como Cristo. Cuando tiene una luz interior que reconoce a Dios, su santidad y proclama el evangelio de Cristo como el único camino para ser salvo.  Pero no es rechazado cuando su luz es exterior, solo de buenas obras, pues el mundo también sabe hacer buenas obras y las aprueba. Por lo anterior  el creyente debe salir a hacer buenas obras pero con una condición, solamente Cristo, quien es  la única expresión de amor para los pecadores caídos y el único medio para ser salvos.

Además el cristiano será rechazado al ser luz,  porque la luz expone las malas obras de los impíos y estos interpretan esta revelación como una acusación. En la biblia encontramos muchos casos:

  • El sacrificio que ofreció Abel a Dios genero un sentimiento de  acusación en Caín, que produjo enojo en lugar de humildad y arrepentimiento.
  • El servicio de David hacia Dios genero en Saul odio y el deseo de perseguirlo.
  • Elias sirvió con fidelidad a Dios y sufrió una constante persecución por parte de Jezabel.
  • La justicia del  Señor Jesucristo exponía la hipocresía de los fariseos y por eso lo mataron.

Ahora bien en la cotidianidad notamos que:

  • Si un joven rechaza el sexo pre-matrimonial porque lo dicen las escrituras, recibirá burla y rechazo por parte de los que aman el sexo libre.
  • Si amas la modestia y crees que eres testimonio de la verdad de tal manera que no deseas llamar la atención, estas amonestando a los que buscan llamar la atención sobre ellos mismos.
  • Si eres puntual llamas la atención de los impuntuales.
  • Si eres gentil al hablar amonestas a los que hablan con aspereza.

Para terminar resaltamos que el problema de Juan no era la persecución por parte del mundo a los creyentes, sino la persecución de la iglesia a la misma iglesia. Frecuentemente vemos que el servicio en la iglesia en lugar de generar alabanza por parte de los que no sirven genera crítica, porque esto destapa la falta de los que no sirven. No debemos caer en la trampa de alivianar nuestras conciencias criticando a los que sirven.

10 abril, 2016

Tertulia Teológica

Aquí se puede encontrar el audio de estas conversaciones sobre la historia del Cristianismo que se llevan a cabo en vivo los lunes a las 20:00 hrs aquí.

21 marzo, 2016

El pecado y usted

1 Juan 3:4-5 

A partir de los versículos anteriores se puede concluir que el hijo de Dios no puede continuar en su pecado, sin embargo el mayor problema que le impide al creyente abandonar su pecado es considerarlo pequeño. Lo cual es frecuente debido a que vemos nuestro pecado desde una perspectiva humana y no divina, para eso  tenemos el versículo3:4  que nos contesta la pregunta ¿Qué es el pecado?

  • Infracción de la ley de Dios, al pecar estamos  declarando que no nos importa la  ley establecida por Dios el cual es justo.
  • Culto a Satanás de acuerdo a I juan3:8, el que practica el pecado es del diablo.
  • Difamación del nombre de Cristo, al cristiano pecar el que queda mal es Cristo.
  • Según_____ cualquier cosa que quite el deseo hacia Dios, debilite el espíritu es pecado.

Ahora bien las escrituras no nos dejan solo en el horror del pecado sino que el en el versículo3:5, nos recuerdan a  Cristo y su venida a la tierra para quitar nuestros pecados, pero ¿Qué es quitar los pecados?

        Quitar la penalización del pecado, es decir quitar la muerte y el infierno merecido para el pecador.

        Quitar la destitución de la gloria de Dios, ahora podemos contemplar su gloria.

        Quitar el poder del pecado, es decir el creyente aborrece la presencia del pecado, ya no es esclavos de este  y por tanto puede dejar de pecar.

Entender está verdad debe generar en el creyente un deseo genuino por seguir luchando contra su pecado.  

18 marzo, 2016

La Esperanza Como Fuente Motivadora De Santidad

Predicador : Helberth Conde

Siguiendo con la serie expositiva de I Juan, le correspondió el versículo 3:3, no sin antes recordar lo aprendido en el versículo:

La situación del creyente mientras espera la manifestación de la venida de Cristo es de lidiar con su fé frágil, con la tristeza que genera su propio  pecado y por el ajeno, porque el creyente aún no ha sido transformado para ser semejante a Cristo. De tal manera que estará en un estado de insatisfacción parcial por causa de su pecado hasta que Cristo venga. Ni los títulos, las relaciones emocionales, el dinero… las cosas terrenales van a suplir dicha insatisfacción. Sin embargo Dios en el versículo 2 promete que esto será por poco tiempo hasta que Cristo venga. I Juan

3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Ahora bien el consuelo brindado por  el versículo 3:2 para el creyente que batalla en contra del pecado, al cuál no puede derrotar completamente,  no es una excusa para relajarse o resignarse en dicha batalla. Por eso el versículo 3:3 dice que el creyente puede cambiar gracias a un motor que está en este mundo absurdo, ese motor se llama esperanza.

La esperanza es un principio motor que se sustenta sobre una promesa de bendición. Tanto el creyente como el no creyente tienen esperanza. Todos los seres humanos tienen esperanza ¿Cuál es el motor de la existencia de una persona que no conoce a Cristo? generalmente son cosas buenas no rechazadas socialmente como el buen desarrollo de los hijos, el progreso económico…Sin embargo el objeto de la esperanza del creyente es Cristo mismo.

 

23 octubre, 2015

¿Hay algo más reformado para hacer en esta celebración que atender a la fiel exposición de la Palabra de Dios?

Es típico que en las celebraciones de una fecha especial, se busque recordar mediante algunos símbolos, aquel significado que mantiene dicha celebración viva. En épocas patrias, sacamos una bandera que ondea en nuestras casas para recordarnos el amor a nuestra patria libre y de alguna manera, aquellos hombres que la hicieron posible.

Seguramente cuando se acerca otra celebración de aquel 31 de Octubre de 1517, cuando Martin Lutero clavó por segunda vez sus tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, Alemania, celebramos la época que este evento representa. Creemos que en sí mismo este acto no era tan trascendental, y visto solo, no representaba más que la opinión de un monje inquieto. Sin embargo, es un acto que se marca como la representación de todo un pensamiento y quizás una teología que había hervido por siglos bajo la superficie de la religión tradicional, y que buscaba ir de regreso a las Escrituras en los fundamentos doctrinales y de vida y que por la providencia de Dios después de muchos siglos, esa vez erupcionó. Sea que la frase “Sola Escritura” se haya o no elaborado en la Reforma, retrata perfectamente la bandera de este avivamiento espiritual. La Reforma jamás puede huir ni superar su apego a las Sagradas Escrituras y la historia misma confirma la juiciosa adhesión de los reformadores al Sagrado Tomo.

Solo para poner un ejemplo entre muchos, Juan Calvino predico alrededor de 4000 sermones desde el pulpito. Para que se lleve una idea práctica de la “Sola Escritura” le diré que Calvino comenzó su serie sobre el libro de los Hechos el 25 de agosto de 1549 y la termino en marzo de 1554. Después de Hechos paso a las epístolas a los Tesalonicenses (46 sermones), Corintios (186 sermones), las Epístolas pastorales (86 sermones), Gálatas (43 sermones), Efesios (48 sermones)…En…1559 comenzó la armonía de los cuatro Evangelios y no la había terminado al morir en 1564. En armonía con su alto aprecio por las Santas Escrituras, no solo predicó sino que escribió comentarios Bíblicos. Cubrió el 75% de la Biblia en sus comentarios. Comentó 24 de los 27 libros del Nuevo Testamento. Al morir ya había dejado 45 volúmenes de comentarios Bíblicos de más de 400 páginas cada uno de ellos. Fue intensivamente un predicador expositivo, nunca abandonó su costumbre de ir libro tras libro de la Biblia. Y todo esto lo hacía con una mezcla excepcional de rigor exegético como erudito que era y sencillez y amor pastoral. Calvino nos dio el más hábil, claro, palpable y gran ejemplo de exposición de las Escrituras que hemos visto por siglos.

De manera que fieles a nuestro legado, déjeme preguntarle si ¿Hay algo más reformado que hacer en la celebración de la Reforma que, en el caso de los pastores, seguir predicando expositivamente con toda fidelidad desde sus pulpitos? ¿Habrá algo más reformado que hacer para conmemorar esta fecha, que acudir a nuestras iglesias a oír la predicación fiel de la Palabra de Dios? Además, ¿no es de lo más reformado tener esto como la práctica los 52 domingos del mes?

Así que el animo a ondear esta bandera otra vez, con más convicción, porque si lo medita bien, no hay una mejor manera de honrar a Dios esta fecha que haciendo exactamente lo que procuró hacer cuando de su mano nos dio esa bella época conocida como la Reforma.