Archive for ‘Eugenio Line’

11 enero, 2014

EL SEÑOR JESUS, SIMON EL FARISEO Y LA MUJER PECADORA

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6 diciembre, 2012

Carta a la emisora BBN radio

Señores:
EMISORA BBN RADIO.

Apreciados hermanos:

Les saludamos cordialmente en el espíritu cristiano. Queremos mediante esta carta hacer un respetuoso pero serio llamado a la reflexión, acerca de qué tanto todos los programas que salen al aire son consecuentes con el propósito, que según se afirma en las páginas web de esta cadena radial, para el cual fue creada esta emisora.

Si el propósito principal es dar a conocer el evangelio mediante una cuidadosa divulgación y enseñanza de la Palabra de Dios, entonces consideramos que programas que se dedican a criticar y ridiculizar de manera liviana, irresponsable, indocta y sin la mínima compasión cristiana ciertas corrientes teológicas del cristianismo histórico, no están haciendo justicia a la razón de ser de una emisora que hemos admirado, recomendado y apoyado a través de los años por su seriedad en el tratamiento de los diversos temas.

Puntualmente nos referimos al programa “SEMILLAS AL AIRE” de Raúl Ferrer de las nueve y media de la mañana, donde de manera muy superficial y burda se está pretendiendo socavar con falacias (Esto, porque los conceptos que el Sr. Ferrer cita como calvinismo, es una malformación de lo que realmente creemos y no corresponde en su totalidad sino a una edición propia que él hace del cristianismo reformado histórico.) las grandes verdades bíblicas que fueron expuestas nuevamente a la luz en el siglo XVI y sostenidas por las iglesias históricas bautistas y presbiterianas, las cuales fueron el instrumento a través del cual Dios reformó a su iglesia, sacándola de la oscuridad y superstición pagana en que se encontraba inmersa durante siglos. Y no solo esto, sino que bajo la bendición de Dios estas mismas doctrinas llamadas calvinistas, juiciosamente proclamadas y bien trazadas generaron genuinos avivamientos que dieron como fruto la transformación del orden religioso, social y político de su época. Deliberadamente se está ignorando que estás grandes doctrinas de la reforma fueron sostenidas y proclamadas por otros grandes siervos de Dios, que han sido ampliamente reconocidos por su sana ortodoxia bíblica como Juan Nox, Juan Bunyan, John Newton, Mathew Henry, George Whitefield el gran teólogo americano Jonathan Edwards, Carlos Spurgeon, James P. Boyce, Basil Manly, John A. Broadus, B. H. Carroll, William Carey, Adoniram Judson, Luther Rice y una basta pléyade de exponentes de estas grandes doctrinas, por lo que sería, por decir lo menos, poco inteligente, desconsiderado y osado insinuar que fueron predicadores de doctrinas sospechosas, poco confiables y de tinte herético y así convertirlos de un plumazo en grandes heresiarcas. Por lo anterior entiéndase también que toda comunidad cristiana bíblica encuentra en estas iglesias y doctrinas sus raíces, siendo sus deudores todos aquellos que nos consideramos parte del cristianismo evangélico y bíblico. Por tal razón consideramos que un programa de esta naturaleza no hace justicia a la edificación de la iglesia que Dios está conduciendo a través de los siglos.

Así pues, vemos con gran preocupación que un trabajo de tanta excelencia como el que busca realizar esta emisora, esté deslizándose por un sendero que conduce a la controversia y crítica cáustica y malsana, que desembocará en la pérdida de confianza y peor aún en el descrédito de un esfuerzo tan valioso como el que ustedes hacen a través de este medio de comunicación.

En consecuencia, respetuosamente solicitamos que salgan del aire todo tipo de programas que como se dijo anteriormente, no guardan armonía con el propósito de la emisora. Les pedimos también que por favor busquen en alguna manera resarcir la desinformación entregada a los oyentes en estos espacios radiales y la ofensa causada a quienes confesamos sinceramente estas doctrinas en un espíritu pacífico. Agradeciendo de antemano el interés que sabemos prestarán a la presente, quedamos a sus órdenes y a la espera de sus comentarios sobre este asunto.

Sus servidores en la causa del Reino de Dios,

Cordialmente

FRATERNIDAD DE IGLESIAS BAUTISTAS

17 septiembre, 2012

Entrevista con Eugenio Line

24 enero, 2012

Para No Retroceder, Siempre Adelante

Este escrito se trata de crecer y de progresar. Mire 2 de Pedro 1.1-15. En estos versículos Pedro declara claramente que los lectores de su carta ya habían recibido mucho, pero mucho, del Señor. Según versículo 1, habían recibido… una fe igualmente preciosa como la de Pedro y los que estaban con él. Además, según el versículo 3, todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad les habían sido dadas. El versículo 4 agrega que habían llegado a ser participantes de la naturaleza divina, es decir, que habían ya nacido de nuevo, y que habían ya huido de la corrupción que hay en el mundo. Ya sabían, según el vs 12, las cosas que Pedro traía a su memoria. El vs 9 hace recordar la purificación de los pecados que habían recibido al conocer al Señor Jesucristo, vs 8.

Sin embargo, “poniendo toda diligencia, por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud”, etc., vv 5.7. “…Haciendo estas cosas, no caeréis jamás”. Y Pedro, por la importancia de esta instancia, la importancia de este deber, escribe la carta, para recordarles siempre estas cosas, v 12. Pedro busca “despertarles con amonestación”, v 13. Quiere que en todo momento sus lectores tengan memoria de estas cosas, v 15.

De todo esto entendemos con toda claridad cuál es nuestra triste tendencia como cristianos. Como que una vez dentro de la puerta, ya perdemos todo cuidado, es decir, una vez hayamos confiado en Cristo para el perdón de pecados, y una vez el bautizados, ya perdemos el interés en cuanto al reino de Dios. Pero, según el vs 9, el no crecer pone en jaque el proceso comenzado por la purificación de nuestros antiguos pecado. Donde no hay el progreso recomendado por Pedro, se trunca todo el proceso. Vs 11, sin embargo, nos hace recordar que en el progreso “de esta manera nos será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

¿Dice Pedro en estos versículos que uno puede perder la salvación que ya había recibido? No, no dice esto, pero, sí, dice que los que gozan de la salvación crecen. No hay otra alternativa. El cristiano que no progresa no es cristiano, porque el cristiano crece. Este asunto no es fácil de explicar, pues, Pedro no está diciendo que el cristiano es perfecto ya en esta vida. Y, por lo tanto a veces nos nace a veces la pregunta, “¿Hasta qué punto un cristiano puede seguir siempre lo mismo, sin crecimiento, y a la vez salvarse?”

Hacemos mejor si no nos hacemos esta pregunta, sino que más bien acatemos el consejo que el Espíritu Santo nos da en estos versículos, el de añadir todo lo mandado según los vss 5-7, para que así, con estas cosas en nosotros, no estaremos ni ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de Jesucristo. Esta es la preocupación principal del cristiano sano. No se pregunta en cuanto al mínimo necesario para salvarse, sino que se esfuerza al máximo para asegurarse, pues anhela con todo su ser estar con Jesucristo en su reino, v 11.

-Eugenio Line

24 noviembre, 2011

¡Celebremos el Evangelio!

Que no nos cansemos del evangelio, pues es por el evangelio que resultamos personas útiles, personas felices, y mostramos el camino a otras personas. Con el evangelio de Cristo, tenemos el remedio por la ruina humana. buscar soluciones en otros mensajes. ¡No tenemos que predicar otras cosas! A continuación, el evangelio presentado en Tito 2.14:

Tito 2.14, la primera frase, nos da en pocas palabras las Buenas Nuevas: “[Cristo Jesús] se dio a sí mismo por nosotros”. No fue otro o por lo de otros, sino Él mismo. No fue solamente lo suyo, no fue el mundo y sus riquezas, no fue ni plata ni oro o cosas así corruptibles, no fueron estas cosas el precio de nuestra redención. No fue “el ganado sobre mil colinas”. No fueron ni hombres ni ángeles. No, lo que Cristo dio para redimirnos fue Él mismo. Se dio a sí mismo juntamente con todo lo que le pertenece, todo lo que tiene como precioso, su nombre, su fama, su reputación, su tiempo, su fortaleza, su servicio, todas las comodidades de la vida, la vida misma, la totalidad de su humanidad, su alma, su cuerpo, y esta totalidad en unión con su persona divina, todo lo puso Él en manos de los hombres, de la justicia, y de la muerte misma, para que fuera el precio del rescate de su pueblo, una propiciación y un sacrificio por su pecado que debía ser pagado en su lugar y su nombre. No, no fue por toda la humanidad que lo pagó, pero “por muchos”, por nosotros, por todos los elegidos de Dios, por la iglesia, por todos los que Él representó cuando se dio a sí mismo, o por quienes Él murió, los impíos, pecadores, enemigos. Fue un regalo gratuito y voluntario, inefable. ¿Quién puede decir todo lo que está implicado en la frase “se dio a sí mismo”? Es el caso del amor más grande, un amor que sobrepasa todo entendimiento. Dios, siendo que no pudo jurar por otro más grande, juró por sí mismo (Hebreos 6.13), y Cristo, siendo que no pudo dar un regalo más grande, una muestra mayor de su amor, se dio a sí mismo. Lo hizo por los siguientes fines y propósitos:

1. Para redimirnos de toda iniquidad. El pecado trae esclavitud y opresión. La redención que Cristo obró libra. El pecado ata la culpa al pecador, y le pone bajo obligación a recibir el castigo, le pone en riesgo de la maldición y la condenación de la ley. Cristo fue hecho pecado por nosotros y una maldición por su pueblo para redimirnos de ambos. Ni el pecado original escapa la limpieza de la sangre de Cristo. Dios, por razón de Cristo, perdona gratuita y completamente. Cristo fue llamado a esta obra por su Padre, y estaba de un todo de acuerdo con su Padre. El plan de redención fue dibujado en el consejo eterno, y el todo fue fijado en el pacto de la paz.

2. Para purificar para sí mismo un pueblo propio suyo, celoso de buenas obras. Resulta un matrimonio entre Cristo y su pueblo glorioso, sin mancha y sin arruga. Hay por parte de Cristo un amor y un deleite especiales para su pueblo. Son su propia posesión. Son un pueblo distintivo por razón de la elección, la redención, el llamamiento eficaz, y se benefician de su intercesión. Resulta un pueblo entregado a buenas obras, no para que buscara su justificación, sino en obediencia a la voluntad de Dios para testificar su sujeción y gratitud, y para su honra y gloria, para el crédito del cristianismo, y para el bien de la humanidad. No sólo hacen buenas obras, sino que las hacen partiendo de principios de verdad y amor, y con celo por la gloria de Dios y el honor de su evangelio.

-Eugenio Line

21 noviembre, 2011

Jehová y Milcom

Los judíos en tiempos de Sofonías (c. 600 AC) juraron por los dos, Jehová y Milcom (Sofonías 1.5; compare con Ezequiel 23.39). Prometieron fidelidad a Jehová, pero también a Baal, pues el culto a Milcom fue una rama del culto a Baal (Sofonías 1.4), la religión de muchas facetas que fue una tentación para Israel desde sus principios como nación. Ya antes en los tiempos de los jueces, unos 600 años antes del tiempo de Sofonías, el pueblo del pacto rendía culto a los baales. La palabra Baalnquiere decir “señores”. Israel servía a otros señores, directa y obstinadamente contrario al claro mandamiento del Dios del pacto que exigía, “A Jehová tu Dios servirás, y a Él solo honrarás”. La nación quería ser pluralista. La religión de Baal era como la globalización religiosa de aquellos tiempos antes del cautiverio en Babilonia (606-536 AC).

Ningún israelita quizás negara a abiertamente a Jehová. Es decir, en teoría no lo negaba. Juraban todos por Jehová – y por Milcom. A Dios no le gustaba la duplicidad. Véase los vss 1.4-6 de Sofonías. Había, sí, algunos que se apartaban de en pos de Jehová, algunos que no buscaron a Jehová ni le consultaron en nada. Pero había los otros que Sofonías señala como también objetos de la ira de Dios. Dios condena a todos los descritos en los vss de Sofonías 1.4-6

La cuestión es el peligro ahora para nosotros de tener a los baales escondidos en las sombras de nuestra religiosidad. ¡Cánticos a JC, sí! Predicación de JC, único Salvador, ¡sí! Pero, al cantar a Jesucristo, quizás estemos pensando también en otro ser diferente de lo que Jesucristo es en verdad. El tal eclecticismo es tan sutil y muy persistente. Acordémonos de los esfuerzos de Elías, Jehú, Josías, etc. para exterminar el culto a Baal, y, sin embargo, sobrevivía en los tiempos de Sofonías

Cuando actualmente evangelizamos, que identifiquemos claramente a cuál Jesucristo nos referimos. Jesucristo es Dios, y es a la luz de este Salvador que celebramos su gloria al hacerse carne y habitar entre nosotros. Conociendo a Éste, entendemos cómo es su salvación, y de qué nos salva Él. Nuestra doctrina es la autoridad de la Biblia que da a conocer a Jesucristo, quien dio a conocer a Dios y obró la redención, la salvación en todo el sentido de la palabra, incluyendo la santidad de vida para la gloria de Dios y según su voluntad.

Cuidado que la forma de creer, de vivir, y de rendir culto, no incluya a Baal y lo suyo.

-Eugenio Line

1 noviembre, 2011

Un “Evangelio” Que No Es Evangelio

Jesucristo fue muy enfático al advertir a sus discípulos que “en el mundo tendrán aflicciones”, Juan 16.33, y Pablo habló en el mismo tono al prevenir a los creyentes diciendo, “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”, Hechos 14.22. A través de toda la Biblia, aprendemos que la vida cristiana incluye muchas veces pobreza, sufrimiento, desprecio, y persecuciones. Fíjese en Santiago 1, en el libro de Job, en muchos de los salmos (6, 13, 44, 88, y muchos versículos del 119), Mateo 10, Lucas 9, 1 a Corintios 4, Hebreos 11, y 1 Pedro 1. Hebreos 10.32-34 habla de los santos que sufrieron “el despojo de vuestros bienes”.

Sin embargo, y pese a las abundantes advertencias en la Biblia, algunos actualmente predican que Dios quiere que sus hijos disfruten ahora mismo, en esta vida y en este mundo, sólo prosperidad, salud, y paz. Proclaman lo que llaman “el evangelio de la prosperidad”. Sin duda Dios bendice y cuida de su pueblo. “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”, 2 a Pedro 1.3. En Cristo nos encontramos “completos”, pero a la vez, entendemos muy bien que en esta vida nos hacen falta disciplinas y pruebas para que crezcamos espiritualmente.

Así pues, señalamos tres problemas de los más graves de esta enseñanza, “el evangelio de la prosperidad”:

1. El primero y el peor problema es que distrae a muchos y los hace tener en poco el evangelio verdadero. Los lleva a buscar, no el perdón de sus pecados en Cristo por su sangre, no la reconciliación y la paz con Dios, sino el bienestar material, físico y emocional. El evangelio de la gracia de Dios nos lleva a servir a Dios y al prójimo, pero el de “la prosperidad” tiende a concentrarnos en nuestra propia comodidad y egoísmos. Recordemos que somos llamados a guardar “tesoros en el cielo”, Mateo 6.19-20.

2. El segundo grave problema del “evangelio de la prosperidad” es que hace promesas falsas en el nombre de Dios. No toma en cuenta todo lo que la Biblia dice, y así da una idea falsa de cuál es el mensaje completo de la Biblia. Las personas oyen ciertas frases de la Biblia como el del Salmo 23.1, “Jehová es mi pastor; nada me faltará”, y contentos con esta y otras similares, no oyen las exigencias a buscar primeramente el reino de Dios. No caen en cuenta que la prosperidad completa que Dios promete es para cuando Cristo vuelva otra vez.

3. Un tercer problema es que, entendiendo mal ciertos textos bíblicos, promete que mediante “la siembra” y “la palabra de fe”, uno puede manipular a Dios, y determinar su situación según sus propios deseos caprichosos y limitados.

Para leer más sobre el tema, recomendamos el libro CRISTIANISMO EN CRISIS por H. Hanegraaff.

-Eugenio Line

29 septiembre, 2011

¡Qué buena herencia!

Por un noticiero hace poco, informaron de 145 herencias de hace muchos años y de mucho valor que no han sido reclamadas. Tristemente, muchos evangélicos se encuentran sin reclamar la suya; se quedó olvidada o desechada. Me refiero a la herencia que nos dejó la Reforma Protestante del siglo 16. Básicamente, lo que la Reforma nos dejó fue LA VERDAD. ¿Cuál verdad?

La verdad de Dios que abarca toda lo de la vida y el mundo.

La verdad de Dios que es una y única.

La verdad de Dios que es siempre la misma.

La verdad que en su plenitud Jesucristo dio a conocer.

La verdad que tiene como centro el evangelio de Jesucristo.

La verdad que durante muchos siglos había sido en gran parte encubierta, recortada, rechazada y olvidada.

Fue esta verdad total que, los reformadores reclamaron nuevamente para la iglesia y el mundo.

Fue en el mes de octubre del año 1517 que Martín Lutero publicó sus tesis iniciando la recuperación de la verdad total. Pero, con el paso de los siglos después, esta verdad fue nuevamente en gran parte recortada o rechazada. Ya en Colombia, poco se habla de La Reforma Protestante. Sí, los evangélicos celebran el regreso de los Reformadores a la Biblia, y por eso celebran el mes de octubre como “el mes de la Biblia”; pero, no lo llama “el mes de la Reforma”. En cierto sentido esto está bien, pero en otro, no. Al dejar en el olvido el movimiento reformista del siglo 16, se han abandonado también enseñanzas bíblicas sin las cuales el mensaje del evangelio resulta diluido, si no cambiado. Resulta luego no totalmente “buenas nuevas”. La herencia en gran medida ha sido dejada. El principio que dio forma a la Reforma fue el lema “Sola Escritura”, es decir, sola Biblia como única autoridad suprema y final sobre toda cuestión de creencia y de conducta. Pero, el lema “Sola Escritura” de los reformadores hizo que ellos no sólo hablaran de la Biblia como única autoridad, sino que proclamaran la totalidad de la verdad que esta autoridad incluye. Por ejemplo, enseñaban en mucho detalle todo lo que la Biblia enseña sobre las doctrinas de la salvación por la gracia mediante la sola fe en Cristo solamente.

Tristemente, muchos que ahora hablan mucho de la Biblia, poco la estudian, y otros que, sí, la estudian, no ven o no quieren ver todo lo que ella dice. Permiten que ideas humanistas tengan más influencia que las ideas bíblicas mismas. Pasan todo por el filtro de prejuicios. ¿Y nosotros? Decimos ser herederos de la Reforma, pero ¡cuán importante es mirar si vemos, recibimos, y vivimos toda la verdad bíblica explicada por la Biblia misma a través de todas sus páginas! El sistema de verdad que los reformadores dejaron como legado en sus escritos y en los de sus sucesores, es una medida que nos ayuda a examinar lo que creemos. ¿Será que la herencia que dejaron los reformadores se haya deformado en nuestras manos? Celebremos, pues, “el mes de la Reforma”.

¡A Dios las gracias!

-Eugenio Line