Archive for ‘Sin categoría’

13 octubre, 2017

500 Años De La Reforma – Bogota Colombia

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2 mayo, 2016

El Mundo Odia el Amor

Pastor:  Helberth Conde

Serie Expositiva 1 Juan 3:13 24 de abril de 2016

El Domingo pasado partiendo de los versículos 3:11 y 12 se aclararon los siguientes temas:

  • Características del amor no cristiano.
  • Los hijos de Dios y los hijos de Satanás en relación con el amor Cristiano.
  • La demanda del apóstol Juan hacia la iglesia de vivir de acuerdo a los principios de amor bíblico y sus manifestaciones como rasgo distintivo del creyente saludable.  

Ahora bien a manera de introducción del versículo 13, debemos resaltar que actualmente el mundo expresa su deseo de alcanzar el amor y la paz. Se evidencia en los esfuerzos  del gobierno actual por  los diálogos de paz con los grupos insurgentes en la Habana. Tambien en los  productos de los  medios de comunicación, como las películas  que narran historias  con énfasis en los sentimientos y el carino. Por ejemplo cuando el tema es la relación entre pareja se invierte gran cantidad de tiempo en describir experiencias sentimentales, las cuales se relacionan con el amor. Además es común que las personas atribuyan las problemático mundiales como las guerras, a la falta de amor.  

Sin embargo aunque el mundo en su lenguaje anhela el amor y paz, la verdad bíblica según 1 juan 3 :13 es que el mundo aborrece el amor, en otras palabras le fastidia el amor. Contradictorio verdad? Pues lo que sucede es que el significado del amor del mundo es diferente al bíblico. El mundo esta pidiendo un amor hacia su propia conveniencia, que le satisfaga sus necesidades tanto físicas como afectivas, un amor que le complazca. Por ejemplo:  

  • El mundo pide amor para los homosexuales pero no un amor que les haga abandonar su pecado sino un amor que les comprenda, que le permita seguir viviendo en pecado con una bandera levantada la cual dice “Déjame seguir pecando”
  • Los adolescentes no desean ser corregidos sino desean ser comprendidos y amados, con el objetivo de manipular las conciencias y continuar pecando contra Dios.  

Realmente a el mundo le fastidia el concepto de amor bíblico, lo unico que quiere es levantar la bandera del amor para poder complacerse en sus propios caprichos, utilizando la fachada de los sentimentalismo y el amor. Volviendo al versículo que nos corresponde 1 Juan 3:13 notamos que  la expresión “no os extrañéis si el mundo os aborrece” esta entre versículo cuyo tema principal es el amor. Si notamos los versículos 11 y 12, habla del mandato bíblico de la iglesia de amarse y en el 12 coloca a cain como un ejemplo de no amor. El versículo 14 confronta el amor con la muerte.

Resulta apropiado preguntarse Por Que el apóstol Juan decide introducir este versículo en un párrafo donde el tema es el amor en la iglesia? Para contestar esta pregunta debemos recordar el contexto de la epístola, la cual fue dirigida a los creyentes con el objetivo de  abrir los ojos ante los falsos profetas que pretendían acomodar las filosofías mundanales con los principios de las escrituras. Generando la falsa enseñanza de que el creyente puede ser aceptado por el mundo. Entonces Juan desea mostrar una realidad, Cual? No debemos extrañarnos al ser rechazados al amar, aunque el mundo dice que lo desea. Por ejemplo un alcohólico desordenado es acusado constantemente por su mal comportamiento, al convertirse empieza a amar las cosas espirituales y  cambia esos hábitos  que las personas le criticaban. Sin embargo el mundo en lugar de aceptar la nueva persona en la que se ha convertido le rechaza y  odia. Porque el mundo no desea este tipo de amor, desea un amor que les complazca, desea estar en paz y seguir haciendo el mal. Pero el propósito del versículo 13 es que el creyente no se sorprenda al recibir rechazo, porque el mundo está lleno de descendientes de Cain, que expresaran su odio contra los hijos de Dios. ( Juan divide en dos  la humanidad, los hijos de dios y los hijos del diablo, de estos últimos está lleno el mundo.) Recordemos que los hijos de Dios actúan para la gloria de Dios y no para su propia gloria, para alcanzar reconocimiento. En cambio  los hijos de Cain desean realizar buenas obras para recibir admiración.

El creyente es rechazado cuando actúa como Cristo. Cuando tiene una luz interior que reconoce a Dios, su santidad y proclama el evangelio de Cristo como el único camino para ser salvo.  Pero no es rechazado cuando su luz es exterior, solo de buenas obras, pues el mundo también sabe hacer buenas obras y las aprueba. Por lo anterior  el creyente debe salir a hacer buenas obras pero con una condición, solamente Cristo, quien es  la única expresión de amor para los pecadores caídos y el único medio para ser salvos.

Además el cristiano será rechazado al ser luz,  porque la luz expone las malas obras de los impíos y estos interpretan esta revelación como una acusación. En la biblia encontramos muchos casos:

  • El sacrificio que ofreció Abel a Dios genero un sentimiento de  acusación en Caín, que produjo enojo en lugar de humildad y arrepentimiento.
  • El servicio de David hacia Dios genero en Saul odio y el deseo de perseguirlo.
  • Elias sirvió con fidelidad a Dios y sufrió una constante persecución por parte de Jezabel.
  • La justicia del  Señor Jesucristo exponía la hipocresía de los fariseos y por eso lo mataron.

Ahora bien en la cotidianidad notamos que:

  • Si un joven rechaza el sexo pre-matrimonial porque lo dicen las escrituras, recibirá burla y rechazo por parte de los que aman el sexo libre.
  • Si amas la modestia y crees que eres testimonio de la verdad de tal manera que no deseas llamar la atención, estas amonestando a los que buscan llamar la atención sobre ellos mismos.
  • Si eres puntual llamas la atención de los impuntuales.
  • Si eres gentil al hablar amonestas a los que hablan con aspereza.

Para terminar resaltamos que el problema de Juan no era la persecución por parte del mundo a los creyentes, sino la persecución de la iglesia a la misma iglesia. Frecuentemente vemos que el servicio en la iglesia en lugar de generar alabanza por parte de los que no sirven genera crítica, porque esto destapa la falta de los que no sirven. No debemos caer en la trampa de alivianar nuestras conciencias criticando a los que sirven.

10 abril, 2016

Tertulia Teológica

Aquí se puede encontrar el audio de estas conversaciones sobre la historia del Cristianismo que se llevan a cabo en vivo los lunes a las 20:00 hrs aquí.

21 marzo, 2016

El pecado y usted

1 Juan 3:4-5 

A partir de los versículos anteriores se puede concluir que el hijo de Dios no puede continuar en su pecado, sin embargo el mayor problema que le impide al creyente abandonar su pecado es considerarlo pequeño. Lo cual es frecuente debido a que vemos nuestro pecado desde una perspectiva humana y no divina, para eso  tenemos el versículo3:4  que nos contesta la pregunta ¿Qué es el pecado?

  • Infracción de la ley de Dios, al pecar estamos  declarando que no nos importa la  ley establecida por Dios el cual es justo.
  • Culto a Satanás de acuerdo a I juan3:8, el que practica el pecado es del diablo.
  • Difamación del nombre de Cristo, al cristiano pecar el que queda mal es Cristo.
  • Según_____ cualquier cosa que quite el deseo hacia Dios, debilite el espíritu es pecado.

Ahora bien las escrituras no nos dejan solo en el horror del pecado sino que el en el versículo3:5, nos recuerdan a  Cristo y su venida a la tierra para quitar nuestros pecados, pero ¿Qué es quitar los pecados?

        Quitar la penalización del pecado, es decir quitar la muerte y el infierno merecido para el pecador.

        Quitar la destitución de la gloria de Dios, ahora podemos contemplar su gloria.

        Quitar el poder del pecado, es decir el creyente aborrece la presencia del pecado, ya no es esclavos de este  y por tanto puede dejar de pecar.

Entender está verdad debe generar en el creyente un deseo genuino por seguir luchando contra su pecado.  

18 marzo, 2016

La Esperanza Como Fuente Motivadora De Santidad

Predicador : Helberth Conde

Siguiendo con la serie expositiva de I Juan, le correspondió el versículo 3:3, no sin antes recordar lo aprendido en el versículo:

La situación del creyente mientras espera la manifestación de la venida de Cristo es de lidiar con su fé frágil, con la tristeza que genera su propio  pecado y por el ajeno, porque el creyente aún no ha sido transformado para ser semejante a Cristo. De tal manera que estará en un estado de insatisfacción parcial por causa de su pecado hasta que Cristo venga. Ni los títulos, las relaciones emocionales, el dinero… las cosas terrenales van a suplir dicha insatisfacción. Sin embargo Dios en el versículo 2 promete que esto será por poco tiempo hasta que Cristo venga. I Juan

3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Ahora bien el consuelo brindado por  el versículo 3:2 para el creyente que batalla en contra del pecado, al cuál no puede derrotar completamente,  no es una excusa para relajarse o resignarse en dicha batalla. Por eso el versículo 3:3 dice que el creyente puede cambiar gracias a un motor que está en este mundo absurdo, ese motor se llama esperanza.

La esperanza es un principio motor que se sustenta sobre una promesa de bendición. Tanto el creyente como el no creyente tienen esperanza. Todos los seres humanos tienen esperanza ¿Cuál es el motor de la existencia de una persona que no conoce a Cristo? generalmente son cosas buenas no rechazadas socialmente como el buen desarrollo de los hijos, el progreso económico…Sin embargo el objeto de la esperanza del creyente es Cristo mismo.

 

17 octubre, 2014

SERVICIO CONMEMORATIVO DE LA REFORMA PROTESTANTE

Invitación Culto de la Reforma

3 octubre, 2014

UNA DEFENSA AL CALVINISMO (Extracto Del Mensaje Tomado De La Autobiografía De C. H. Spurgeon, Volumen Uno).

Por: C.H. Spurgeon

[…] Pero ahora puedo decir que estoy seguro que, en lo que a mí concierne, “Él solamente es mi salvación.” Fue Él quien hizo volver mi corazón y me hizo ponerme de rodillas ante Él. Ciertamente yo puedo decir, conjuntamente con Doddridge y Toplady:

“La Gracia enseñó a mi alma a orar,
E hizo que mis ojos derramaran lágrimas.”

Y llegando a este punto puedo agregar:

“Únicamente la Gracia me ha preservado hasta ahora,
Y no permitirá que me aleje.”

Puedo recordar muy bien la manera en que aprendí las doctrinas de la Gracia en un solo instante. Nací arminiano, como todos nosotros lo somos por naturaleza; todavía creía en las viejas cosas que había escuchado continuamente desde el púlpito y no veía la Gracia de Dios. Cuando venía a Cristo pensaba que yo lo estaba haciendo todo por mí mismo y aunque yo buscaba al Señor sinceramente, no tenía la menor idea que el Señor me estaba buscando a mí. Yo no creo que el joven converso esté consciente de esto al inicio. Puedo recordar exactamente el día y la hora cuando recibí por primera vez en mi alma esas verdades; cuando fueron grabadas en mi corazón con un hierro candente, como dice Juan Bunyan, y puedo recordar cómo sentí que había crecido súbitamente de ser un niño para convertirme en un hombre adulto; que había logrado progresar en el conocimiento de la Escritura al haber encontrado, de una vez por todas, la clave de la verdad de Dios.

Una noche de un día de la semana, cuando me encontraba en la casa de Dios, no estaba tan concentrado en el sermón del predicador, pues no creía lo que decía. Entonces me vino un pensamiento: ¿cómo llegaste a ser un cristiano? Yo busqué al Señor. Pero ¿cómo fue que comenzaste a buscar al Señor? La verdad pasó por mi mente en un instante como un relámpago: yo no hubiera buscado al Señor sin haber recibido previamente una influencia que me hiciera buscarlo. Yo oré, pensé yo, pero entonces me pregunté: ¿cómo fue que comencé a orar? Fui inducido a orar al leer las Escrituras. Y ¿cómo fue que comencé a leer las Escrituras? Es cierto que las leí, pero ¿qué fue lo que me llevó a leerlas? Entonces, en un instante, pude ver que Dios está en el fondo de todo y que Él era el autor de mi fe, y así la doctrina de la gracia completa se abrió ante mí y de esa doctrina no me he apartado hasta este día y deseo que mi confesión constante sea ésta: “yo atribuyo mi cambio enteramente a Dios.”

Una vez asistí a un servicio donde el texto era precisamente “Él nos elegirá nuestras heredades” y el buen hombre que ocupaba el púlpito era algo más que un pequeño arminiano. Por lo tanto, cuando comenzó, dijo: “Este pasaje se refiere enteramente a nuestra herencia temporal, no tiene absolutamente nada que ver con nuestro destino eterno, pues, no queremos que Cristo elija por nosotros en asuntos relacionados con el cielo o el infierno, dijo. Es tan sencillo y fácil que cualquier hombre que tenga una partícula de sentido común elegirá el cielo y cualquier persona será lo suficientemente inteligente para evitar el infierno. No tenemos ninguna necesidad de una inteligencia superior o de un Ser más grande que elija el cielo o el infierno por nosotros. Eso se deja a nuestro libre albedrío y se nos ha dado suficiente sabiduría y los medios que son suficientemente correctos para juzgar por nosotros mismos.” Y por lo tanto, como dedujo muy lógicamente, no hay ninguna necesidad ni que Jesucristo, ni nadie más, elija por nosotros. Dijo que nosotros podíamos elegir nuestra herencia por nosotros mismos sin ayuda de nadie. “Ah,” pensé, “mi buen hermano, puede ser cierto que podamos, pero creo que necesitamos algo más que sentido común antes que debamos elegir correctamente.”

En primer lugar, permítanme preguntar, ¿acaso no debemos admitir, todos nosotros, una Providencia que gobierna todo y el decreto de la mano de Jehová en relación a los medios por los que venimos a este mundo? Esos hombres que piensan que, después, somos entregados a nuestro propio libre albedrío para elegir que esto o lo otro dirija nuestros pasos, deben admitir que nuestra entrada al mundo no fue por nuestra propia voluntad, sino que Dios tuvo que elegir por nosotros en ese momento. ¿Cuáles eran esas circunstancias en poder nuestro que nos llevaron a elegir a ciertas personas para que fueran nuestros padres? ¿Tuvimos algo que ver con eso? ¿No fue el mismo Dios quien designó a nuestros padres, el lugar de nuestro nacimiento y nuestros amigos?

¿No pudo Dios haber causado que yo naciera con la piel de un hotentote (pueblo nómada que vive en Namibia), traído al mundo por una madre sucia que me alimentaría en su “kraal” (choza redonda africana) y me enseñaría a inclinarme ante dioses paganos, de la misma manera que me pudo haber dado una madre piadosa, que cada mañana y cada noche se pusiera de rodillas para orar por mí? O, ¿acaso no hubiera podido Dios, si así lo hubiera querido, haberme dado a un libertino como padre, de cuyos labios yo pude haber oído un lenguaje espantoso, sucio y obsceno? ¿No pudo haberme colocado donde yo hubiera tenido un padre borracho que me habría recluido en un calabozo de ignorancia y me habría educado en las cadenas del crimen? ¿Acaso no fue la Providencia de Dios la que me dio la oportunidad feliz de que mis padres fueran Sus hijos y que se esforzaran por educarme en el temor del Señor?

John Newton solía contar una fantástica historia y se reía de ella también, acerca de una buena mujer que, con el objeto de demostrar la doctrina de la elección, decía: “Ah, señor, Dios debe haberme amado antes que yo naciera, pues de otra forma no podría haber visto nada en mí que se pudiera amar después.” Estoy seguro que eso es cierto en mi caso. Yo creo en la doctrina de la elección porque estoy absolutamente seguro que si Dios no me hubiera elegido, yo nunca lo habría elegido a Él. Y estoy seguro que Él me eligió antes que yo naciera, pues de otra forma Él nunca me habría elegido después. Él debe haberme elegido por razones desconocidas para mí, pues yo nunca podría encontrar alguna razón en mí mismo que justifique la razón por qué Él me miró con un amor especial. De tal manera que me veo forzado a aceptar esa grandiosa doctrina bíblica.

Recuerdo a un hermano arminiano que me decía que él había leído las Escrituras más de veinte veces y no había encontrado en ellas la doctrina de la elección. Añadió que las habría encontrado si hubieran estado allí, pues él leía la Palabra estando de rodillas. Yo le dije: “yo creo que tú lees la Biblia en una postura muy confortable y si la hubieras leído sentado en tu butaca habrías tenido una mejor posibilidad de entenderla. Ciertamente debes orar, y entre más ores mejor, pero hay una cierta superstición involucrada en pensar que hay algo en la postura que el hombre adopte para leer la Biblia. Y en cuanto a leer las Escrituras de manera completa veinte veces sin haber encontrado nada acerca de la doctrina de la elección, lo sorprendente hubiera sido que hubieras encontrado algo. Tú debes haber galopado en tu lectura a tal velocidad, que hubiera sido imposible que tuvieras una idea inteligible del significado de las Escrituras.”

Verdaderamente sería maravilloso ver un río que se alza sobre la tierra con todo su pleno cauce, ¿qué sería contemplar un vasto manantial del cual surgen espumeantes todos los ríos de la tierra, un millón de ellos nacidos juntos? ¡Qué visión sería! ¿Quién pudiera concebirlo? Y sin embargo el amor de Dios es esa fuente de la cual surgen todo los ríos de misericordia que a lo largo de todos los tiempos han alegrado a nuestra raza; todos los ríos de la Gracia en el tiempo aquí y en la gloria venidera. ¡Alma mía, ponte junto a esa fuente y adora y da grandeza, por toda la eternidad, a Dios nuestro Padre que nos ha amado!

En el principio, cuando este grandioso universo permanecía en la mente de Dios como los bosques por nacer están contenidos en la copa de una bellota, mucho antes que los ecos despertaran a las soledades; antes que las montañas fueran levantadas, mucho antes que la luz cruzara como relámpago a través del cielo, Dios amó a Sus criaturas elegidas. Antes que hubiera algún ser creado, cuando el éter todavía no era abanicado por el ala de un ángel, cuando no había absolutamente nada excepto Dios que estaba sólo, aún entonces, en esa soledad de la Deidad y en esa honda quietud y profundidad, Su corazón se movía con amor hacia Sus elegidos. Sus nombres estaban escritos en Su corazón y ya entonces eran muy queridos para Su alma. Jesús amó a Su pueblo antes de la fundación del mundo, ¡ya desde la misma eternidad! Y cuando me llamó por Su gracia, Él me dijo: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”

Y luego, en la plenitud del tiempo, Él me compró con Su sangre. Él dejó que Su corazón se vaciara en una profunda herida abierta por mí mucho antes que yo lo amara. Sí, cuando Él vino a mí por primera vez, ¿acaso yo no lo menosprecié? Cuando Él tocó a la puerta y solicitó entrar ¿no lo corrí y lo agravié a pesar de Su gracia? Ah, puedo recordar que muy a menudo hice eso hasta que finalmente, por el poder de Su gracia eficaz, Él dijo: “Debo entrar, voy a entrar.” Y luego Él cambió mi corazón y me hizo amarlo. Pero hasta ahora yo lo habría resistido si no hubiera sido por Su gracia.

Bien, puesto que Él me compró cuando yo estaba muerto en pecados, ¿no se deduce de eso, como una consecuencia necesaria y lógica que Él tuvo que amarme primero? ¿Acaso mi Salvador murió por mí porque yo creí en Él? No. En aquel entonces yo no existía. En aquel entonces yo no tenía un ser. ¿Pudo entonces el Salvador haber muerto porque yo tenía fe, cuando yo mismo no había nacido? ¿Pudo haber sido eso posible? ¿Pudo haber sido eso el origen del amor del Salvador por mí? ¡Oh, no! Mi Salvador murió por mí mucho antes de que yo tuviera fe. “Pero,” dirá alguno, “Él vio por anticipado que tú tendrías fe, por lo tanto Él te amó.” ¿Qué vio anticipadamente acerca de mi fe? ¿Vio anticipadamente que yo obtendría esa fe por mí mismo y que yo creería en Él por mis propios medios? No. Cristo no pudo ver eso anticipadamente, pues ningún cristiano puede afirmar jamás que la fe vino espontáneamente sin el don y sin la obra del Espíritu Santo. Me he reunido con un gran número de creyentes y he hablado con ellos acerca de este asunto pero no he conocido a ninguno que pudiera poner la mano sobre su corazón y decir: “Yo creí en Jesús sin la ayuda del Espíritu Santo.”

Yo estoy atado a la doctrina de la depravación del corazón humano porque me veo a mí mismo depravado en mi corazón y percibo pruebas diarias que en mi carne no habita nada bueno. Si Dios entrara en un pacto con el hombre caído, el hombre es una criatura tan insignificante que tendría que ser un acto de condescendencia lleno de gracia de parte del Señor. Pero si Dios entrara en un pacto con el hombre pecador, ese pecador es una criatura tan ofensiva que tiene que ser un acto de Gracia pura, libre, rica, y soberana de parte de Dios. Cuando el Señor entró en un pacto conmigo, estoy seguro que fue solamente por Gracia, y solamente por Gracia. Cuando recuerdo que mi corazón era una guarida de bestias y aves inmundas y cuán terca era mi voluntad sin regenerar, cuán obstinada y rebelde en contra de la soberanía del gobierno divino, siempre me siento inclinado a tomar el lugar más humilde en la casa de mi Padre y cuando entre al cielo será para ir con los más pequeños de los santos y con los primeros de los pecadores.

29 abril, 2014

CONFERENCIA IGLESIA & FAMILIA REFORMADA

31 diciembre, 2013

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 16.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

10 octubre, 2012

Culto Unido

Culto Unido de la Reforma

Las Iglesias Bautistas Reformados de Bogotá en un propósito común de fomentar la hermandad cristiana le invitan al Culto Unido en conmemoración del día de la Reforma Protestante del Siglo XVI. Será un buen momento de comunión y estudio de las Escrituras, donde adoraremos al Dios de la historia.