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24 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (III)

Características De La Oración Pública

  1. Regular.

A través de sentencias directas de la Escritura como de implicaciones obvias, podemos concluir sin temor a equivocarnos que la iglesia debe reunirse regularmente para la oración. Así como vimos que hay un principio para la oración privada ‘cerrada la puerta’ y que esta debe ser continua, existe la realidad de las reuniones eclesiales y que estas también deben ser regulares.

La profecía de Is.56:7 afirmaba que la casa de Dios sería llamada casa de oración, es decir, se caracterizaría por ello, sería tan obvio que se le recordaría por esa actividad. En Zc.12:10 se nos habla de un espíritu de oración derramado sobre la iglesia. Si hablamos de un espíritu egoísta en nuestra sociedad ¿Qué estamos diciendo? Si hablamos de un espíritu de solidaridad en una tragedia ¿Qué estamos diciendo? Pues un ambiente especifico, una condición evidente. Cuando el Señor está en medio de un pueblo, el ambiente es uno de oración continua. Hch.1:14 nos dice que ellos‘perseveraban unánimes en oración y ruego’. Hch.2:42 se señala que ‘perseveran en […] las oraciones’. Hch.12:5 nos conforma que ‘la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él’.

Rom.12:12 es claro: ‘constantes en la oración’. Ef.6:18: ‘orando en todo tiempo […] con toda perseverancia’. En 1 Tim.2:1 nótese los plurales: ‘Exhorto ante todo a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres’. ¿Cómo hacer esto si oramos cada quince días como iglesia? 1 Tes.5:17 nos enseña a orar ‘sin cesar’. En 1 Pd.4:7 se nos llama a velar en oración comunitaria. Estas son suficientes pruebas para llegar a una conclusión ¿Cuál será? Que la iglesia debe orar continuamente. Si bien, la Escritura no nos dice cada cuanto debemos reunirnos para la oración eclesial, observamos el principio reuniéndonos regularmente no de vez en cuando.

Oración regular y en diferentes situaciones.

Hay lo que podríamos llamar situaciones ordinarias y situaciones especiales. Considerando que hay necesidades generales de la iglesia y viendo las prácticas de los apóstoles, nos parece prudente y hasta necesario que la iglesia se reúna y ore semanalmente. Pero viendo la evidencia de Hechos 4 y 12 (tiempos de persecución y gran peligro), también aprendemos que hay ciertas ocasiones de aflicción que mueven a la iglesia a situaciones especiales de oración. Además, viendo la evidencia de Hechos 13 y Hechos 14, aprendemos que hay asuntos en la vida de la iglesia cuándo esta se involucra en hacer cosas de suma importancia espiritual, como la señalización de nuevos líderes y la elección de hombres para el servicio misionero. La evidencia que tenemos en el Nuevo Testamento es que en esas situaciones la iglesia se entregó al ayuno y a la oración. Así que, hay situaciones ordinarias y situaciones extraordinarias y la iglesia debería ser sensible a esto.

  1. Con Propósitos.

La oración congregacional no tiene que adolecer de dirección. En muchas iglesias y esto lo decimos con respeto, se piensa que la oración congregacional tiene que ver con la reunión de gentes. Pero ellos se reúnen a arrodillarse cada uno y orar privadamente bajo un mismo techo. Otros oran en voz alta, pero cada uno está haciendo su propia oración en un mismo lugar. Esto no es oración pública, esto es oración individual en un mismo recinto. Si algo caracteriza la oración congregacional es que tiene propósitos definidos y propósitos conjuntos.

En Ez.37:37 Dios dice que permitirá que la casa de Israel se aúne en una petición particular. Mt.18:19 nos habla de un grupo de personas, no importa cuán básico sea, que se ponen ‘de acuerdo (sinfonía)’para un asunto. En Hch.1:14 se nos dice que los discípulos al perseverar en oración eran del mismo ánimo. Lo mismo ocurrió en Hch.4:24 cuando alzaron a una su voz por un asunto específico. En Hch.12:5 se dice que la iglesia ‘hacía sin cesar oración por él’. Allí hay propósito y unanimidad, en este caso por la persecución. En 2 Cor.9:14 se nos dice que los hermanos de Macedonia hacían oración por la vida espiritual de los de Corinto, una oración con propósito.

De Ef.6:18-19 aprendemos que debemos orar por todos los santos. En otras palabras, debe ser una oración comprensiva, que abarque todas las necesidades del pueblo de Dios, especialmente por el éxito del evangelio al ser predicado. Fil.1:19 aprendemos que debemos orar por todos aquellos que estén en situaciones aflictivas. 1 Tim.2:18 nos señala a orar por todos los hombres y en el v.8 aprendemos que debemos orar por aquellos que están en autoridad sobre nosotros, para que podamos vivir una vida quieta y reposada, con el propósito de que el evangelio se expanda. En St.5 nos muestra la oración por aquellos que están afligidos por situaciones adversas para ser sanados.

Aprendemos así que la oración pública debe tener propósitos y debemos cargarnos con los propósitos de la oración que se manifiestan en el culto. Hemos enseñado el contenido de las oraciones legítimas para que sepamos qué cosas son las que deben llevar la intención generalizada de la iglesia cuando se reúna para la oración. Aquí hay una diferencia entre la reunión de adoración el día del Señor y las reuniones de oración. La reunión de oración, no es en sí una oración de acciones de gracias. Por supuesto que siempre debe haber gratitud, exaltación, adoración, pero el énfasis en las reuniones de oración es pedir y por ellos los propósitos cuando nos reunimos. El culto dominical es en sí una reunión de adoración, aunque también haya peticiones, por ellos las ofrendas cuando adoramos.

  1. Más general y fieles al llamado de la Iglesia

Como habíamos advertido, si existe una diferencia entre la oración privada y pública es que las oraciones privadas pueden y deben ser muy particulares, pero las públicas más generales, las que nos competen a todos y las que van de acuerdo a lo que Cristo le encomendó a la iglesia. Déjeme explicárselo paso a paso.

Más general.

Hemos de evitar que estemos orando en la oración pública como si estuviéramos en nuestro devocional personal. No es que se nos prohíba, pero en el culto de oración se nos iría el tiempo si oramos por los miembros de las familias uno a uno. En lugar de lo cual podemos orar por las familias, por su santidad, por su buena conformación, etc. Podemos orar en casos particulares por supuesto, pero es mejor recordar las iglesias hermanas, sus ubicaciones, sus pastores, en lugar de orar por cada uno y cada miembro, se iría el tiempo. Por supuesto que habrá asuntos para ser específicos y debemos ser sensibles, pero vamos sobre los puntos más generales con sabiduría.

Además, recordemos el principio de la prudencia, no solo a la hora de orar por las personas lo que sería delicado si empezamos a ventilar en la oración cada una de las cosas que sabemos de ellos, sino que las reuniones regulares, deberían ser equilibradas para que los maduros aprovechen y los débiles no se fatiguen demasiado. Podemos ser sensibles a eso si tomamos las cosas de forma general.

Que nos competa a todos como hijos de Dios.

En la oración privada estamos delante de Dios como hijos de Dios, en nuestra relación Padre-hijo, expuestos ante Él con nuestros pecados particulares y nuestras cargas individuales. De eso se trata la oración privada. Allí podemos ser tan específicos como queramos y tan extensos como podamos.

En las reuniones regulares y públicas de oración, estamos reunidos más que como cristianos individuales delante de Dios, estamos reunidos como miembros del cuerpo de Cristo, como parte de una familia, de un cuerpo. Las palabras singulares son sustituidas por las plurales. El “yo” es reemplazado por el “nosotros”, el “mío” por el “nuestro”, etc. Los motivos individuales que solo nos pueden llegar a interesar a nosotros o nuestras familias son reemplazados por los intereses que nos identifican a todos como hijos de Dios y como iglesia. Aquí tenemos la responsabilidad de encarnar lo que se supone, todos tenemos en común como hijos de Dios y miembros de un grupo de creyentes. Hay cosas particulares, providencias personales que bien pueden ser traídas en oración privada, pero aquí nos une el llamado general.

Usted debe preguntarse si tal o cual petición se encuentra en el rango de los intereses personales o eclesiales. Eso es orar con sabiduría. No me malentienda, no es que sus cargas personales o individuales no nos interesen. No es que sus providencias familiares no puedan llegar a ser parte del culto de oración, pero lo que usted debería preguntarse es de qué manera mi providencia particular tiene que ver con los intereses de la iglesia, cómo estos llegan a afectar o pueden llegar a hacerlo. Le pongo un ejemplo. Usted puede pedir oración por el trabajo de un hermano. Está bien, pero ¿De qué manera evangélica eso nos compete a todos? Si usted pide oración por los niños desamparados debe preguntarse ¿De qué forma esa petición encarna lo que todos tenemos en común?

Un pastor escribió lo siguiente: “El escritor recuerda haberse reunido una vez en una iglesia para una temporada de oración, donde todo el tiempo se dedicaba a las preocupaciones domésticas de los miembros. Era evidente que Tommy se había caído cuando iba al colegio y se había lastimado la rodilla. Varios recordaron a Tommy en sus oraciones. Sin embargo, las almas profundamente heridas de los miles de niños del vecindario densamente poblado no atrajo ni una sola palabra de intercesión. Espero que este extremo sea raro, pero debemos tener cuidado de no degradar el propósito de las reuniones de oración […] algunas veces la misma reunión donde se ora por la rodilla de Tommy, también ruega elocuentemente para que la poderosa fuerza del Espíritu traiga un avivamiento en todo el país y se convierta” (Masters).

Entonces, ¿cuáles son aquellas cosas que nos competen a todos nosotros como iglesia? Nótese la pregunta, no que nos competan a todos nosotros como hombres o mujeres o ciudadanos o colombianos, sino lo que nos compete a todos nosotros como iglesia, como el cuerpo local de creyentes que formamos esta iglesia y como parte de la Iglesia universal. Esto me lleva al tercer punto:

Fieles al llamado de la iglesia

Algunos aquí son antiguos en la fe, otros nuevos, aquí hay personas casadas y otras solteras, todos tenemos una vocación particular, hay vendedores, en la rama de la salud, constructores, profesores, amas de casa, hay quienes tienen algunas posibilidades económicas y hay quienes las ven difíciles. Tenemos gente estudiada, los que están estudiando y los iletrados. Imagine cuán grande es el espectro de cosas que nuestras peticiones particulares pueden sumar dependiendo quien es usted con su conformación familiar, su vocación, sus providencias. Pero ¿Por qué estamos reunidos aquí? ¿No es por el Evangelio de Cristo?

Entonces permítame preguntar ¿Qué intereses tenemos en común nosotros? No hablamos de lo que Dios demandará de su mano de acuerdo a su llamado particular, sino como iglesia ¿Qué tenemos en común? ¿Qué nos encargó el Señor? ¿Para qué Dios tomó el trabajo de conformar una iglesia universal? ¿Por qué conformaría el Señor iglesias locales? Recordar el llamado de la iglesia nos ayudará a ser más sabios en las reuniones de oración y experimentaremos lo que es remar todos hacia un mismo lado, unánimes, de un mismo sentir.

Permítame resumirle de forma muy generalizada el llamado de la Iglesia en tres propósitos. Los estudiantes de Teología me ayudarán si algo se queda por fuera de estos tres propósitos: Adoración, Edificación de los creyentes, Proclamación de las Buenas Nuevas. La iglesia fue instituida para esto, las iglesias locales se instituyen para esto. Bajo estos tres encabezados podemos dejar caer todo en su lugar. Si no está contemplado bajo alguno de estos tres encabezados, probablemente el asunto sea personal o particular.

“Después de todo, Dios no solo trata con nosotros de forma individual. A Él le encanta moldear comunidades enteras […] Desea dar forma y embellecer al conjunto de todos los miembros y convertirlo en un cuerpo responsable y comprometido de personas. No hay nada comparable a la reunión de oración para promover esto y hacerlo progresar […] En el culto de oración […] nos hacemos responsables de la obra tanto localmente como en el extranjero […] se esfuma la preocupación por nosotros mismos como creyentes individuales y nos convertimos  en un grupo de personas que anhelan la bendición de los demás y la prosperidad de la causa (del Señor) […] En la reunión de oración somos perfeccionados y afilados como un cuerpo unido de personas”.

Las reuniones de oración, bien coordinadas y maduradas, como es el estándar al cual debemos desear llegar, tienen un bien equilibrio en estas tres columnas. Adoración o nuestro llamado vertical. Edificación o nuestro llamado de puertas a dentro y Proclamación que es nuestro llamado o vocación de muros para afuera.

  1. Sencilla pero Ordenada y Fervorosa.

Vamos a tomarnos de un par de ejemplos bíblicos en el libro de los Hechos que nos muestran estas características de la oración. Las estudiamos porque hacen parte de esas cosas que la Biblia dice que acompañan la oración pública de manera que no corresponden a asuntos de poca monta sino en donde vemos la voluntad revelada de Dios.

Si nos situamos en Hechos 4, vemos el ejemplo de una oración congregacional. Por supuesto que nos sirve, como lo dije, de ejemplo, de guía, a manera de modelo para aprender cómo se debería orar públicamente. Debemos advertir que esta oración la provocó un evento particular, sin embargo, nada resta de la importancia de su ejemplo.

Primero notemos su sencillez. No hay argumentos difíciles de entender, comentarios enigmáticos que el que los hubiese escuchado hubiese preguntado ¿Qué habrá querido decir? No fue una oración demasiado larga, difícil de seguir mentalmente, sino una concreta, directa. No fue una oración con rodeos, sino que fue a los diferentes puntos con sencillez, con concreción. Entiéndame la diferencia entre sencillez y simplicidad. Usted puede ser sencillo, concreto y profundo y eso está bien. Pero cuidémonos de orar livianamente.

Segundo, veamos su argumentación bíblica. La fórmula tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay’ (v.24), al menos se encuentra literalmente tres veces en el Antiguo Testamento, aunque su idea es completamente bíblica. Luego en los vv.25 y 26 se citó el Salmo 2 para seguir argumentado en la oración. Aunque no se cite ninguna parte literal de la Escritura, la oración sigue sujeta a la Biblia basada en la preordenación de Dios de todos los acontecimientos (v.28). Ellos hablan basados en la promesa que el Señor le dio a esa generación apostólica, a esa primera iglesia, que al predicar el evangelio, deberían ver la palabra de Dios ratificada por señales (Mr.16:15-17). ¿No hemos insistido que todas las oraciones deben ser conforme a la voluntad de Dios, es decir, conformes a Su Palabra?

Tercero notemos el orden que ella tiene. No es un orden mecánico, pero no hay repeticiones sin sentido o vanas como le llama la Escritura (Mt.6:7). La oración progresa, tiene un fin. Debemos cuidarnos de redundar innecesariamente o hacer de la oración una serie de argumentos que confundan. Mire que, aunque sea en breve, esta gente adoró en la misma oración, citó las Escrituras, pidió y esto en un buen orden. La idea es que el entendimiento de los hermanos, y el propio, por supuesto, sea edificado (1 Cor.14:15).

Cuarto, la oración no debe adolecer de fervor. Este principio está ejemplificado en el texto que estamos tomando como base, pero hay otro ejemplo en Hch.12:5 donde LBLA traduce: ‘oración ferviente’. Esta palabra habla de algo que se estira, que se extiende y puede traducirse sin cesar o intensamente o fervorosamente. Es una palabra distinta que también se tradujo en Rom.12:12 como‘constantes’. Ahora, ¿Qué queremos decir con esto? Que las oraciones no deben ser frías, apagadas. No quiere decir bullosas, desordenadas, gritadas. Pero sí quiere decir que el corazón debe hervir y debemos usar de mucha intensidad. Ojalá supiéramos en la práctica por qué se relaciona la oración con la agonía. ¿Entiende? No es una postura, unas palabras, es una actitud que desgarra el alma, una intensidad que no nos deja ser fríos en la oración.

  1. Terminada con ‘Amén’.

Miremos ocho textos que de varias direcciones nos ayudan a entender el uso del Amén, en la oración. Dt.27:15; 1 Cron.16:36; Neh.5:13 y 8:6; Sal.106:48; Jer.28:6; 1 Cor.14:16; Ap.19:4. Así, vemos que esta palabra se usa para hacer una afirmación de lo que se está diciendo. Vemos que es una palabra con la que el pueblo se involucra en la oración de alguien. Que se espera que el que escucha la oración, pueda entenderla para poder afirmar la oración con un amén. Esta palabra también es usada como una palabra de adoración como ‘Aleluya’.

No se nos dice que necesariamente debe usarse al final de toda una oración, puede ser que ella se use afirmando partes de la oración misma. Es lícito, y además que es muy bueno. Es una manera en que usted corrobora y se involucra en la oración congregacional así no esté dirigiendo. Usted no se “despega” de la oración, sino que está constantemente siguiéndola y afirmándola. Así mismo es una buena manera de comunicarle al que dirige que “estamos allí y estamos siguiendo su oración”.

Lo que debemos cuidar es no hacer de esta expresión algo religioso, rutinario, como es nuestra inclinación. A veces estamos idos de la oración, pero decimos ‘Amén’, cuando termina la oración. Eso es casi que una mentira ¿No cree? A veces la podemos decir de una manera formal pero no como una manera de identificarnos con lo que se está orando. Otras veces puede ser que se preste para el desorden. Todos estos cuidados son necesarios tenerlos, pero tener cuidado no significa no hacerlo.

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23 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (II)

Los Textos más obvios que nos señala la oración congregacional.

La mayoría de las exhortaciones a la oración en el Nuevo Testamento se hallan en el contexto de exhortaciones eclesiales y tiene la intención de señalarnos la gran necesidad, la urgencia, la obligación que la iglesia ore y que persevere en esto siempre como parte de su ministerio en esta tierra. Déjeme citar los textos más importantes y obvios acerca de la oración conjunta. En los textos que vamos a ver hay indicaciones, datos iluminadores, principios, ejemplos y más. Luego vamos a tratar de parcelar en temas la información recibida, pero por ahora miremos lo que la Biblia tiene que decirnos. 

Is.56:7: ‘yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos’. Ez.36:37-38: ‘Así dice el Señor Dios:‘Aún permitiré a la casa de Israel que me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebaño. Como el rebaño para los sacrificios, como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así se llenarán las ciudades desiertas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que yo soy el Señor’(LBLA). Zac.12:10: ‘Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito’. 

Mt.18:19-20: ‘Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’. Hch.1:14: ‘Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos’. Hch.2:42:‘Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones’.Hch.4:24: ‘Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay’. Hch.12:5:‘Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él’. 

Rom.12:12: ‘gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración’. 1 Cor.14:15: ‘¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento’. 2 Cor.1:11: ‘cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos’. 2 Cor.9:14:‘asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros’.Ef.6:18-19: ‘orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio’. Fil.1:19: ‘Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación’. 

1 Tes.5:7: ‘Orad sin cesar’. 1 Tim.2:1: ‘Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres’. 1 Tim.2:8: ‘Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda’. 1 Pd.4:7: ‘Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración’. St.5:13-16:‘¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho’. Judas 20:‘Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo’. 

¿Qué conclusión podemos sacar? Que ya sea mediante promesas veterotestamentarias, ya sea por principios, ejemplos o directrices directas, la oración congregacional, la oración regular conjunta del pueblo de Dios es la norma. La oración publica tiene un acervo probatorio bastante amplio. Podemos aprender de estos textos, que la Escritura no dejan campo para la especulación en este asunto. Orar conjuntamente es la voluntad de Dios para sus hijos. No nos encontramos ante un asunto opcional, algo que tiene que ver con la libertad cristiana ni con un acto de generosidad de nuestro tiempo. Hablamos de un mandato, de la regla común entre el pueblo de Dios. La oración congregacional corresponde a un asunto normativo para todo creyente y para una iglesia que se considere bíblica en el contexto de “todo el consejo de Dios”. De estos textos podemos deducir qué características tiene el culto de oración, lo cual se tratará en la próxima entrada.

22 agosto, 2016

LA ORACIÓN PÚBLICA (I)

¿Es un requerimiento Bíblico las reuniones semanales de oración?

Sin lugar a dudas esta es una de las partes más importantes en el tema de la oración y en general de la vida espiritual de los cristianos: las reuniones públicas de oración. La gran mayoría de cristianos no advierten que las reuniones de oración tienen un lugar prominente, fundamental y muy necesario para una vida cristiana saludable. Es más, para muchos cristianos no hay una relación entre la doctrina cristiana o sana doctrina y las reuniones públicas de oración, simplemente pudieran reconocer algunas pistas divinas que Dios desea que la iglesia ore junta, pero nada más allá. Pero no advierten que la mayor parte de las exhortaciones apostólicas que hablan de la oración apelan al sentido comunitario de la misma, sin la cual ningún cristiano podrá tener una vida saludable ni la expresión de una sana doctrina.

Esto lo podemos ver en las prácticas que caracterizaron la primera iglesia. Ellos eran dueños y guardianes de esa doctrina que tenía a Cristo como centro. Así que usted debe esperar ver en ellos ciertas características que expresaran su cuidado de la doctrina hasta en sus prácticas. Si usted hubiese querido describir qué era este nuevo movimiento, que hacían, en qué consistía su organización, hubiese referido aquellas cosas que eran muy evidentes, centrales y que les ganó el buen testimonio entre el mundo. Era una iglesia sencilla pero poderosa, tenían problemas, tuvieron que lidiar con el pecado de sus miembros, pero era fuerte en aquellas cosas en que una iglesia debe ser fuerte así sea débil en las demás:

Hch.2:41-42: Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones’. Las cosas más básicas que hacen que una iglesia sea llamada iglesia, en lo que una iglesia debe ser fuerte, aquí está descrito lo que debe ser muy evidente tanto para la iglesia misma como para los de afuera. Andar en la verdad de Cristo tiene cosas muy sensibles, muy centrales, prominentes, y usted acaba de leer qué cosas son y deben ser tan obvias y evidentes que nadie tenga duda. Si alguien que acaba de llegar al planeta fuera a describir la iglesia, si fuera a generalizar lo que es una iglesia local en pocas palabras, resumiendo sus cosas más importantes ¿Qué diría de ella? Pero ¿Qué diría de la nuestra? ¿Cómo nos resumiría?

¿Por qué orar juntamente no es tan importante ni una marca tan evidente en la iglesia actual?

La frialdad espiritual de nuestra época.

Puede haber muchas causas. Generalmente las reuniones de la iglesia se debilitan bajo una ola de frialdad espiritual que impregna a muchos. Creo que la ola de mundanalidad hace sentir su presencia real en este aspecto de la vida de la iglesia, más que en otras áreas por importantes que sean. Usted puede decir que el mundo de hoy es muy absorbente, que el trabajo, que las ocupaciones, pero quiero enfrentarlo a una realidad: ¿Por qué bajo las mismas circunstancias de un mundo tan absorbente, de trabajo pesado, de ocupaciones y privaciones usted puede apreciar gente llenando estadios para ver espectáculos, frecuentando bares y cines? Pero para nuestra vergüenza, ¿Por qué bajo las mismas circunstancias las iglesias carismáticas se llenan a reventar no importan cualquier día de la semana? ¿Es que allí va la gente que no tiene nada que hacer? ¿No ha visto que la gente allí si tiene tiempo? ¿No será acaso que eso nos está señalando hacia otra realidad más triste?

El espíritu individualista y egoísta de nuestra época.

Pero continuemos. Otra razón también puede ser el marcado egoísmo con el que hoy se interpreta la Palabra de Dios. Se ha hecho tanto énfasis en una relación íntima y personal con el Señor que hemos perdido de vista la dimensión comunitaria de nuestro llamado a Cristo. El común de los cristianos quiere a lo sumo, ir y escuchar la predicación y luego irse para volver en ocho días. Ellos toman la iglesia como una tienda o como una estación de servicio. Tú no debes tener una relación íntima y personal ni con el dueño de un supermercado ni con sus empleados, solo vas a llenar tu necesidad y vuelves cuando necesites más. ¿Es así que la Palabra nos enseña a tomar la iglesia? Por ellos se ha acuñado con razón la frase: cristianos de consumo.

No nos parecemos a esa descripción de la primera iglesia en Hch.2:44-47: Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos’. ¿Qué le parece la dimensión comunitaria de la fe? Eso indica que un hijo de Dios no entra en el plan de Dios adecuadamente hasta que se compenetra con una iglesia local específica en su vida y desarrollo. Pero continuemos.

Una mala comprensión de las Escrituras.

Si fuéramos a buscar otra explicación del por qué los cristianos no le dan la importancia que tiene el culto de oración, pudiera ser que muchos han aprendido a leer sus Biblias de manera incorrecta. Han sido enseñados a mirar aquello que les llama la atención y les conviene, pasando por alto todas las reglas de la gramática y sentido común tan necesarias en el diario vivir. Hacen con la Biblia lo que jamás quisiera que hicieran con ellos. En otras palabras, muchos de ustedes ya hubieran perdido la paciencia si hicieran con ustedes lo que ustedes hacen con la Biblia. Esto no lo digo, por supuesto, para avergonzar a algunos sino para su instrucción.

La Biblia no es un conjunto de citas sabias puestas al azar. Hace mucho tiempo se imprimían unos libritos tamaño miniatura llamados “proverbios” que contenía muchos dichos sabios de gente por todo el mundo. Esa era  una colección de frases interesantes, inteligentes, ciertas. Pero así no es la Biblia. La Biblia tiene un tema principal o predominante, la Biblia goza de temas que desarrolla con cuidado y nosotros debemos advertir todos los elementos que conforman su mensaje, así como lo hacemos en nuestro diario vivir en las conversaciones o escritos. Déjeme instruirlo hoy en dos principios: Contexto e intención. Tal vez usted ni siquiera sea consciente de estos principios en su diario vivir, pero los usa y los entiende perfectamente en la mayoría de veces. ¡Cuánto más usted debe advertirlo en la Biblia!

Contexto

El contexto en la Biblia nos ubica en temas particulares, en un sentido particular, en instrucciones particulares. Usted debe advertir esto porque la mayoría de cristianos cuando lee algo en la Biblia antecedido de la palabra ‘vosotros’, piensa que les habla a ellos de forma individual y no se fijan que quizás, ese ‘vosotros’ haga referencia a ‘ustedes’, a la iglesia o a un conjunto especifico. Usted debe preguntarse, ¿Son indicaciones personales? ¿Son indicaciones eclesiales? ¿Les habla a algunos o a todos? Usted debe advertir el contexto, le ruego que se esfuerce y lo haga. Así sacará el verdadero provecho de la Biblia.

Intención.

¿Ha sido usted malinterpretado? Creo que por ello existe la palabra “malentendido” como una sola palabra, porque es común hacerse una idea equivocada partiendo de las palabras que otro dijo. El malentendido se encuentra en que usted no captó la intención de las palabras. La Biblia tiene una intención al hablar. Cada texto, cada párrafo tiene una intención de Dios y nosotros debemos esforzarnos por entenderlo. Si no vamos en el mismo sentido de la intención de la Biblia, podemos concluir cosas, aun contrarias a lo que originalmente se dijo.

¿Y nuestro tema?

Hemos perdido por años riqueza bíblica en nuestra vida espiritual gracias a no saber acercarnos a la Biblia. Hemos adquirido costumbres cristianas arraigadas donde el culto de oración se trata con liviandad, como un apéndice, como un asunto opcional de los hermanos que tienen tiempo para eso, solo por no advertir con cuidado que Dios nos grita en la Biblia: “Quiero que oren juntos” y “En la oración congregacional está gran parte de su ministerio y la eficacia es este”. Así como tu conocimiento y vigor espiritual están ligados a qué tipo de iglesia vas y a dónde escuchas el evangelio, tu obra en el Señor en santidad y piedad está ligada a la oración en la iglesia. Muchas iglesias suprimieron el culto de oración o lo confinaron a las ancianitas de la iglesia. Hay reuniones para todo y son nutridas, pero hay una pereza e indiferencia para las reuniones de oración espantosa.

Pues como lo dije en un comienzo, la mayoría de las exhortaciones a la oración en el Nuevo Testamento se hallan en el contexto de exhortaciones eclesiales y tiene la intención de señalarnos la gran necesidad, la urgencia, la obligación que la iglesia ore y que persevere en esto siempre como parte de su ministerio en esta tierra. Creemos que Dios nos ha llamado a evangelizar, creemos que Dios nos ordenó guardar la sana doctrina, debemos creer que Dios nos mandó a orar, hace parte de las sagradas comisiones de Dios a su iglesia mientras esté peregrinando….

Continuará…..