EL TRIPLE PROPÓSITO DE LA IGLESIA

¿Qué propósitos tiene la iglesia según los planes divinos? Planteada de otra manera, cuándo Dios alcanza por medio del Evangelio a los elegidos y los reúne como creyentes en asambleas formales especificas ¿Qué propósito tiene?  ¿Qué propósito tiene la iglesia, y por ende las iglesias locales, en el plan de Dios? Mira lo interesante. Si la iglesia es central, única e irremplazable en los propósitos de Dios, entonces el plan de Dios para la iglesia es central, único e irremplazable.

Permítame resumirle de forma muy generalizada el llamado de Dios para la Iglesia en tres propósitos. Los estudiantes de Teología me ayudarán si algo se queda por fuera de estos tres propósitos: Adoración, Edificación de los creyentes y Proclamación de las Buenas Nuevas. La iglesia fue instituida para esto, las iglesias locales se instituyen para esto. Bajo estos tres encabezados podemos dejar caer todo en su lugar. Por supuesto que estos asuntos no son estáticos sino dinámicos, hay interrelación entre ellos. Pero si algo en la iglesia no está contemplado bajo alguno de estos tres encabezados, probablemente el asunto es de visión personal o particular acerca de la iglesia, una agenda propia, pero no la visión que la Palabra de Dios nos muestra, tiene la iglesia. La Confesión Bautista de Londres, en su capítulo de la Iglesia afirma:

  1. En el ejercicio de este poder que le ha sido confiado, el Señor Jesús, a través del ministerio de su Palabra y por su Espíritu, llama a sí mismo del mundo a aquellos que le han sido dados por su Padre1 para que anden delante de él en todos los caminos de la obediencia que él les prescribe en su Palabra.2 A los así llamados, les ordena andar juntos en congregaciones concretas, o iglesias, para su edificación mutua y la debida observancia del culto público, que él requiere de ellos en el mundo.
  1. A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su voluntad declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesario para realizar el orden en la adoración y en la disciplina que él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder.

Esto es importante por tres cosas. Primero, estos propósitos no solo definen las tareas de la iglesia, sino que definen lo que es ser iglesia. Hay asuntos que son, como dicen los científicos, elementos irreducibles, es decir, no le puedes quitar algo y quedar hablando de lo mismo. La iglesia tiene un diseño divino de tal manera que su estructura expresa precisamente la funcionalidad que tiene.

Segundo, reconocer los propósitos irreducibles de Dios para la iglesia, nos libra de enfatizar en las iglesias un asunto sobre otro. Existen cristianos que piensan que las iglesias son como un todo, unas son buenas en adoración, por lo que cojean en ser centros de edificación de creyentes y poco evangelísticos. Otras iglesias afirman ser buenas en los estudios bíblicos y la preparación de líderes, pero descuidados en la adoración corporativa y nada evangelística. Existen las iglesias de la gran comisión, descuidando las otras dos comisiones divinas para la iglesia, dadas por el mismo Señor con la misma fuerza de su señorío.

Tercero, la usurpación por otras organizaciones de lo que Dios le encomendó a la iglesia es tan pecaminoso como cuando la iglesia delega sus responsabilidades a otras entidades. Hay que ver con asombro, cómo la iglesia se ha vuelto tan pragmática en estos asuntos. Existen hoy grupos musicales, o ministerios para-eclesiales, enseñándole a la iglesia cómo adorar a Dios, es más, se anima a la iglesia a formar un grupo de adoradores dentro de la iglesia. Existen hoy organizaciones para-eclesiales, con sus juntas directivas llevando a cabo la gran comisión y enseñándole a la iglesia a llevar el evangelio. Existen muchos ministerios reformados para-eclesiales, coaliciones, giras, supliendo, ya sea por usurpación o por que la iglesia les ha cedido ese campo, la función de edificar a los creyentes.

  1. LA IGLESIA ES EL CENTRO DE ADORACIÓN DIVINA

Cuando Dios, en su soberanía y mediante el evangelio, reúne a sus elegidos para que conformen de manera oficial una iglesia local, ha querido formar un centro de adoración a su Nombre en ese sector. La adoración no es un medio para obtener un fin. La adoración a Dios por parte de la iglesia es un fin en sí mismo. Dios desea que sus hijos le adoren y en su gracia, fomenta la fundación de iglesias con ese fin. Alguno pensará ¿Dios mueve el conjunto de sus providencias, levanta liderazgo piadoso, congrega a sus redimidos, con el fin de tener un pueblo que el adoren? La respuesta es, exactamente.

Por lo que se señala que cada iglesia local tiene como función mantener la adoración a Dios de acuerdo a su Santa Palabra. Uno de los propósitos de Dios al establecer iglesias locales, es establecer centros de adoración verdadera a su Nombre. De manera que la iglesia tiene como uno de sus propósitos de existencia, adorar a Dios, pero debe hacerlo según lo ha prescrito Él mismo en su Palabra. La iglesia debe observar lo que se ha reconocido El Principio Regulador de la adoración, única garantía de estar ofreciendo a Dios una que Él aprueba, una que le glorifique. Lo demás, como dijeron los antiguos, es pura invención de los hombres.

La Iglesia, aun cuando deba resolver asuntos prácticos en este tema, jamás debe desprenderse arbitrariamente de la Palabra de Dios. “hay algunas circunstancias tocantes a la adoración de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que han de determinarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, según las normas generales de la Palabra, que han de guardarse siempre” (C.B.F.1689 Cap.1:6). Por supuesto que aquí se hablan de asuntos concernientes a la adoración a Dios, no a la adoración en sí o propiamente dicha. Pero lo que hay que resaltar es la autoridad de la iglesia en el establecimiento del orden bíblico de la adoración a Dios.

Rom.15:6: ‘para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’, viene como la gran conclusión de asuntos prácticos en la vida de la iglesia. La sección más cercana la podemos rastrear desde el 14:1: ‘Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones’, donde se empiezan a dar regulaciones claras para no hacer tropezar al débil en la fe, pues la iglesia debe procurar la edificación mutua (v.19). El principio es que, en la iglesia, los creyentes maduros deben soportar la flaqueza de los creyentes infantiles (15:1), siguiendo el ejemplo del señor Jesucristo. Pablo apela a que debería haber un mismo sentir en la iglesia, lejos de los tropiezos. Y aquí, ¿Con qué fin todos estos cuidados de amor, prudencia, edificación mutua y esperanza en las Escrituras? La respuesta es que unánimes, adoremos a Dios. Todo esto para que nuestra adoración no sea estorbada, para que se lleve a cabo.

Hb.13:15, en un contexto netamente eclesial, no personal, no individual o particular, sino eclesial exhorta: ‘Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre’. Si lo nota, las consideraciones solemnes de Cristo y la exhortación a llevar el vituperio de Cristo tiene una consecuencia, nos lleva a una conclusión, que adoremos juntamente a Dios en todo tiempo.

1 Pd.2:4-5 afirma: ‘Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo’. La iglesia es llamada a acercarse más y más a Cristo, para ser edificados como casa espiritual, ese sacerdocio santo prefigurado en la antigüedad ¿Con que fin? Con el fin de sacrificar al Señor esos sacrificios espirituales. Las iglesias son conformadas con el propósito solemne de adorar a Dios. No es verdad que los asuntos de la adoración a Dios son asuntos de segundo nivel, asuntos no fundamentales, asuntos secundarios. Hablamos de uno de los solemnes propósitos de Dios al establecer iglesias locales, edificar centros de adoración a su Nombre.

  1. LA IGLESIA ES EL CENTRO DE EDIFICACIÓN DIVINA

Efesios 4:11-16: ‘Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor’.

Cuando Dios establece iglesias locales, funda con su poder, señorío y bajo el evangelio, centros de edificación de los creyentes. Es bajo la estructura de las iglesias locales donde, según Dios, se lleva a cabo la edificación, la construcción de la vida espiritual del creyente y todo lo que esto implica. 1 Pd.2:4-5 afirma: ‘Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo’. Es claro que el apóstol remarca que el creyente debe ser edificado en Cristo como casa espiritual, como Iglesia. Son los creyentes en forma individual que forman esta casa espiritual. Esta metáfora comunica la idea de una comunidad de creyentes, de piedras de una edificación, que están vivas. Ahora, no puede haber un creyente fuera de la edificación que se llama Iglesia y edificándose fuera de ella.

Según lo que lees en el Nuevo Testamento ¿Dónde los creyentes recibían la edificación de sus almas? ¿Quiénes preparaban el liderazgo de las iglesias? ¿Quiénes atendían los problemas que se presentaban en las congregaciones? La respuesta asombrosamente olvidada y obviada es: La Iglesia, las iglesias locales. Hemos perdido la noción de lo solemne que es la iglesia en los propósitos de Dios. El Templo o tabernáculo que en su lugar santísimo moraba la presencia de Dios, ahora ha sido reemplazado por la Iglesia donde mora el Espíritu de Dios (Cf.Ef.1.23; 2:20-22. El edificio ha sido reemplazado por los creyentes y en el conjunto de creyentes se haya la plenitud de Cristo. La Iglesia de Cristo es el nuevo Templo y como tal su adoración y ministerios son en un sentido profundo el servicio en el templo. El someterse a la membresía de la Iglesia, el responder a las demandas de la membresía en la Iglesia en sus reuniones, cultos, proyectos, objetivos, es de vital importancia para el creyente. Sus dones deben ser realizados en el contexto eclesial para que Dios sea glorificado. Aislarse de la comunión de la Iglesia voluntariamente o por dejarse cubrir por los afanes del mundo, resultará en no edificación para el creyente, un peligro verdadero para su vida y un despropósito.

Este sacerdocio es santo, es decir apartado para un propósito fundamental. Toda actividad de la iglesia debe justificarse en adoración, edificación y evangelismo, por lo que cualquier asunto de entretenimiento o fuera de estos propósitos, traiciona nuestro sacerdocio apartado. Nuestra función en la Iglesia no es adelantar actividades, iniciativas o programas diversos. Nuestra función es santa, apartada, sacada a un lado con un propósito fundamental que coopera con la edificación del cuerpo de Cristo y da gloria al Señor de la Iglesia. Su repercusión es a nivel espiritual. Somos sacerdotes de cosas santas.

  1. LA IGLESIA ES EL CENTRO DE PROCLAMACIÓN DIVINA

Cuando Dios establece por el evangelio, iglesias locales, desea que, en determinado sector soberanamente establecido, se le rinda adoración sostenida, se edifiquen sus hijos allí congregados, y también, desea fundar centros de proclamación del glorioso evangelio. A veces, en un afán misionero, obviamos, no un pequeño detalle a la hora de hacer evangelismo sino uno fundamental. Por supuesto que los creyentes a modo individual y particular deben anunciar el mensaje del evangelio a otros, pero lo que notamos en el Nuevo Testamento, es que dichos creyentes, pertenecían en sentido regular, a iglesias divinamente establecidas.

1 Pd.2:9-10 comienza con un ‘más vosotros’. La mayoría de cristianos asume que este ‘vosotros’, les está hablando a los creyentes de forma particular, pero el mismo contexto y las palabras usadas en el mismo texto, destruyen cualquier indicio de individualidad o particularidad. El mismo v.5 hace uso de una metáfora, casa espiritual, para señalarnos qué tiene en mente. ¿A dónde más hemos visto la figura de una casa espiritual donde se ofrecen sacrificios? Por supuesto que en el templo y el punto de Pedro es que su equivalente, como ya dijimos, es la iglesia. Ahora llegamos al v.9 y dice ‘más vosotros’. ¿Vosotros quiénes? ¿Vosotros individualmente? O ¿Vosotros casa espiritual? Además, mire el mismo pasaje y dígame, ¿A quién o quiénes se les atribuyeron estos títulos?: ‘Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios’. Meditemos, ¿Estas palabras fueron dichas a un individuo o a un pueblo? Es sumamente obvio, al pueblo que en el Nuevo Testamento no es más que la iglesia.

Entonces, recogiendo estos datos, nos dice que la iglesia, como pueblo, como grupo de sacerdotes, como pueblo comprado por la sangre de Cristo, hemos sido hechos todas estas cosas con un propósito: ‘para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable’. ¿Nota a quién Dios da forma, moldea, construye? A la iglesia. Y luego ¿Nota a quién le encomendó la tarea de anunciar el evangelio? A ella misma. No hay un grupo dentro de la iglesia, que sea de evangelismo, ¡La iglesia es el grupo de evangelismo! Mucho menos debería existir fuera de la iglesia o aparte de la iglesia, organizaciones misioneras porque ¡La iglesia es la única agencia misionera bíblicamente autorizada para esa labor! Visto desde la Palabra de Dios, qué mal se ven ciertas organizaciones.

Ya vimos Ef.3:10-11, pero vale la pena recordarlo ahora: ‘para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor’. Mire la afirmación de 1 Tes.1:4-8 para mirar la estrategia divina del evangelismo: ‘Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada’. ¿Acaso se habla a personas particulares, a individuos aislados sin ninguna iglesia particular o quizás a una organización fuera o ayudante de la iglesia? No. Aquí se habla de una iglesia que recibió el evangelio y de ella misma, como iglesia, salió también.
Para finalizar permítame decir que Dios, conforme a su propósito eterno, señaló los propósitos de la iglesia y por supuesto de sus iglesias locales. La iglesia no es lo que nosotros queremos que sea, la iglesia es lo que Dios dijo que es. La iglesia no hace lo que los miembros quisieran que ella hiciera, la iglesia hace lo que Dios dijo que ella debería hacer. La iglesia no gasta sus recursos humanos y materiales y los dirige en la dirección que ella quiere, sino que la iglesia usa sus recursos direccionándolos en los propósitos que Dios señaló. Puede haber muchas preguntas, puede que nos parezca una reducción dramática del lugar central, único e irremplazable que tiene la iglesia según la Palabra de Dios, pero aquí está la gloria de la iglesia, fue llamada a ser lo que nadie jamás puede llegar a ser y fue llamada a hacer lo que ninguna otra entidad podrá hacer bajo la bendición complaciente de Dios. Toda actividad de la iglesia debe justificarse bajo: Adoración a Dios, Edificación de los creyentes y proclamación del evangelio.

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One Comment to “EL TRIPLE PROPÓSITO DE LA IGLESIA”

  1. Jesus, y sus ensenanzas en cumplimiento de la Ley y los Profetas debe ser el centro

    no
    PABLO EL FANFARRON
    Canta a la melodia de “Rapture” por Blondie
    Traduccion del ingles al espanol de Boss Paul the Pharisee

    Soy Pablo el fanfarron
    Hay hipocresia en mi corazon
    Voy por la tierra, viajo el mar
    Haciendo conversos mi ejemplo copiar

    Todos pecaban, es la verdad
    Pero nunca soy yo, solo tu con claridad
    Mis pecados son teoretico
    Soy peor de pecadores, pero no me pide uno

    Imitar a Jesus, la gente se esfuerza
    Excepto por mi, ya soy hombre perfecta
    Soy modelo ideal, desde Camino Damasco
    Y los pecados de Pablo? No preguntanos

    Justifico todo mi accion
    Testifique mi mismo, siempre tengo razon
    Soy el hombre unico en toda historia
    Un segundo testigo no es necesaria

    Si yo hago algo, debe ser correcto
    No usa escritura, no chequea si es recto
    No haz lo que digo, haz lo que hago
    Y tu tambien puede ser fariseo

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