DEMONIOS

Mateo 8:28-34

Las Escrituras nos enseñan que en los tiempos de Jesús las sociedades estaban sumidas en el paganismo más que ahora por cuanto la gracia del evangelio no se había hecho presente; por tanto era frecuente el dominio de Satanás sobre las almas de las personas. Es por esto que el ministerio de Jesús estuvo relacionado con su victoria sobre las fuerzas del mal. 1 Juan 3:8.

  1. LA SALVACIÓN INCLUYE SER LIBRADOS DEL MAL (v.28). Así que vienen al encuentro de Jesús dos endemoniados. Dos hombres que estaban bajo el poder de los demonios, controlados por ellos.

¿Qué es un demonio? Es un espíritu, por tanto no tiene un cuerpo material como nosotros, y por eso es invisible, y no se puede tocar ni ver. Antes de la creación del hombre eran ángeles, bellos y santos. Pero al mando de Satanás, se rebelaron contra Dios  y fueron destituidos de la gloria de Dios. La Biblia presenta a Satanás y los demonios como vagando entre el Cielo y la tierra

La mayoría de eruditos que han estudiado este tema concuerdan en la siguiente definición de lo que es una posesión demoniaca: “la personalidad del demonio eclipsa la personalidad del que es poseído. La posesión demoniaca significa la proyección automática de una nueva personalidad, intensamente mala que eclipsa la personalidad del individuo”. Ahora, es muy probable que algunas personas diagnosticadas como mentalmente enfermas realmente estén poseídas y viceversa. Sin embargo, las Escrituras nos revelan que el único que tiene poder sobre los demonios es el Señor Jesucristo.

Según el registro de la Palabra de Dios, los demonios mienten, tientan, y para esto entran en la mente e influyen para que pensemos de cierta manera. Provocan discordia en la iglesia (Stg. 3:14-15); hacen la guerra a la iglesia (Ap.12:17); persiguen y buscan constantemente plantar doctrinas falsas, pervirtiendo la Verdad para distraer y llevar a la gente a la idolatría y al error (1 Jn.4:1-6). De manera que así es como se propagan las doctrinas de demonios (1 Ti.4:1.) Según los relatos evangélicos, los demonios pueden traer enfermedad. Pablo tenía un problema de salud al cual él llamó, “el aguijón en la carne”, y lo atribuyó a Satanás. Entonces, los demonios pueden atacar lo físico. (Mateo 9:32-33; Mateo 12;, Lucas 13; Mateo 17). Entonces, pueden afectar el cuerpo y pueden afectar la mente.

  1. JESÚS PUSO FIN AL DOMINIO DE SATANÁS. Aunque odian a Jesús, en Marcos 5:6 dice: “Cuando vieron a Jesús le adoraron,” El verbo griego proskuneo quiere decir besar la mano, reverenciar con las rodillas, con la cabeza en el piso. Es una palabra que indica profundo asombro, reverencia, respeto y adoración. Los demonios usaron la boca de estos hombres “¿Qué tienes que ver con nosotros?” “¿Por qué nos molestas?” ¿Para qué ha venido “antes del tiempo señalado”? Los demonios saben como lo sabe Satanás que están en prisión en espera del juicio final, pero ahora ante la presencia del Hijo de Dios, su fin se ha anticipado porque ya no tendrán la libertad para poseer a quienes quisieran. La palabra “abismo” debe entenderse como un lugar profundo, tenebroso, al cual los demonios no quieren ser enviados porque es no solo un lugar de tormento sino además una prisión. Es una descripción semejante al infierno. El temor de ellos fue por el hecho de que casi inmediatamente después de encontrarse con Jesús se les ordenó salir de estos hombres
  2. SATANÁS Y SUS DEMONIOS ESTÁN SUJETOS AL SEÑORÍO DE CRISTO. Los relatos evangélicos nos dan pie para entender que antes de la venida del Señor el mundo experimentaba una actividad inusual de la posesión demoniaca, pero después de la venida del Señor, el poder de Satanás quedó restringido, sigue actuando perversamente, pero no tiene la libertad que tenía antes de Cristo. Los espíritus malos siguen afectando a las personas que le abren la puerta de su vida y de alguna manera cooperan con los poderes satánicos. Sin embargo, una vez que la persona cree en el evangelio es liberada completamente y redimida por la sangre de Cristo

Los apóstoles recibieron la autoridad para echar fuera demonios. En el libro de los Hechos vemos a los apóstoles ejerciendo este ministerio.  Ahora, la Biblia no promete que todo tipo de creyente iría ha estar facultado para echar fuera  los demonios en el futuro, sino que este ministerio sería típico de los apóstoles y sería además, una señal de su ministerio especial (Hch.16:18). Contrariamente, atreverse a practicar exorcismos es peligroso.  Algunos exorcistas quisieron imitar al apóstol Pablo y se llevaron un chasco (Hech. 19:13). Estas iglesias que continuamente pretenden tener este poder, abusan con sus exorcismos buscando más que todo shows espectaculares y no miden el peligro a que están expuestos. Realmente me maravilla la paciencia y misericordia de Dios con estos predicadores charlatanes que como dice Judas “no saben de lo que hablan” (Jud. 1:9-10)

Santiago dice que resistamos al diablo y él huirá (Stg.4:7-8). Resistir al diablo es no darle lugar en nuestra vida. Obedezca la Palabra y Satanás y sus demonios no tendrán ninguna oportunidad. Cuando venga con sus tentaciones, sus insinuaciones, con malos pensamientos ¡rechácelos!  ¿Es usted alguien que opone resistencia al diablo? Si es así está haciendo lo correcto; pero si no, seguramente le va a ir muy mal y el Señor no quiere eso.

 

Orosmán Rozo.

Pastor Iglesia Bautista del Norte

Bogotá, Colombia.  A.S.

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