-¿DIOS SE ARREPIENTE? (I)

Seguramente podremos intuir la complicación de este tema aun cuando no lo hayamos pensado muy bien. De hecho no podemos abordar el tema sin una cuota de sacrificio y esmero en el estudio de la Biblia. Sea cual sea nuestra posición actual, debemos siempre velar porque la honra de Dios no se vea menoscabada y porque la Palabra de Dios sea atendida. Por un lado no queremos presentar a un Dios que comete errores que se frustra en sus planes y se arrepiente. Por otro lado no deseamos esquivar las veces que la misma Biblia nos dice que el Señor se arrepintió.

Cuando abordamos este tema debemos procurar tomar en cuenta todos los datos Bíblicos y no parte de ellos. Al tener en cuenta todos los datos, debemos armonizar de la mejor manera lo que todo el consejo de Dios nos dice. Así vamos a honrar su Palabra al no mutilar parte de ella solo porque nos es difícil entender.

Además es sabio y muy útil, movernos de los más claro y fácil, a los más difícil y oscuro y nunca al revés. Así que vamos a abordar el tema desde lo que es más obvio y claro en las Escrituras y luego vamos precisando mas las cosas.

El Problema Planteado

Si leemos los textos a continuación, como una muestra, podremos ver que el tema amerita tratarse:

Nm. 23:19

Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

1Sam. 15:29

Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

Gn. 6:6

Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Ex. 32:14

Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Jon 3:10

Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

A primera vista se puede ver como una contradicción bíblica pues los primeros textos niegan que Dios se pueda arrepentir porque no es hombre y es glorioso y los últimos aseguran que Dios se arrepintió. Esta expresión se encuentra más veces en el A.T. 2 Sam.24:16; 1 Cron.21:15; Jer.20:16; 26:19; Am.7:3 y 6.

Tomando en cuenta los datos podemos ver que Dios desea que entendamos que arrepentirse es propio del hombre y de creaturas que no son poderosas o gloriosas. Por otro lado, en contextos del juicio de Dios, también Él quiere que entendamos que hay un arrepentimiento de parte suya. Así que si vamos a concluir algo hasta ahora, es que Dios no se arrepiente de la misma manera que el hombre. Dicho de otra forma, cuando la Biblia dice que el hombre se arrepiente, no podemos pensar que estamos hablando de la misma manera como Dios se arrepiente. Hay una diferencia entre cómo Dios lo hace y el hombre lo hace.

Las maneras de arrepentirse

¿Por qué nos arrepentimos como hombres? Seguro que nos arrepentimos al menos en estas situaciones en general:

Cuando lo que hemos planeado o hecho es malo.

En ocasiones nos arrepentimos por la calidad moral de lo que hicimos, es decir, porque moralmente lo que planeamos o realizamos es pecaminoso. Así que contrastado con la ley moral y el carácter de Dios, aquello que planeamos o hicimos, fue contrario o se quedó corto. Eso debe producir arrepentimiento porque precisamente eso es lo que la Biblia llama pecado. Pero esto no le pasa a Dios.

Cuando lo que hemos planeado o hecho salió mal.

En ocasiones  planeamos u obramos con la mejor intención de hacer algo bueno, pero no salió de la manera planeada, no por algo pecaminoso sino porque sencillamente no tuvimos el poder de controlarlo todo, las cosas no salieron como esperábamos. Esto nos frustra porque la intención era buena, pero no pudimos, literalmente, llevar a cabo ese plan y por eso nos arrepentimos. Pero a Dios esto no le ocurre.

Cuando reflexionamos más adelante acerca de algo que pudo haber sido mejor.

Otras veces estamos satisfechos con algo que planeamos o hicimos en determinado momento, pero con el tiempo y pensándolo mejor o tal vez adquiriendo mayor conocimiento, vemos que las cosas pudieron haber quedado mejor y nos sentimos insatisfechos ahora. En su momento no teníamos más elementos para juzgar, pero con el tiempo tenemos más madurez y sabemos que lo que nos trajo satisfacción en un momento, pudo haber sido mejor y ahora nos arrepentimos. Pero de nuevo, esto no aplica con Dios.

Así que al repasar las posibles causas por las que los seres humanos nos arrepentimos y conociendo en algo, el carácter de Dios expresado en las Escrituras, ninguno le aplica a Dios ni siquiera de una pequeña manera.

Dios es santo y todo lo que planeó y hace es bueno.

De Él nos dice la Biblia que es Santo en gran manera (Is.6:3), que es el Único Bueno (Mt.19:17a), y que su voluntad es perfecta (Rom.12:2). Sea lo que signifique que Dios se arrepiente, no lo hace como producto de ver que sus planes u obras son moralmente malas, porque eso contradeciría su mismo carácter y Dios no puede negarse a Sí mismo (2 Tim.2:13). Siendo Dios perfecto en santidad, no pudo planear o hacer algo que no salga de Él como algo santo, bueno y justo (Ex.15:11; Sal.29:2). Así que todo lo que planeó y hace está de acuerdo con su carácter el cual es perfecto en santidad. No hay una medida más alta que Su carácter por la cual se midan si las cosas son buenas o malas, Él es el Estándar máximo de todo y no hay en Él ningunas tinieblas, así que no puede arrepentirse de haber hecho algo moralmente malo.

Dios es todopoderoso y no le falta poder para llevar a cabo sus planes.

Además, ¿Hay algo que sea imposible para Dios? (Mt.19:26; Lc.1:37). De hecho hay dos cosas que le son imposibles: Negarse a sí mismo (2 Tim.2:13), es decir, contradecirse y mentir o faltar a su decreto (Hb.6:18). Pero si hablamos del ejercicio de Su poder sobre todo lo creado, podemos saber que su creación no es inmanejable sino que la controla perfectamente. Eso no solo es una muestra de su poder sino de su soberanía absoluta sobre todas las cosas. Lo que planeó lo realiza tal y como fue diseñado, porque tiene todo el poder y el gobierno para realizar exactamente lo que dijo. Nada creado puede entorpecer sus designios, así que no se frustra porque las cosas salieron mal y no pudo remediarlas a tiempo. No puede arrepentirse no frustrarse por falta de poder para hacer algo (Dn.4:35).

Dios es inmutable y no corrige ninguno de sus planes porque no pueden ser mejores que lo que ya son.

La inmutabilidad de Dios nos enseña que Dios no cambia, en su naturaleza, es decir en su Ser, ni en su carácter moral, ni en su decreto. Eso quiere decir que Dios no es uno hoy y mañana otro. Poderoso hoy y débil mañana. Bueno hoy y malo mañana, misericordioso hoy y cruel mañana. Más bien siempre es el mismo. Además de eso, Dios nunca cambia su carácter moral, es decir, lo que para Dios es bueno o malo antes de la fundación del mundo, es bueno o malo ahora y lo considerará bueno o malo por toda la eternidad. Un infierno eterno es testigo que para Dios el pecado siempre va a tener la misma calificación moral

Pero la inmutabilidad de Dios nos dice que Dios desde antes de la fundación del mundo ha hecho un solo plan llamado decreto. Dios no se la pasa planeando en el tiempo o pensando en la marcha que hacer, sino que desde antes lo ha planeado todo y en el tiempo solo ejecuta su plan. Dios hizo planes para el mundo que son inmodificables. Todo en absoluto está decretado, planeado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Esto además significa a Dios las cosas no le toman por sorpresa (Is 44: 6 – 7; Dn 4: 35. Ef 1: 11; Sal 33: 9, Hch 4: 28). El decreto nos enseña que todo está planeado por Dios y hecho o permitido activamente por Dios.

No planeó un asunto que después en la marcha deba corregir. Ese plan o decreto, realizado desde antes de la fundación del mundo abarca todo en absoluto y no puede ser mejorado porque Dios es perfecto. Dios nunca crece en conocimiento porque es la medida más alta de sabiduría y conocimiento. Nunca madura o mejora porque Él es perfecto y absoluto. Así que no llega un tiempo donde reflexiona, piensa mejor o madura. ¡De ninguna manera! Siempre ha sido, es y será quien es y no puede ser más perfecto en su decreto de lo que ya es. Así que su decreto es el reflejo de su carácter perfecto y no pude arrepentirse de haber decretado algo que podía ser mejor, porque ese decreto, no puede ser mejor.

Tomando en cuenta estos datos, entonces llegamos a la misma conclusión que en nuestro punto anterior. Dios no se arrepiente de la misma manera que el hombre se arrepiente. Así que nos toca definir muy correctamente y no de acuerdo a nuestro diccionario mental, lo que la Biblia quiere decir cuando dice que Dios se arrepiente de algo. Pero por ahora, sea lo que sea que signifique, cuando hablamos de arrepentimiento en Dios, no estamos haciendo referencia a lo mismo que cuando hablamos que el hombre se arrepintió.

Jorge E. Castañeda D.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: