RECUPERANDO EL TESORO PERDIDO DE LA ADORACIÓN VESPERTINA

Pastor Dr. Jon Payne

El presente ensayo aborda un tema que debe ser atendido con humildad. Esperamos que la sencillez y profundidad de los argumentos del Pastor y Doctor Payne, sirvan para considerar el tema con calma y Dios ayude a cristianos y comunidades a conformarse al principio de aquel Salmo, inspirado para ser cantado el Sabbat: Anunciar por la mañana su misericordia y su Fidelidad cada noche (Sal.92:2) [N.E.]

 

Pastor Dr. Jon Payne

Payne es ministro de Grace Presbyterian Church (PCA) en Douglasville, Georgia.

Artículo originalmente publicado en:

Modern Reformation

Vol. 21 | No. 3 | May-Jun 2012, Pg. 40

www.modernreformation.org

 Traducido por: Obed Rodríguez Saláis

 

 

RECUPERANDO

EL TESORO PERDIDO

DE LA

ADORACIÓN VESPERTINA

 

En cierta ocasión escuché acerca de una mujer de edad avanzada que tenía dificultad para caminar debido a que padecía artritis crónica. A pesar de su condición, ella fielmente asistía a la adoración matutina y vespertina en cada Día del Señor. Cuando le preguntaron cómo es que ella siempre se las arreglaba para asistir a ambos servicios, ella respondió diciendo, “Mi corazón llega primero allí, y luego mis piernas le siguen.”

 

Desafortunadamente, en estos días la actitud del corazón de esta estimada mujer anciana es casi tan rara como el servicio vespertino. De hecho, en los últimos veinte años el servicio de la tarde en una variedad de tradiciones cristianas se ha convertido en una especie de compañerismo informal (donde asisten tan sólo 10-15 por ciento de la congregación), o se ha desaparecido por completo. Aún dentro del círculo Reformado – donde el servicio de la tarde ha sido visto históricamente como una parte no negociable en cumplimiento del Día del Señor y la edificación de la congregación – el servicio de la tarde está siendo cada vez más dejado a un lado.

 

Pero ¿Por qué? ¿Será acaso que somos más maduros que nuestros antecesores Reformados y tenemos menos necesidad del ministerio de la Palabra, sacramentos, y la oración? No lo creo. Una mejor respuesta puede ser que, en general, la iglesia se ha vuelto más inmadura, ha perdido enfoque, al mismo tiempo que está más concentrada en comodidades terrenales, entretenimiento, y recreación. En breve, nuestros valores han cambiado.

 

Yo no crecí asistiendo al servicio de la tarde del Día del Señor, y las iglesias que yo asistí no lo ofrecían. Puedo recordar fácilmente la rutina del domingo de mi familia: Asistíamos al servicio de la mañana y luego pasábamos el resto del día en el campo de futbol, viendo televisión, o haciendo algún trabajo doméstico en la casa. En todo caso, el Día del Señor era la hora del Señor o en el mejor de los casos la mañana del Señor.

 

Como muchos evangélicos hoy en día, no creo que mi familia haya sido instruida o animada a hacer las cosas diferentes. Después de casi veinte años en la fe Reformada, sin embargo, yo tengo la convicción ahora de que el culto de la tarde es una parte vital para la edificación, crecimiento y discipulado cristiano. Espero convencerlo de lo mismo. Lo siguiente son cinco razones por las cuales los Cristianos deben gozosamente asistir tanto a la adoración matutina como vespertina en el Día del Señor.

 

1. El Servicio Vespertino Cierra el Día del Señor con Adoración

 

El Día del “Sabbat” fue instituido por Dios en la Creación (Gn. 2:3), ordenado otra vez por Dios en el Decálogo (Ex. 20:8), y reafirmado por Cristo – el Señor del Sabbat – en los Evangelios (Mt. 12:8; Mr. 2:28). Junto con el Trabajo y el Matrimonio, el Día del Sabbat es una parte del mismo orden de la Creación. Aunque es verdad que las dimensiones ceremoniales y cívicas del Sabbat son abrogadas por Cristo, el aspecto moral permanece vigente. De esa manera, los hijos de Dios están todavía obligados a santificar el Sabbat del Nuevo Pacto, o Día del Señor, y mantenerlo santo.

 

El Día del Señor fue creado para ser una bendición espiritual para la iglesia, no una carga. Si es una carga, debemos preguntarnos por qué. ¿Por qué es tan oneroso cerrar el Día del Señor con una adoración vespertina? El Sabbat fue diseñado para que fuera un día en su totalidad de deleite en el Trino Dios y celebrar sus obras de creación y redención. Una asistencia fiel a ambas adoraciones tanto de la mañana como de la tarde cierra este día especial con una adoración Teocéntrica y nos ayuda en no convertir el resto del Día del Señor en algo que Dios jamás deseó. La adoración vespertina guarda el Día del Señor de llegar a ser un día como cualquier otro día de la semana.

 

2. El Servicio Vespertino Sigue un Patrón Bíblico de Adoración

El titulo dado al Salmo 92 es “Un cántico para el día de reposo”. El salmista empieza exclamando, “Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche” (Sal. 92:1-2). Este énfasis en la adoración por la mañana y tarde es también subrayado en la administración del antiguo pacto en los sacrificios de la mañana y tarde (Num. 28:1-10). El Día del Sabbat debe ser una “convocatoria santa” o reunión sagrada del pueblo de Dios con el propósito de la adoración congregacional (Lev. 23:3).

 

Aunque el Nuevo Testamento no ordena explícitamente la adoración matutina y vespertina en el Día del Señor, sí vemos pruebas de que el pueblo de Dios se reunió en la tarde para la adoración en el primer día de la semana (Hechos 20:7).

 

3. El Servicio Vespertino es Parte de la Herencia Reformada

Hasta décadas recientes, el segundo servicio era una parte esencial para el cumplimiento del Día del Señor para los creyentes Reformados. En su libro, Recovering the Reformed Confession (Recuperando la Confesión Reformada), R. Scott Clark nos recuerda que la “práctica clásica Reformada era tener dos servicios de adoración en el Día del Señor. En años recientes, sin embargo, el segundo servicio ha declinado a tiempos difíciles. Está llegando a ser más difícil encontrar un segundo servicio. Juzgando por evidencias de anécdotas, un número significativo de congregaciones Reformadas han eliminado el segundo servicio” (293).

 

El segundo servicio fue establecido en los primeros tiempos (1520’s) de la Reforma Protestante. Se puso en su lugar para que las congregaciones obtuvieran más de la Palabra de Dios. En las más fieles expresiones de la fe histórica Reformada, la predicación de la Palabra y la correcta administración de los sacramentos eran altamente apreciadas.

 

Teniendo no uno sino dos (y algunas veces tres) servicios públicos en el Día del Señor refuerza la creencia en el poder, eficacia, y suficiencia de los medios de gracia ordinarios para salvar, santificar, y confortar a los elegidos de Dios. En el día sagrado que Dios apartó para la adoración sagrada y la edificación de su iglesia, ¿Por qué no habríamos de querer más – en vez de menos – predicación, cantar salmos e himnos, oración, participación de los sacramentos, y adoración congregacional y compañerismo? Quizás la tendencia a restarle importancia (o suspender) el servicio vespertino en círculos Reformados hoy en día revela algo acerca de lo sueltos que son nuestros vínculos con la tradición Reformada. También podría revelar algo acerca de nuestra condición espiritual.

 

4. El Servicio Vespertino es un Llamado Divino y Providencial a la Adoración

 

Mis tres palabras favoritas después del servicio de adoración de la mañana del domingo son, “Nos vemos esta noche”. Comparado con el servicio de la mañana, el servicio vespertino (si acaso hay) es casi siempre pobremente concurrido. De hecho, en la mayoría de las iglesias es común que menos del 25% regrese a la adoración de la tarde. Este abandono de la reunión de la tarde, sin embargo, puede ser remediado con un correcto entendimiento del llamado de Dios y de la Providencia.

 

En el llamamiento litúrgico a la adoración, a través de su siervo ordenado y por su Palabra viviente, Dios llama a su pueblo del Pacto para reunirse para la adoración pública. En algunos casos, el llamamiento a adorar ocurre en ambos servicios, mañana y tarde. La Confesión de Westminster exhorta a los creyentes a nunca ser “voluntariamente o involuntariamente” negligentes a la adoración pública “cuando Dios, por Su Palabra o providencia, ha llamado a ello” (Confesión de Fe de Westminster XXI, vi; cf. Hb. 10:25). Note los dos llamamientos que son mencionados: el llamamiento de Dios por su Palabra, y el llamamiento de la providencia por los ancianos.

 

Debido a que los ancianos, en la providencia de Dios, han fijado los tiempos para la adoración pública y a que en esos tiempos designados Dios mismo llama a la congregación a adorar, los cristianos entonces deben de hacer todo el esfuerzo para asistir fielmente a ambos servicios. En conclusión, a menos que uno este impedido por obstáculos inevitables o por enfermedad, el dejar la adoración pública del Día del Señor es, en cierta manera, escoger tener oídos sordos al llamado de Dios a adorar y al liderazgo espiritual de los ancianos (Hb. 13:17).

 

La asistencia a ambos servicios, mañana y tarde no solo demuestra un hambre por los medios de gracia ordenados de Dios, sino que también muestra una disposición para cumplir seriamente los votos de membresía.

 

5. El Servicio Vespertino: Una Doble Porción

Pregunta: ¿Cómo comunica Dios de la manera más eficaz y sustanciosa a Cristo y sus beneficios salvíficos a los elegidos? Respuesta: A través de la proclamación fiel de su Palabra y el uso correcto de los sacramentos (Jn. 6:54; Rm. 10:17; 1 Cor. 1:21; 1 Pd. 3:21). Una vez más, la confesión Reformada afirma esto:

 

P. 154. ¿Cuáles son los medios externos por los que Cristo nos comunica los beneficios de su mediación? R. Los medios externos y ordinarios por los que Cristo comunica a su iglesia los beneficios de su mediación, son todas sus ordenanzas; especialmente la palabra, los sacramentos y la oración; todos los cuales son eficaces para la salvación de los elegidos.

Mt. 28: 19, 20; Hch. 2:42,46; 1 Tim. 4:16; 1 Cor. 1:21; Ef. 5:19, 20 y 6:17,18 (Catecismo Mayor de Westminster).

 

Al asistir a la adoración matutina y vespertina en el Día del Señor nuestras familias obtienen una doble porción de los medios de gracia. En efecto, cuando nos ponemos en el camino de los medios de gracia ordenados por Dios, tanto en la adoración matutina como vespertina, en un periodo anual adoraremos a Dios y recibiremos Sus promesas preciosas ciento cuatro veces en vez de cincuenta y dos.

 

Oiremos cincuenta y dos sermones expositivos preparados adicionales, recibiremos la Cena del Señor dos veces más (Si se sirve semanalmente, alternando los servicios cada día del Señor), cantaremos cientos más de salmos e himnos, y oraremos un sinnúmero de más oraciones. Reitero, ¿No es ésta la razón por la cual la tradición Reformada -con su alta perspectiva de Dios y los medios de gracia -hicieron históricamente del servicio de la tarde del Día del Señor algo no negociable?

Estimado creyente cristiano, sólo hemos tocado el borde de un tema sumamente importante. Y aún así, tal vez estas cinco razones para asistir al servicio vespertino del Día del Señor le hagan reevaluar su práctica actual – quizás sea tiempo de considerar instituir el servicio de la tarde en su congregación. Quizás, por la gracia de Dios, cuando estemos viejos y con artritis, seremos capaces de decir juntamente con esta estimada anciana, “Mi corazón llega primero allí, y luego mis piernas le siguen.”

 

*CONOZCA LO QUE CREE

El “servicio vespertino” en el contexto de las iglesias Reformadas no significa un servicio alterno para los jóvenes, o quizás el mismo sermón como el matutino sólo que con los accesorios de la adoración contemporánea. Basado en un cuidadoso análisis de las Escrituras, las iglesias Reformadas están convencidas de lo siguiente:

En su Palabra, Dios ha asignado especialmente un día de los siete como Sabbat para ser guardado santo para Él. Es deber de cada uno el recordar el día del Sabbat, y guardarlo santo. Desde el comienzo del mundo hasta la Resurrección de Cristo, el Sabbat fue el último día de la semana, marcando la finalización de los seis días de trabajo, anticipando el reposo eterno de la llegada del Mesías.

Al resucitar a Cristo de los muertos en el primer día de la semana, Dios santificó ese día. Y desde ese momento los apóstoles, la iglesia, en consecuencia, ha guardado el primer día de la semana como el Sabbat cristiano, el Día del Señor, y como el día en el cual se reúne para adorar. Ahora cada semana empieza con el pueblo de Dios descansando en Cristo en la adoración de Su Nombre, continuando con los seis días de trabajo. El Día del Señor de esa manera, representa que el reposo del Cristiano ya ha empezado en Cristo, y anticipa el reposo eterno de sus hijos e hijas en el Cielo nuevo y la Tierra nueva.

Es altamente recomendable que una congregación se reúna para la adoración pública en el comienzo y final del Día del Señor. Dios estableció ese patrón para su pueblo del Antiguo Testamento cuando Él les ordenó realizar sacrificio y quemar incienso en la mañana y tarde. Además, Él santifica el día entero del Señor para sí mismo y lo da a su pueblo como un anticipo del disfrute eterno de Él y su pueblo.

 

Extraído de “El directorio para la adoración pública de Dios” como es usado por la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa.

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