¿Y qué de los solteros y su servicio a Dios?

Creemos que una iglesia Bíblica, además de ser viva, muestra en la práctica una conformación a las expectativas que las Escritura tiene sobre cada grupo en particular en la iglesia y sobre cada contexto donde el creyente se desarrolla. Parece ser que las Escrituras tienen mucho que decir del matrimonio, el trabajo, el ministerio, la iglesia, pero no mucho acerca de la soltería cristiana. Si bien, en parte eso puede ser cierto, de otro lado las Escrituras mismas no distinguen a menudo los oficios y roles, sino que su teología y sus principios son dados a un público en general, donde todos podemos sacar provecho de ella. En otras palabras, aunque no exista mucho en la Biblia que específicamente le hable a los solteros, de otro lado el soltero cristiano tiene toda la Escritura como su libro para que ande en el temor de Dios.

Sin embargo lo que nos dice la Biblia específicamente de la soltería, es suficiente y ¡Vaya que es un gran reto para los solteros! Deseo aquí plantear el problema. A menudo encontramos hermanos creyentes solteros en nuestras comunidades y desafortunadamente los vemos viviendo su soltería al estilo del mundo. No me mal entienda, no estoy hablando de la clara mundanalidad de hombres y mujeres entregados a sus vicios, pasiones, desordenes y filosofía sensual. Estoy hablando de vivir la soltería bajo los parámetros generales que el mundo ha marcado para la soltería. Es más común de lo que esperaríamos, encontrar a nuestros solteros ansiando una carrera, un trabajo estable, aparejarse de sus propias cosas, andar en lo más reciente en tecnología, socializar y disfrutar de muchas de las cosas, que aunque puedan ser legitimas hasta cierto punto, no honran el llamado que Dios hace a la soltería. El soltero intuye que está en un periodo intermedio donde puede vivir para sí, donde puede concentrarse en sus propósitos y metas (Antes de casarse), donde es el momento de mirar por su desarrollo personal, el momento preciso donde puede disfrutar de viajes, oportunidades, y se puede, en cierta manera, darse el lujo de no tomar en serio muchas cosas, las que, según intuye, le esperarán más adelante cuando adquiera un compromiso.

Pero la iglesia tiene una expectativa distinta para los solteros creyentes que habitan en medio de nuestras comunidades cristianas. Dicha expectativa es la que la misma Biblia tiene de la soltería y en la que vemos una no conformidad de las vidas de muchos solteros. Y con esto deseo ser claro. No estoy quitando la legitimidad de aprovechar la soltería para ocuparse en algunas de estas cosas. Sin embargo el punto es que el promedio de solteros podría asegurar que de eso se trata ser soltero. Y así vuelven la providencia de su soltería para vivir para sí mismos y sus propios proyectos, casi que elaborando unas fuertes paredes contra todo lo que expugne su individualidad o no se identifique con su proyecto de vida. Y no hablo de solteros que nada conocen de Dios sino de aquellos que confiesan su apego en fe a Aquel que murió y resucitó por ellos.

El apóstol Pablo hace tremendas afirmaciones con respecto a los solteros: Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. 1 Cor.7:32-34 (Énfasis mío).

Aquí hay un contraste entre el soltero y el casado. Pero debemos ser cuidadosos en entender qué es lo que se contrasta aquí. No se está contrastando el hecho que el soltero vive para Dios y el casado para su conyugue, eso sería un error. De hecho, todas estas exhortaciones se dan en un contexto piadoso donde el llamado general del apóstol para todos, solteros y casados, es a vivir para el Señor: Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. 1 Cor.7:29-31.

Así que el apóstol no está queriendo decir que el casado tiene cuidado de su conyugue en detrimento de las cosas de Dios. No podemos concluir que el matrimonio es un ‘escape’ para no estar teniendo cuidado de las cosas de Dios. El matrimonio conlleva un llamado a servir a Dios bajo otra providencia y la soltería conlleva un llamado donde se sirve a Dios de una forma especial. El apóstol inspirado, da por sentado que tanto el soltero como el casado tienen llamados solemnes en los que ‘deben tener cuidado’. Entonces, el casado debe servir a Dios, entre otras cosas, teniendo cuidado de su conyugue. No puede excusarse en el matrimonio para no servir a la causa de Dios, su reino y justicia, ni en su servicio a Dios para no atender su matrimonio. Pero el soltero no tiene una providencia especial para atender y puede servir al Señor ‘directamente’.

La palabra usada aquí como ´tener cuidado’, es una palabra muy interesante porque significa literalmente: Estar ansioso, preocuparse, afanarse, afligirse. Esta misma palabra es usada en otros pasajes como en el sermón del monte donde el Señor exhorta a los oyentes a no estar afanados por las cosas (Mt.6:31). El discípulo del Señor no debe preocuparse o afanarse cuando lo lleven a los magistrados porque el Señor le dará lo que ha de hablar (Lc.12:11). Marta fue reprendida por el Señor por estar afanada y turbada (Lc.10:41). Los miembros del cuerpo, la iglesia, deben preocuparse los unos de los otros (1 Cpr.12:25). Ningún creyente debe estar afanoso sino que debe orar al Señor (Fil.4:6). Y Pablo dice de Timoteo que a nadie tiene que se interese tan sinceramente por ellos (Fil.2:20).

Así que volviendo a nuestro pasaje, el apóstol da por hecho que el soltero está concentrado en los asuntos de Dios, ansioso por hacer la obra del Señor, afanado por su servicio a Dios, interesado con sinceridad en aparejarse como una persona santa y servicial al Señor. El creyente tiene una ocupación solemne y el creyente soltero aun más, estar demasiado interesado y casi afanado en agradar al Señor. La vida santa y buscar las maneras de glorificar al Señor con iniciativa, esmero, casi ansiedad y preocupación, es lo que Dios espera de un soltero, a la luz que, por otro lado, no debería tener sus intenciones divididas entre concentrarse en Dios y concentrarse en Dios y su conyugue. Para el soltero el camino de agradar a Dios viviendo santamente, está llano, debería estarlo.

Y precisamente este es el reproche que podemos hacerle a muchos solteros. No se percibe en ellos la ansiedad, la preocupación, el afán por servir al Señor, por apersonarse de la causa del Reino de Dios y su justicia. Y no se percibe en ellos porque esta gran ocupación y llamado está ausente en muchos. Siendo que están en una providencia donde puede tener cierta independencia y gozar de estar libres de ciertos compromisos, a la vez que de poder tener algunos recursos emocionales y físicos, para servir con más libertad al Señor, ellos se centran en sí mismos y desaprovechan así la soltería y dan la espalda al llamado de Dios a concentrarse con todo afán en servir al Señor. Si bien la Biblia mira hacia la vejez como la edad madura e ideal, el joven es muchas veces alabado por su fuerza y determinación, cosas que debería rendir ante la cruz de Cristo, no solo de labios sino en verdad.

La Biblia y por consiguiente, la iglesia, espera de sus solteros una resolución y pasión mayor por las cosas de Dios, espera un compromiso y diligencia en gran manera ejemplar y decididamente distinta a la que un casado podría presentar hasta cierto punto. El soltero que piensa que el fin de la soltería es buscar pareja, terminar una carrera, pasear, generar amistades, adquirir, etc, se ha desenfocado del propósito de Dios. Ellos deben entender que su llamado como creyente es que ya no viva para sí sino para Cristo y como creyente soltero es mostrar mucho interés y preocupación por servir santamente al Señor. Él debe estar afligido por no verse sirviendo con diligencia y esmero a Dios, las preocupaciones que le deben embargar son las que tiene que ver con ¿Cómo agradar al Señor? Lo que le pone ansioso, debe ser el andar en búsqueda de miles de oportunidades para servir al Señor santamente en el contexto donde Dios los ha puesto, llámese familia, iglesia, trabajo o estudio y ¿Por qué no todas ellas juntas?

A la luz de esto, podemos pasar por una cantidad de elementos en los que un soltero debería mostrar una determinación mayor y más viva, para ‘agradar al Señor’, ni siquiera son una minoría pero son buenas ideas:

Pueden estar más a la mano para adelantar ministerios.

Pueden desplazarse con más facilidad a los cultos y reuniones eclesiales.

Pueden estar mas pendientes de los enfermos y necesitados.

Puedes suplir de las fuerzas que los ancianitos de la iglesia ya no tienen, acompañándolos y visitándolos.

Pueden ser más generosos en ofrendas.

Pueden ayudar en asuntos logísticos en la iglesia, como acomodar sillas, mesas, y andar pendientes de lo que requiera habilidad mental y física.

Pueden orar con más tiempo y libertad sin la presión de ocupaciones fuera de las comunes.

Pueden memorizar con más facilidad las Escrituras.

Pueden adelantar estudios bíblicos con más intensidad y tiempo.

Pueden aprovechar su facilidad para establecer relaciones personales con personas de su edad para influirlos más eficazmente con el evangelio.

Pueden apoyar a otras personas cuyos recursos son limitados.

Ellos además, a ahondar en su vida de agradar al Señor, deben ser ejemplares, dejando ejemplo para los que vienen atrás y ser de estimulo para los que están adelante de ellos. Los solteros tienen cuidado de las cosas de Dios y gran parte del engaño del mundo ha sido el levantar solteros que le huyan a los compromisos, a la seriedad, al esmero y cuanto más para las cosas de Dios. Sin embargo el evangelio levanta de esa vana manera de vivir al creyente y da un propósito más alto para el soltero que vivir solo para ´sí y sus cortos y temporales propósitos.

P. Jorge Castañeda

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