LA PERSECUSION DE LA IGLESIA

Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Juan 16:1-4

Meditando acerca de la persecución encontré este texto, que es de gran aliento para el pueblo de Dios en medio de la realidad que ha vivido la iglesia y que tendrá que vivir. Hemos oído y leído mucho acerca de este tema, y a muchos les causa un miedo y una zozobra en esta vida, cuando piensan en estas cosas, leemos libros de historia, donde nos cuentan como sufrieron muchos mártires de la iglesia pero aun con todas estas cosas no nos imaginamos en verdad como será esto.

Lo que quiero compartir en este momento es una perspectiva del gran conflicto que habrá en nosotros, un conflicto que esta expresado en este pasaje. Por un lado siempre hemos oído lo que el Señor advierte claramente: que va a haber persecución. Sin duda que la muerte es un tema clave en esta persecución, pero el conflicto del que quiero hablarles no es este que termina con la muerte de algunos de nuestros hermanos, más bien es: la dinámica de las cosas, como ocurrirán.

Nosotros por la fe, por la obra de Dios, por el Espíritu Santo sabemos que tenemos la verdad, la verdad más grande y maravillosa, la voz de Dios mismo, su palabra inspirada. Como cristianos empezamos a aprender de él, a vivir, empezamos a ver lo que él ve como bueno y lo que él ve como malo, empezamos a ver la vida con sus ojos, y va llegando el momento en el que él y su reino son lo más importante para nosotros.
En ese proceso nos encontramos viviendo en “el mundo”, lo que no solamente significa que somos opuestos, que tenemos ideales diferentes sino que profundamente la verdad para el mundo es otra, de manera que cuando vamos a predicar el evangelio de Jesucristo sabiendo y creyendo firmemente que es la verdad, no estrellamos con personas que piensan todo lo contrario. Uno trata de convencerlos, uno muestra sus mejores argumentos bíblicos, citamos los santos escritores bíblicos, los citamos bien, con propiedad, y aunque las personas no crean en Cristo esperamos que esta demostración de la verdad ayude a que ellos digan al menos: bueno usted está en lo cierto.

Pero la terrible noticia es que no es así, hacemos nuestros mejores esfuerzos demostrando la verdad, demostrando el evangelio de Jesucristo y ¿Qué encontramos? Que ellos se burlan de lo que para nosotros es la verdad, entre más nos esforzamos por mostrarles la verdad de Dios, mas la niegan, niegan que la biblia sea palabra de Dios, niegan que sea la verdad, niegan los postulados bíblicos y divinos y al mismo tiempo ponen al mismo nivel de la palabra de Dios sus ideas, y la discusión pasa al plano de lo que cada uno piensa y cree, de manera que la palabra de Dios viene a ser solo un pensamiento entre millones de pensamientos, lo que obviamente nosotros pensamos que es un error.

Más aun, no solo un pensamiento mas, sino un pensamiento feo, un pensamiento que la gente rechaza y fuertemente. Por ejemplo: levantamos la voz contra algún pecado, que la biblia señala como pecado y condena y nos dicen;
– Pero ustedes son radicales, ignorantes, atrasados, fanáticos.

– Claro que no es así… eso es lo que Dios piensa –Respondemos-

– Falsos, Dios no dice eso, Dios no es así, Dios es amor, Dios quiere nuestro bien.

– Pero eso es lo que dice la biblia.

– Ah, pero es que ese libro es falso, es amañado, escrito por fanáticos abusivos.

Y empezamos a sufrir este conflicto, porque nosotros sabemos que es la verdad, no tenemos duda de ello, pero aquellos que están en contra se paran firmes a ofendernos, a la biblia, a nuestro Dios y dicen que estamos equivocados. Empezamos a sufrir internamente, nos entristece, nos abruma esto, oramos, pedimos fuerzas al Señor, nos parece raro, ilógico que la gente sea así, que la gente rechace a Dios, nuestros amigos toman una posición similar, hasta algunos de nuestros familiares nos rechazan por el evangelio, también dicen que somos abusivos, exagerados, extremistas, sufrimos esta tragedia y no podemos entender, por qué, cómo vamos a ellos con la verdad, esperamos que ellos queden deslumbrados con la gloriosa luz del evangelio.

Sabemos también que siempre causaremos esto en la sociedad, siempre que la iglesia este siendo sal y luz causaremos esto (2 Tim. 3:12; Mateo 5:10). Pero nos damos cuenta a pesar de nuestras buenas intenciones para ellos, lo odian, lo rechazan y con él a nosotros y en la mente de ellos somos abusivos, y malos, hasta tal punto que nos golpean, como a Pablo (entre otros):

El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Hch 23:2.

Y nos han llevado y llevaran a la muerte, como dijo el señor.

Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Juan 16:2

Así que el conflicto no es simplemente que van a perseguir a la iglesia y la trataran de acabar, el conflicto es que harán eso con la idea de que ellos están haciendo lo correcto y nosotros no, es decir, seremos lo peor de nuestra sociedad, seremos y hemos sido rechazados con la idea de que hay que acabarnos porque somos malos, somos terribles, somos escoria en nuestra sociedad y “no hay que dejar seguir este grupo de cristianos perversos”. Ese es el conflicto, eso nos afectara terriblemente, será una injusticia, claro, pero ellos han pensado y pensaran que le están haciendo una favor al mundo, un favor a la sociedad, que nosotros somos los malos en términos coloquiales y hasta pensaran que le están haciendo un servicio a Dios. Con esa idea nos mataran, con esa idea nos perseguirán, con la idea de que ellos sirven a Dios, hacen el bien y nosotros el mal.

Es en verdad una situación dura, en muchos casos no llegaremos a demostrar que ellos están equivocados y seremos muertos como aquellos que lo merecían por su maldad.

Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Juan 16:3-4.

Aun en medio de esta situación terrible el Señor tiene unas palabras de aliento,

“Ellos están equivocados. Son ellos los equivocados. Ellos no conocen a Dios ni a su glorioso Hijo nuestro Salvador”. Esta es la realidad que la iglesia ha vivido y seguirá viviendo. Pero; ¡animo hermanos! el Señor nos escribió esto para que no tengamos tropiezo, para darnos aliento, para que recordemos que ya nos lo había dicho y si hemos de sufrir por su nombre vayamos como él fue, como oveja fue llevado al matadero, ¿Por qué ha de ser diferente con nosotros? A él no le creyeron, antes le decían: si eres hijo de Dios sálvate a ti mismo. ¿Por qué ha de ser diferente con nosotros? Si no le creyeron a él, no nos creerán a nosotros, seremos perseguidos y muertos como aquellos que no tienen la razón.

Pero escuchen:

SI TENEMOS LA RAZÓN

SI CONOCEMOS A DIOS

SI CONOCEMOS A JESÚS

Fortalezcámonos entonces en estas palabras maravillosas de nuestro Señor y que Dios nos de la fuerza para esos días.

Pastor. Juan Pablo Cruz.

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