LOS TRES CASOS DESPENALIZADOS Y LA PALABRA DE DIOS

Dios y las malformaciones

En un mundo posmoderno, falto de valores morales, donde cada uno conforma y vive su propia moral, esta prevaleciendo una idea atractiva pero peligrosa. La “calidad” de vida se ha sobrepuesto a la santidad de vida. Hoy los medios nos han dicho qué es exitoso y qué no lo es, qué es estar bien y qué estar mal, qué es tener calidad de vida y qué no lo es. En buena defensa de esta idea, los defensores del aborto, han hecho ver que las malformaciones son poco estéticas, complejas e inmanejables. La solución a la mano es el aborto. Tal parece que esta idea neo- Hitleriana, ha reclutado varios “libre pensadores”, que de libres nada y de pensadores…

Si bien, no se pretende minimizar la complejidad de una malformación en un hijo, del síndrome de Down, o de cualquier complicación física, lo cierto es que no es una base o justificación para el aborto. Ya bien conocidos son los bastantes ejemplos de “discapacitados” más capaces que los demás y el buen corazón y coraje de aquellas personas “especiales” y de los que trabajan con personas de diferentes malformaciones.

En el caso de las malformaciones genéticas, no hay ninguna garantía, de que un niño, después de su nacimiento normal, no se le vaya a descubrir ninguna enfermedad que pueda ser tan complicada que le impida su desarrollo y relación con su entorno de una manera racional. Se ha tenido conocimiento de muchos casos de niños con problemas de muy mal pronóstico, pero sólo hasta después de su nacimiento y ¿Qué haremos después? ¿Haríamos leyes contra ellos después de nacidos? ¿Los mataremos porque ya no pueden tener ‘calidad de vida’?

El punto no es como miramos una malformación o discapacidad, el punto es como Dios lo mira. Soberanamente, Dios ha dispuesto muchas cosas que a nuestra inquieta e insaciable razón, no satisfacen, pero constituyen los más altos propósitos a los que nos veremos enfrentados. A este desafío de nuestra razón, debemos proceder, humillándonos ante la soberanía y poder de Dios, no levantando el puño y atentando contra una vida con malformaciones a nivel de su cuerpo (Ya que lo que lo constituye como persona, está intacto):

Éxodo 4: 11 desafía y humilla nuestra razón, pero glorifica a Dios:

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quien hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy Yo Jehová?

Juan 9: 1 al 3 dice:

Al pasar Jesús, vio un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿Quién peco, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que peco este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en el.

Si tales personas son así porque Dios así lo designo ¿Qué merecerá entonces quien las creó así y nos mandó amar al prójimo como a nosotros mismos? Es el clímax de la arrogancia dejarle a las manos del hombre mismo para que decida qué tipo de personas y con qué características físicas son los que pueden vivir y cuáles no. Finalmente quienes excusan el aborto por esta causa, pelean con Dios mismo y su sabiduría infinita.

Las violaciones

La Iglesia cristiana, condena profundamente el acto de violación. De ninguna manera se puede justificar que un individuo, vulnere los derechos de un indefenso, aprovechándose de su fuerza o posición y de la debilidad del otro. Sean padres o padrastros, tíos, amigos, jovencitos, jerarcas de la iglesia, delincuentes etc., la violación es un acto cobarde, pecaminoso y aberrado. La violación constituye un acto depravado, que evidencia la bajeza moral y la muerte espiritual de los individuos y que deja consecuencias devastadoras en sus víctimas. Nunca desconocemos el drama, el dolor, y la compleja situación de quien, aparte de ser víctima de una violación, ahora tenga que enfrentar el proceso de un embarazo no deseado. Pero debido a la gravedad de este acto, aquellos que defienden el aborto, han desinformado a la comunidad, utilizando el desprecio que la sociedad en general tiene contra este mal, los sentimientos confusos de las mujeres violadas y de sus familias, para poder introducir en las leyes, la aprobación del aborto.

Si realmente los pro-abortistas pensaran en la gravedad de la violación o en las mujeres víctimas de ello, adelantarían esfuerzos por el tratamiento de las mujeres en este estado y no elaborarían políticas con el no nacido. Lo cierto es que utilizan este acto como pretexto para así introducir su amoral filosofía y practica. Se ha hecho pensar que el trauma de la violación es aliviada con la práctica del aborto. ¿Cómo? No sabemos ¿De qué manera? Tampoco se sabe. Lo que sí es cierto, es que sin ningún tipo de discernimiento, la sociedad ha aceptado que el dolor que conlleva una violación, es atenuado con la muerte del no nacido. La verdad es que el “tratamiento” esta puesto en quien no se debe y de la manera menos correcta. Añadir al dolor de una violación, la injusticia de un homicidio, nunca será una salida aceptable.

La sociedad debe saber que la injusticia de una violación es igualada en aberración al homicidio de quien es indefenso, débil, vulnerable, lo que constituye el mismo acto del aborto. El aborto es un tipo de violación al indefenso ¿Así que no sería de doble moral pensar en solucionar una violación con otra? El dolor moral y el remordimiento que conlleva proceder así, no puede ser minimizado por el establecimiento de leyes que traten de justificar el aborto.

Tal vez salidas más elaboradas, no inmediatas y aun más complejas que ni siquiera se han pensado o meditado como la comprensión, el apoyo afectivo, el acompañamiento de la familia y de la sociedad, el endurecimiento de penas para los violadores, no son factores que terminen con el dolor de una violación, pero pueden atenuar este conflicto, de una forma más efectiva, donde se dignifique la vida tanto de la madre como del no nacido. Los embarazos no deseados normalmente se convierten en niños deseados, si se le permite al niño vivir. También, aun si la madre no desea al bebé, esto no hace al bebé “no deseado” ya que muchas familias estarían muy contentas de poder criarlo. Si irremediablemente la mujer no quiere criar al hijo, producto de una violación, el darlo en adopción es la opción más viable, aunque sabemos de mujeres que con extraordinario amor y valor han criado sus hijos, siendo una bendición la expresión de fraternidad con que se levanta este individuo.

Además, simplemente porque alguien no es deseado, no nos da el derecho de terminar su vida, porque nuestros deseos no pueden terminar con los derechos de otras personas, especialmente con su derecho a vivir.

Romanos 12: 19 y 21 nos señala el procedimiento cuando somos sometidos a alguna injusticia:

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito esta: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor No seas vencido de lo malo, sino vence con bien el mal.

Ezequiel 18: 4 tiene una afirmación clara:

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía, El alma que pecare, esa morirá.

Protección de la vida de la madre

Este punto, es quizás el más conflictivo en el contexto del consenso general de la Iglesia cristiana evangélica. El caso de proteger la vida biológica de la madre, sí lleva la posibilidad de un dilema moral, en el cual debemos elegir entre las demandas morales que compiten entre ellas y un silencio Bíblico, en este caso en particular. Por un lado, cuando en un momento ESPECIFICO Y PUNTUAL, se tiene que elegir, no la comodidad, la tranquilidad, el deseo o el gusto de la madre, sino en el caso que se requiera escoger entre darle prelación a la vida biológica del bebé y de la madre, muchos piensan que la madre, por ser coheredera de la gracia de la vida (1 Pedro 3: 7) y por la posición que como esposa adquirió primeramente antes que madre, ella debe tener la prelación.

Sin embargo, el consenso general es el determinar con mucho cuidado y objetividad que la vida biológica de la madre debe estar realmente en peligro (Y no en un probable peligro, ya que todo embarazo reviste en si algún tipo de riesgo) y tras una valoración cuidadosa médica y una reflexión concienzuda de cada caso, dado este momento ESPECIFICO Y PUNTUAL. A menudo hay riesgo de la vida de la madre en cualquier alumbramiento, pero el riesgo es mínimo. Los estudios han indicado que cuando la vida biológica de una madre se juzga en peligro y ocurre un nacimiento, muy infrecuentemente muere la madre. Si el riesgo a la vida de la madre es real entonces si hay un claro dilema moral en cual caso se debe decidir qué vida salvar. Esto requiere una demanda de oración específica, el juicio de parte de los médicos, de la madre y de la familia y una buena conciencia iluminada por la Palabra de Dios. Aunque es bien sabido, que aun el aborto, no garantiza en todos los casos, que la madre no muera.

Este caso ESPECIFICO Y PUNTUAL, es usado por los pro abortistas, como excusa para introducir su filosofía y practica inmoral, sin embargo, este caso excepcional, solo confirma la regla del No al aborto provocado. La santidad de la vida, la honra de ella, la imagen de Dios en el hombre, deben tenerse siempre en cuenta. Sabemos, que esta puerta excepcional, será usada por las mentes parcializadas para justificar un aborto bajo la excusa de “peligro de muerte”. Pero recordemos que para la mente inquieta e inclinada a la inmoralidad y al mal, cualquier argumento, le será valedero para darle rienda suelta a sus actos. Cada cual podría tergiversar el contenido de este escrito y de esta excepción en casos ESPECIFICOS Y PUNTUALES, pero Dios que juzgara, no solo los actos sino las intenciones del corazón, sabrá juzgar correctamente.

UN LLAMADO

La gracia de Dios debe ser presentada a las mujeres que por diferentes motivos quieren abortar. La desesperanza de un transe difícil en la vida, de haberse involucrado en la inmoralidad sexual, de haber sido víctimas de una violación y ahora afrontar un embarazo, debe ser un proceso tratado bajo los parámetros Bíblicos, donde la gracia de Dios, el amor, la fortaleza y la esperanza, no son utopías, sino realidades claras y objetivas que pueden ayudar a mujeres afligidas. La tendencia a pecar de todo ser humano, lo hará que tome cualquier caso para proceder pecaminosamente, pero una nueva vida, algo que solo Cristo puede generar, dará una cosmovisión distinta de las situaciones, de uno mismo y sobre todo de Dios. El pueblo colombiano desde el cual escribo, es el desafortunado reflejo de una sociedad que de labios cree en una divinidad, pero que hace mucho tiempo dio la espalda a Dios y a su obra en Cristo.

Este es un campo para que reflexionemos profundamente y hagamos un análisis de los “adelantos” de nuestra sociedad. Una sociedad carente de principios morales, del “yo hago con mi vida lo que quiera”, de la vida fácil, del “que me importa”, del “vive y deja vivir” del dinero y placer, en la que nuestros hijos se levantan. ¿Quién nos protegerá de la generación que en 20 años nos gobernara? Sin duda es aterrador, pero la sociedad es solo el reflejo de los individuos. Un vistazo a nuestro corazón, evidenciara los peores males que comunicamos en sociedad. En vez de aterrarnos o vivir en la cultura de la indiferencia debemos pensar que solo cuando volvamos a los principios Bíblicos enseñados en las Sagradas Escrituras y cuando seamos renovados desde nuestro ser interior por Cristo, apreciaremos la vida como un don de Dios.

-Jorge E. Castañeda D.

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