EL ABORTO Y LA PALABRA DE DIOS

Pero nuestra idea no es simplemente denunciar el problema, sino ofrecer lo que la Biblia tiene que decir al respecto. Y esta voz, no debe tomarse como una entre las muchas que opinan del tema, sino como es, la voz de Dios mismo. Vamos a repasar muy generalmente asuntos muy básicos con respecto al don de la vida y porqué el aborto provocado es un pecado. Pero seguramente analizaremos lo que la Palabra de Dios dice con respecto a la vida y las tres famosas causales que hoy en la sociedad se analiza para haber despenalizado el aborto.

La Iglesia cristiana debe unificar criterios en cuanto a la posición que tiene contra el aborto provocado. Debemos huir de la posición doble que permite el aborto bajo unos casos y bajo otros no. A saber, el consenso general en el ámbito cristiano, es el de no justificar el aborto provocado, en ningún caso, pues así se concibe de una interpretación correcta y desapasionada de la Escritura. Aquellos que creemos en la Autoridad, Infalibilidad e Inspiración total de la Biblia, creemos que Dios es Creador y Gobernador de la vida y en su Soberanía absoluta, dispone de ella, no dándole la potestad al hombre de disponer del no nacido. La regla general que como Iglesia tenemos es la del NO AL ABORTO PROVOCADO

Debido a los argumentos que con destreza manejan los que defienden el aborto, es necesario establecer breve pero específicamente la posición de la Iglesia en cada uno de los casos más usados por los pro-abortistas. No especificaremos todos, pues sería interesante que como cristianos podamos ahondar bíblicamente en estos temas y aportar al conocimiento cristiano. Solo vamos a tocar los puntos que vemos más relevantes y que acompañan la discusión de este asunto en la actualidad:

a. Dios es dador de la vida y la gobierna

Los pro abortistas, en un exceso de orgullo y carencia de sentido, dicen que el hombre y específicamente la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo. Esta premisa, parcialmente verdadera, no se cumple en el aborto y no es argumento que lo justifique. La vida que lleva adentro la mujer (el feto), también tiene ese derecho sobre su propio cuerpo y la mujer que aborta, pasa sobre el derecho de quien aun no puede hablar y así le impone “sus derechos”, solo porque el feto depende de ella.

La mujer que a pesar de todo Dios le dio vida biológica como un don, ahora se cree con la potestad de decidir si deja o no vivir al que lleva en su vientre. Ella misma se asume como causa misma de sus derechos, de su vida y se atribuye la potestad de anular los derechos del bebé dentro de sí arbitrariamente.

Que Dios es Creador y sustentador es claro en la Escritura. La Biblia atribuye solo a Dios la potestad de crear y dirigir lo creado. En su infinita e incomprensible sabiduría le ha dado autoridad al hombre de hacer muchas cosas, pero nunca le ha cedido la autoridad que como Creador tiene ni el poder que como Gobernador le pertenece.

Hechos 17: 24 y 25 dice:

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por mano de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Apocalipsis 4: 11 dice:

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tu creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas.

El acto de decidir quién nace y quien no, es potestad de Dios, Todo intento de poner esta potestad en manos del hombre o la mujer, es un desafió directo a Dios, su creación y gobierno. El hombre, en un intento desenfrenado de rebelarse contra la autoridad divina, ha cambiado la sabiduría de los mandamientos de Dios y ha establecido su propia opinión, teniendo como consecuencia el entenebrecimiento de su conciencia. De esta forma, lo que el hombre mira como progreso, para Dios es una provocación y rebelión, lo que sin duda desembocara en consecuencias para el que hace estas cosas o las permite, se complazca en ellas o no.

b. La vida empieza desde la concepción

Con un juego de palabras, los pro-abortistas dicen que el feto, en sus primeros meses aunque tiene vida, no se le puede llamar “persona”. Tan sencillo como cambiarle de nombre a algo, para “legalmente” proceder sobre él, les ha quedado fácil a los pro-abortistas, saltar el diminuto cerco de su propia moralidad para justificar el aborto. De esta forma se procedió en Estados Unidos en la antigüedad, declarando que un esclavo no era una persona, para poder justificar la esclavitud, tan ilógico como cambiar el nombre de “vida digna” a “vida no digna” en una persona en estado de coma, para justificar la eutanasia.

Dios trata como persona aun a aquel que está en el vientre. Los personajes Bíblicos lo concibieron así y su testimonio incambiable está con nosotros. El feto no se convierte en persona, no es distinto el feto del que nace, no son dos entes aparte. Estamos hablando de un proceso, donde ese feto es una parte del proceso, donde el que nace esta en un continuo proceso de crecimiento y transformación hasta los 18 años, pero persona desde que es concebido. El hecho de ser o no persona no lo determina el tiempo, o la posición fuera o dentro del vientre, lo hace persona, la imagen y semejanza que Dios ha depositado en todo humano desde la matriz.

Salmos 139: 13 al 16 dice:

Porque tú formaste mis entrañas, Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabare, porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro fueron escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas

Jeremías 1: 5 afirma:

Antes que te formase en el vientre te conocí y antes que nacieses te santifique, te di por profeta a las naciones

Los pro-abortistas defenderían, por implicación, que la virgen María desde su concepción tuvo “algo” en el vientre, más no una persona. Pero no es lógico, ella albergaba a Alguien, al Hijo de Dios. Todas las cosas que pasan en el vientre las dirige sabiamente Dios desde la concepción hasta el nacimiento. Aun cuando nosotros no tengamos recuerdos de esos momentos, la Escritura nos lleva a creer, que los propósitos divinos se realizaban allí. Sabiamente Dios puso a cuidado de las madres, en un complejo proceso de dependencia, a aquellos que nacerán. No podemos atentar contra la vida de un ser no nacido por el hecho que esté en proceso, o que no tenga razón, personalidad definida o no ostente de progresos de un humano totalmente desarrollado. Dios trata como persona al que está en el vientre y el matarle, se constituirá entre otras, la violación más aberrante del sexto mandamiento (No matarás).

-Jorge E. Castañeda D.

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