Devocional Diario Privado (5) Final

El tiempo donde nos comunicamos con Dios por medio de la oración

Aquí no deseo hablar de todo lo que se puede decir de la oración y todos los contextos donde se pueda presentar. No vamos a abordar aquella ‘oración espontanea’ o a ese ‘espíritu de oración’ que debemos tener continuamente. No vamos a hablar de las ‘oraciones públicas’ o de estas ‘pequeñas suplicas’ que acompañan los asuntos diarios. El tema que nos ha interesado es el devocional diario y privado y es a ese tipo de oración en ese contexto específico a la que nos referiremos.

Hablo del tiempo cotidiano de oración, que viene en el ambiente de leer y meditar en las Escrituras a solas y cerrada la puerta, es decir, como un acto individual y personal delante del Señor con el fin de seguir aumentando la comunión con Él. De ese tiempo sosegado en el que respondemos al Señor en adoración, reconocimiento, gratitud y donde sometemos nuestra pobre visión de las cosas clamando porque se haga Su voluntad y porque el asunto principal, a saber, el reino de Dios, avance.

Es el tiempo preciso donde podemos planear oraciones sistemáticas para que de todas las cosas por las que se nos encargó orar, queden cubiertas. Si somos conscientes, en ocasiones nuestras oraciones se vuelven monótonas porque al parecer no salimos de esas 5 o 6 peticiones y en su mayoría temporales. Pero ¿Ha reparado en todas las cosas por las que debemos orar según la Biblia? Ella nos ofrece una gama de asuntos por los que el hijo de Dios debe clamarle en humildad. Y haciéndolo así el Señor va conquistando nuestro corazón haciéndonos entender nuestras nuevas prioridades y objetivos.

Si usted tiene una mente inquieta como la mía, de seguro le costará traer a memoria de manera espontanea los asuntos de su oración. No digo que no usemos de espontaneidad, pero ¿Por qué no planear algunos asuntos diarios de oración? ¿Qué tal una lista donde se pueda consignar aquellas peticiones que según la Biblia debemos hacer? Le aseguro que no le saldrán menos de 50. Y ¿Qué tal dividirlas en toda la semana? Tendríamos cada día por qué orar, oraríamos mas dirigidamente, cubriríamos todas las áreas que el Señor nos señala y nuestra alma se ensancharía con respecto a nuestra realidad del reino de Dios. Y si esto se mezcla con esas oraciones espontáneas, de seguro que nuestra vida de oración se nutriría.

Pero deseo aclarar que el fin de la oración no es para nada, un sitio al reino de Dios para presionar a Dios a que haga nuestra voluntad y torcer su mano con nuestra insistencia. Es un momento de comunión, de humillación, de sinceridad y de sometimiento a Su voluntad. Así, por ejemplo, nuestra tendencia es atacar con peticiones de salud, trabajo, economía y hacer de eso nuestra oración…Ah y terminar diciendo: En el Nombre de Jesús…para que la orden quede bien tomada.

Pero ¿Qué tal humillarnos para reconocer Su Sabiduría, Paciencia y Gracia para con nosotros? ¿Qué tal seguir agradeciendo todas las cosas que nos da en su Bondad? ¿Y si proseguimos confesando nuestra impiedad de creer que nosotros sí sabemos lo que necesitamos y pretender que Dios siga nuestro clamor sin más ni más? ¿Y si rogamos entender el evangelio, el progreso de la iglesia, la fortaleza de los hijos de Dios, el fruto espiritual constante, etc? Y si en ese contexto rogamos por el pan de cada día con el fin de poder servir al Señor y tener fuerzas para glorificarle ¿No correspondería más a la naturaleza de la oración bíblica?

Y medite que si este asunto se repite por vario tiempo, seguro que nuestra visión de las cosas habrá cambiado de una forma drástica y le empezaremos a dar valor a lo que Dios le da valor y a no afanarnos tanto por lo que Dios mismo nos dijo que no deberíamos afanarnos. Seguro que actitudes más humildes nos acompañarían y estaríamos más dispuestos para servir al Señor. Miraríamos con asombro cómo su Palabra va calando más en nuestro ser y más nos disponemos al servicio en su iglesia. Dios ha empezado a sobreponerse a nuestra vana manera de pensar y vivir y le glorificaremos de maneras más precisas.

Sabe, deseo que lo mire así, lo peor de no hacer devocional no es que le va a llegar lo malo, ¡Es que no va a disfrutar de tan gratos dones como los que hemos descrito! No lo mire en el sentido legalista, pero piense que usted se lo pierde, pierde la gran bendición de pasar tiempos maravillosos con Dios, es usted quien pierde la oportunidad de aumentar su relación viva y personal con Dios y de incrementar su conocimiento, devoción, dependencia y amor por Aquel que murió y resucitó por Usted.

P. Jorge Castañeda

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: