Devocional Diario Privado (4)

Deseo que tengamos siempre en cuenta lo que hemos definido como devocional diario privado. Es la exposición consciente de toda nuestra vida al Señorío de Cristo para incrementar nuestro conocimiento, devoción, dependencia y amor por Él. También es necesario recordar que Dios mismo nos ha provisto la manera de poderlo hacer con los elementos que según su sabiduría infinita son eficaces para tal fin. Así vimos que uno de estos medios que cumple tal objetivo es el tiempo donde Dios nos habla por medio de Su Palabra. Hablamos de una lectura consciente, dirigida, donde podamos aprovechar el haber estado delante de la Palabra divina. Ahora miremos el segundo medio:

El tiempo donde interiorizamos las Escrituras

Si hiciéramos el ejercicio de buscar en la misma Biblia las exhortaciones explicitas de Dios a sus hijos para que lean las Escrituras, encontraríamos que, no son muchas, por no decir que están ausentes. Eso quiere decir que Dios no está interesado en que sus hijos lean meramente las Escrituras, sino en que las mediten, las escudriñen, que las apliquen y amen, pero no solo que las lean.

Hay de hecho, una manera equivocada de exponerse a las Escrituras y es pensar que ella actúa en nuestra alma, como el alimento actúa en nuestro cuerpo. De cierto, los individuos comen y la mayoría no es consciente del proceso que el alimento lleva para ser provechoso al cuerpo. Se da diariamente el caso, que aun mientras dormimos, el alimento está siendo procesado por el cuerpo aun sin darnos cuenta. Pero encontramos muchos creyentes que se acercan así a las Escrituras, bajo la filosofía de: ‘Algo debe estar haciendo en mí’. Ellos leen la Biblia y van a su trabajo o estudio y la olvidan, no hay meditación ni reflexión hasta el próximo día para empezar de nuevo el proceso. Otros la leen antes de dormir pensando que ella actuará como el alimento a su cuerpo. El otro día igual la olvidan y siguen así día por día.

Si puedes verlo, es un acercamiento muy místico a las Escrituras. Pues Dios ha querido que la Biblia aproveche en la manera que se entienda, se medite producto de escudriñarla y de haber sido asimilada por el Espíritu de Dios. Podemos relacionar cuando la misma Escritura nos exhorta a meditarla (Sal.1:2; 119:23).

Por ello cuando hablamos del devocional diario y privado, es necesario no pensar que la lectura de las Escrituras es suficiente. Es la meditación de ellas las que nos permite interiorizarlas, aplicarlas específicamente, humillarnos conscientemente y amar y depender con conocimiento de causa. El Dr. Beeke afirma en su libro La Espiritualidad Puritana y Reformada, lo siguiente: Un obstáculo para el crecimiento de los cristianos hoy es la falta de cultivación del conocimiento espiritual. Somos faltos en dar el tiempo suficiente a la oración y la lectura de la biblia y haber abandonado la práctica de la meditación. ¡Cuán trágico es que la misma palabra “meditación”, en otro tiempo considerada una disciplina central del cristianismo y “una preparación crucial para, y adjunta, a la tarea de la oración”, sea ahora asociada a una espiritualidad Nueva Era, no bíblica.

La meditación pausada, dirigida por la Palabra de Dios y reflexiva, permite que dejemos de generalizar y por ende olvidar la Palabra de Dios y puntualicemos en nuestra mente el consejo de la Palabra de Dios. Sea que ella nos exhorte en doctrina o vida, sea que nos exhorte en áreas de iglesia o familia o trabajo, el punto es que meditar en las Escrituras es sacar el provecho real de ella succionando de su esencia y no solo como un barniz pasajero sobre el alma.

Sé que en una vida tan agitada como la que llevamos, pensar en sacar tiempo para meditar en las Escrituras es una idea un tanto extraña y tal vez irrealizable. Seguro que esgrimiremos falta de tiempo real, pero le pido que medite si realmente es falta de tiempo o si más bien es de disposición. Déjeme advertir que el ser humano siempre encuentra tiempo para o que le parece importante. Creo que es cuestión de prioridad, de poder apagar el computador o la TV, dejar un poco los pasatiempos de nuestra cultura del entretenimiento que se ha hecho pasar por necesidad y tal vez dedicarnos de formas más especificas al reino de Dios.

Además, como un beneficio extra, la meditación de las Escrituras, proveerá de un verdadero combustible para la oración. Es casi que imposible meditar en las Escrituras y no verse persuadidos a orar, porque en muchas ocasiones, la meditación de las Escrituras es en sí misma el umbral del tiempo de oración.

P. Jorge Castañeda

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One Comment to “Devocional Diario Privado (4)”

  1. En cuanto a sugerencias practicas para meditar y aprender a meditar sobre las escrituras, hay una seccion de El Reposo Eterno de los Santos por Richard Baxter que tiene muchas cosas buenas.

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