Sustitución Tecnológica y la Sabiduría de Dios

En general creo conveniente la correcta utilización de los avances de tecnología para estar al tanto y recortar los tiempos y distancias, lo que hace apneas unos años era solo un anhelo o fantasía. Pero como en todo, las cosas mas útiles y legítimas, pueden resultar en mutilar aspectos que son demasiado importantes como para no reparar en ellos y a la vez dejarnos de muchas maneras cojos en el desarrollo de nuestro cristianismo. No mal entienda, no es una alerta de ‘no tocar’ sino es una alerta de ‘tóquese con sabiduría’.

Al tratar de usar correctamente lo que en la gracia común Dios ha permitido que el hombre desarrolle, debemos advertir otro peligro, pero que a diferencia del tratado en la entrada anterior, éste afecta de una manera más profunda nuestro cristianismo. Dicho peligro se encuentra en sustituir todos los elementos que se conjugan en el hecho de congregarse, como lo dice la Escritura o si se quiere, a la manera de la Escritura. No hablo de asistir a las reuniones eclesiales meramente, sino al complejo de asuntos que se aúnan cuando nos reunimos como Iglesia. Hablo de muchos aspectos que Dios en su sabiduría puso en el congregarnos como iglesia y en el acto de la predicación dada en una iglesia local. Un mal uso de la facilidad de encontrar mensajes o sermones por internet, el creyente corre el serio peligro de sustituir en la práctica elementos esenciales a la vez que da un mal mensaje a su alma. Es ese peligro de recibir la Palabra de Dios de una manera descuidada, fuera del contexto apropiado y deshonrando la guía que Dios le provee al creyente en su iglesia local especifica.

Recordemos que Dios quiso que cada hijo suyo, fuera providencialmente puesto en una iglesia local definida, con pastores como guías y con un contexto particular de hermanos. Dios sabe qué necesita la iglesia y específicamente cada hijo suyo y se lo provee a través de du iglesia local. Este creyente, se somete voluntariamente a la enseñanza y guía que Dios quiere darle atreves de su iglesia en particular. Ser miembro de una iglesia bíblica desafía muchos aspectos de nuestra vida como la indisciplina, la individualidad, el falso conocimiento de uno mismo y de sus necesidades y es en la iglesia local particular donde Dios guía a sus hijos a madurar en el carácter de Cristo combatiendo contra estas debilidades pecaminosas.

Al intentar nutrir nuestras vidas cristianas ‘por computador’ y andar en búsqueda de sermones, paginas, videos, artículos de unos y otros (Cosas que se han hecho con el noble fin de extender el evangelio) no solo estamos formando una mente intermitente, incapaz de profundizar y solidificar sus cimientos doctrinales, sino que muchas veces lo hacemos en detrimento de la iglesia local. El creyente no reflexiona acerca de lo que Dios quiere obrar en él a través de las enseñanzas de su iglesia local y no logra armonizar lo que sus pastores quieren lograr en él como creyente. Mas bien, él mismo, a la luz de su propio razonamiento, busca qué escuchar y en qué medida. Parece que él sabe que es lo que necesita y así elige lo que desea escuchar y hasta dónde. Su corazón le puede engañar y nunca buscará sermones que realmente necesita sino los que cree necesitar.

Además de esto, puede empezar a someterse, sin quererlo así (¿o no?), a un pastorado extranjero (fuera de su iglesia local) y no al que Dios en su Providencia lo puso. Así que a ese espíritu arrogante de ponerse por encima del ministerio de la predicación de su iglesia local creyendo que él si tiene la prudencia de saber que escuchar y hasta donde, se añade que resiste la guía de las Escrituras a través de sus propios pastores en su iglesia local particular. ¿Acaso no sería más provechoso que volviera sobre el sermón del domingo dado en su iglesia local por sus pastores que ir en búsqueda de otros temas que me desenfocarán de lo que Dios quiere lograr en mí como creyente en la iglesia local a la que pertenezco?

Lamentablemente escuchamos de creyentes estilo comprador y no estilo discípulo. Es el que va a donde quiere, escucha lo que quiere, critica lo que quiere, según su criterio. Se puso por encima de la palabra de Dios y del ministerio establecido por Dios en su iglesia. Ha perdido el verdadero sentir de estar congregados con el cuerpo. Esto no le preocupa, porque sus sustitutos le hacen pensar que vive activamente su cristianismo, por la cantidad o variedad de predicas que escucha a la semana. Pero finalmente es un comprador, él está por encima. Pero la mentalidad de un discípulo, que se somete a la disciplina eclesial, sigue la guía que se le brinda, desea aprender, armonizar, aceptar las exhortaciones, luchar por edificarse, se compenetra con sus hermanos, es lo que empezamos a perder en nombre de los sermones por internet. Dios lo puso en una iglesia local específica y no en otra. Lo cuida por los sermones bíblicos de sus pastores, lo guía en su vida cristiana por el ministerio de la iglesia donde Dios lo ubicó. Él trata de armonizar lo que Dios le comunica cada semana con su vida, sean consuelos o exhortaciones, sabiendo que si fuera otra cosa lo que Dios quiso para él, lo hubiese ubicado en otra iglesia local.

Creo que no podemos ir por encima de la sabiduría de Dios. No es un ‘no se toque’, es un ‘tóquese con sabiduría’.

P. Jorge Castañeda

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