Daniel 4

Este capítulo es un edicto que Nabucodonosor manda a todo el mundo. En el publica la grandeza de Dios. Es curioso que al llegar a lo mas penoso de la experiencia del rey, la narración del capitulo cambia de primera persona a tercera persona. Quizás es algo que Daniel escribió y no parte del edicto original. Quizás Nabucodonosor lo narro en tercera persona porque le era difícil contar esa parte.

Lo que si sabemos es que lo que le paso a este rey fue tremendo. Vivió comiendo pasto por siete años, como un animal. Pero lo que sucedió después me parece aun más tremendo. Gente sube a la eminencia en los poderes terrenales todo el tiempo. También caen de esa eminencia. Lo que aquí es asombroso y muestra muy claramente la intervención sobrenatural es que después de siete años de ser reducido a un animal, este hombre recupero todo lo que tenia.

Dios es el que da y el que quita. Dios pone en eminencia todo el tiempo al quien quiere, y todo el tiempo esta quitando uno y poniendo otro. En este caso, Dios dio grande y mundial eminencia a Nabucodonosor precisamente para que en ese reino saliera este edicto diciendo que al mas esplendido y poderoso imperio del mundo Dios le da su poder y esplendor, y en el momento que quiere se lo quita.

¿Qué hay ahí pare el creyente?

En primer lugar, reconocer que toda autoridad esta puesta por Dios, y el gobierno bajo el cual nos encontramos fue puesto por Dios. A Dios responderán por sus maldades, y nosotros responderemos a Dios por nuestra obediencia. Miren al hombre a quien Daniel servía: hacia injusticias y oprimía su pueblo. Daniel no participo en estas maldades, pero si fue parte del gobierno de Nabucodonosor. No tiene temor de llamarle al arrepentimiento, pero tampoco se sale del gobierno. Sabe que a Dios responderá Nabucodonosor, y reconoce que el también rendirá cuentas por su respeto, obediencia, buen servicio y lealtad al gobierno que Dios levanto para juzgar y acabar con su propio país.

En segundo lugar, que Dios solo delega autoridad, y no abandona su autoridad absoluta ni la responsabilidad de es autoridad. Dios es juez, y Dios tiene con que humillar al soberbio. Nosotros no tenemos nada comparado con lo que tenía Nabucodonosor para ensoberbecerlo, pero aun así nos da mucho orgullo lo que tenemos.

¿Qué tenemos que no nos ha dado Dios? ¿Para qué tenemos lo que Dios nos ha dado? ¿Cómo usamos a diario las cosas que él nos ha dado para rendirle gloria y alabanza?

-Joel Zartman

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