Daniel 1

¿Que vemos en Daniel 1? Vemos el soberano rey de Judá, el rey del pueblo de Dios entregado a un soberano rey pagano. Vemos el templo saqueado, el pueblo de Dios derrotado. Vemos a Dios en su fidelidad cumpliendo con las maldiciones merecidas del pacto que su pueblo ha violado.

Es el fin de Israel como luz entre las naciones; y aunque sigue después la nación como tal, vemos que está en camino a un cambio: viene la iglesia, un reino nuevo en el sentido que no lleva características nacionales. Daniel nos hablara de ese reino.

Y vemos en el primer capitulo de Daniel que Dios es el Soberano que da a Nabucodonosor lo que este soberano humano tiene.

Vemos también a Daniel y sus amigos: jóvenes, sin su familia, sin su culto religioso, sin el modo debido de siquiera confesar sus pecados ya que no tienen el templo donde hacerlo. Pero aun en estas circunstancias crece su fe en Dios. Dice Daniel al proponer en su corazón: mejor es identificarse con el pueblo de Dios en su derrota que todas las posibilidades de gloria y poder en este mundo. Y no hay que dudar que el entendía lo que Nabucodonosor habia puesto a su alcance.

Su fe le lleva al valor, y ese valor nos inspira. También su propósito de no contaminarse, de no perder la identidad de los que son de Dios en este mundo profano y pecaminoso por mas que le convenga, le trae ayuda de Dios. Dios lo honra, y sobresale en sus estudios.

¿Que es interesante, verdad? ¿Que cosas estudiaban los caldeos? ¿Que paganismo, astrología y demás? Pero eso no es lo que contamina al hombre de Dios. Porque Dios es el Dios soberano de todo entendimiento también. Entender lo que dice el pagano no siempre carece de peligros, pero no necesariamente contamina. Ver la situación así—como si la sabiduría pagana automaticamente contaminara—es una superstición en la que a veces caen los cristianos. La sabiduría de una cultura pagana puede engañar, pero no nos tiene que engañar.

Toda verdadera sabiduría y todo conocimiento certero pertenecen al que hizo todas las cosas. Y el joven que tiene una fe robusta no tiene que temer los estudios mayores: podrá, siendo humilde y reconociendo la necesidad de la ayuda de Dios, la necesidad de honrar a Dios antes que todo lo demás, discernir entre lo falso y lo verdadero, y hasta graduarse con un merecido doctorado de la Universidad Nacional de Babilonia. Puede tomar, como dijo Machen, la verdad y el entendimiento y consagrarlos al Dios de quien viene toda sabiduria.

-Joel Zartman

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