¿EL CREYENTE DEBE BUSCAR ACUMULAR BIENES MATERIALES?

Introducción: la cultura moderna y posmoderna en el mundo, ha desarrollado un sistema de pensamiento caracterizado, entre otros distintivos por el hedonismo o búsqueda de placer, también por el relativismo en lo ético y moral y por el consumismo y materialismo.

Estos últimos esquemas de pensamiento, consumismo y materialismo- llegan a concebir al hombre como un ser cuyo valor y dignidad se encuentra determinado por lo que puede llegar a consumir y en consecuencia por los bienes materiales que puede acumular. “dime cuanto tienes y te diré quien eres”.

La iglesia establecida en medio del mundo, no a escapado de verse invadida por esta cultura mundana y ha tratado de cristianizar dicho pensamiento secular y ha desarrollado conceptos extremos, como que el pecado es sinónimo o causa de pobreza material y que el creyente está llamado a la prosperidad material la cual se traduce en acumulación de bienes temporales. En consecuencia hoy se habla en algunos púlpitos cristianos de la prosperidad material como evidencia de un cristianismo saludable. En la otra orilla de la cristiandad se encuentran los que buscan rechazar la cultura del mundo y su pensamiento y en consecuencia conciben la riqueza como sinónimo de pecado y a la pobreza como virtud cristiana. Pero también hay un sector de la cristiandad que busca mantener un equilibrio, que considero es el que mayormente hace justicia a la verdad bíblica.

Retomando el tenor de nuestro tema central a considerar en este artículo, advertimos que lo que era la antigua ética del trabajo desarrollada por el protestantismo evangélico del pasado, hoy ha sido reemplazado por la doctrina de la prosperidad. Hemos decidido que el consumo y consecuente abundancia de riquezas temporales es la voluntad de Dios para nuestros días.

El Dios mamón (riquezas materiales) sigue haciendo vibrar el corazón de la iglesia. Debemos preguntarnos qué opinión tenemos acerca del dinero fácil y de la acumulación de bienes materiales; ¿esta es la voluntad y propósito divino, es una bendición de Dios, es el cumplimiento de Su promesa de prosperidad para su Pueblo?

De tal manera que estos asuntos demandan una consideración seria y un discernimiento adecuado que nos permita como iglesia saber como debemos enfocar esta temática. Abordemos algunos temas que nos dan herramientas para alcanzar un criterio sobre el asunto.

LA BIBLIA Y LA PROPIEDAD PRIVADA

A través del devenir histórico de la iglesia, han surgido movimientos que propugnan por la práctica del comunismo, como norma para la iglesia en lo referente a posesión de bienes materiales (Hc.4:32). Una especie de distribución equitativa de los bienes materiales entre los miembros de la comunidad cristiana.

Debemos, pues, establecer si en verdad este es el modelo que recomienda Dios por su Palabra. Debemos establecer que tan legitimo o ilegítimo según la escritura es un modelo comunista. Para esto nos ayudará. Tener en cuenta otros temas que están relacionados.

EL TRABAJO.

El trabajo debe ser analizado desde la perspectiva bíblica.

  • Es una institución divina.
  • Es una bendición no una maldición. Las espinas y el sudor son la maldición no el trabajo en sí. A través del trabajo el hombre puede glorificar a Dios reflejando la gloria de sus atributos.
  • El trabajo produce fruto que el hombre tiene derecho a disfrutar. Ecl. 5:18,19.
  • El trabajo es un mandato explicito en los dos testamentos. Ex.20:9; 2 Ts.3:12.

Con esto en mente, podemos identificar una relación existente entre el trabajo y la propiedad privada. Siendo el trabajo una institución divina y teniendo la realización santa del mismo una recompensa o fruto del trabajo, el cual debe considerarse como una posesión material legítima y personal, concluimos entonces que la propiedad privada no es contraria a los principios y valores que Dios ha establecido.

No vemos en la Escritura que la propiedad privada sea prohibida o condenada aún después de la caída (Gn.4:3,4). El primer acto litúrgico consiste en el ofrecimiento de lo que a cada cual le pertenecía, según el fruto que cada cual había recibido de su trabajo.

Si analizamos la ley moral de los 10 mandamientos observaremos que la propiedad privada se encuentra explicita en algunos mandamientos como los relacionados con el robo y la codicia.

– Las ofrendas a Dios tanto en el A.T. como en el nuevo, pierden prácticamente todo sentido si se niega la legitimidad de la propiedad privada.

– Toda propiedad es responsable ante la propiedad divina, mas esto no niega la propiedad privada.

LA ACUMULACIÓN DE BIENES.

Los conceptos de trabajo y propiedad privada, han quedado establecidos como legítimos, pero esto nos plantea el problema de la acumulación de bienes materiales o riqueza.

¿Podemos ganar más y retener más de lo que necesitamos para cubrir nuestras necesidades básicas?

– La Escritura es clara en las maneras lícitas como debe obtenerse, lo hace de manera negativa al prohibir la extorsión, la explotación del pobre, el soborno, fraude, etc.

– La escritura también presenta la riqueza como una providencia divina. Ecl.5:19. “Dios es quien enriquece y empobrece” 1Sam.2:7. por esta razón la codicia es un pecado doble, puesto que no está aceptando la voluntad soberana de Dios, quien reparte soberanamente a cada cual como Él sabiamente lo determina.

– Encontramos hombres ricos y dignos de honra tanto en el A.T. como en el Nuevo Testamento.

– Las bendiciones patriarcales incluyen abundancia de bienes materiales.

Si esto es así, aunque la Biblia no es un texto de economía, es muy importante tener en cuenta que además establece principios básicos, que se han denominado como la mayordomía de los bienes materiales. Esto implica que el hombre es responsable, ante Dios, por lo que hace con lo que recibe de Su mano. No es llamado a liquidar sus riquezas para repartirlas sino a invertirlas y utilizarlas conforme a lo que Dios indica. La característica de la economía cristiana no es el comunismo sino la mayordomía ajustada a los principios y valores bíblicos. Estos valores incluyen equidad, industriosidad y compasión o benevolencia y generosidad.

CONCLUSIONES.

1- Los bienes materiales no son intrínsecamente malos. No hay lugar para el ascetismo ni monasticismo radicales en la iglesia, como tampoco lo hay para procurar enriquecerse como meta de nuestra existencia en la tierra como hijos de Dios y en consecuencia buscar hacerlo a toda costa.

2- Existe el derecho a la propiedad privada como fruto del trabajo honesto, el cual debe ejercerse bajo honestidad y diligencia.

3- El trabajo no tiene como fin ultimo enriquecernos, sino glorificar a Dios a través de nuestras labores. Por lo cual debemos con responsabilidad, entregar un día de trabajo honesto a Dios de cada siete.

4- La abundancia de bienes materiales obedece a la providencia divina por lo que no debemos atentar contra las riquezas de los demás o codiciarlas, ni traspasar lo principios bíblicos. La piedad y crecimiento espiritual, así como la impiedad y el pecado no determinan ni la riqueza ni la pobreza. Todos los creyentes no son llamados a ser ricos materialmente.

4- Debemos interesarnos por los necesitados con el mismo interés que Dios lo hace, no solo por la vía de la caridad sino trabajando y procurando combatir las estructuras que esclavizan, oprimen y explotan.

5- Cada vez que tomamos una decisión sobre como usar los bienes materiales hemos hecho una decisión ética, la cual toca con valores y principios escriturales.

Por: Guillermo Gómez

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One Comment to “¿EL CREYENTE DEBE BUSCAR ACUMULAR BIENES MATERIALES?”

  1. Muy apropiado escrito especialmente en este momento que perdemos el equilibrio fácilmente.

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