La Revelación de Dios, por Peter Jensen

La doctrina de la revelación es una de las doctrinas más controversiales y distorsionadas de nuestros días. Tanto así, que es más extraño encontrar cristianos que piensen bien sobre esta doctrina que encontrar cristianos con ideas peculiares y dañinas.

La bibliología, nuestra doctrina de la Biblia, es importante porque la doctrina que forma todas las demás es esta: así recibimos todo lo que Dios revela. ¿Cómo se revela Dios? ¿Dónde está la autoridad? ¿Qué parte juega en esto el Espíritu Santo hoy? y otras preguntas como estas forman la consideración de Jensen en este tomo.

Barth y Brunner, aunque ya muertos, siguen siendo teólogos de gran influencia en el mundo de la teología. Necesitamos respuestas contra sus teorías de la revelación de Dios. Están siendo difundidas en seminarios y universidades de buen nivel académico en todo el mundo. Jensen conoce estas teorías, las explica, las confronta.

También es bueno este libro en cuanto a la importancia de la experiencia. Los creyentes solemos querer simplificar las cosas más de lo debido. No solemos dar el doble énfasis, por ejemplo, de Jesús cuando dice que su yugo es fácil y también dice que hay que tomar una cruz diario. O enfatizamos solo la parte suave, o enfatizamos solo la parte dura. Los calvinistas solemos enfatizar la soberanía y la predestinación a veces al descuido de la responsabilidad humana. No quiero decir que no podemos hablar solo de una de estas si el pasaje tiene ese énfasis, pero que después de oírnos por un rato, se nota que estamos cómodos con el lado de la soberanía e incómodos con el lado de la responsabilidad. O vice versa.

Somos así a veces con la experiencia, pero la experiencia es un importante aspecto del Cristianismo auténtico. Sí, necesitamos y enfatizamos el conocimiento, y sin buen conocimiento la experiencia no hace más que abusarnos. Es como un apartamento: el conocimiento le da estructura y rigidez. Necesitamos pisos firmes, techos duros, paredes que aguanten y so se derrumben de un martillazo. Pero no es agradable vivir ahí sin muebles, cuadros, y todas las cosas que suavizan y humanizan ese espacio: que es como la experiencia. Sin experiencia, la gente no aguanta el conocimiento. Hay algo en nosotros que quiere tener la experiencia de Dios, y esta puesto ahí porque somos hechos en su imagen. No estamos hechos para vivir simplemente a base de buena doctrina, pero con esa buena base para interpretar y organizar, tener experiencia continua del Dios vivo.

Que no reconocemos esto como lo debemos se ve en nuestra mala organización en cuanto a este tema. ¿Qué parte juega el conocimiento experimental (por experiencia) del creyente? ¿que tiene el incrédulo en la revelación natural (aunque no salvadora), etc.? Jensen nos ayuda mucho con estas consideraciones también.

Uno de los argumentos que hace Jensen que fue nuevo para mí, es el de la unidad de la Biblia. Lo usa para llegar a la doctrina de la inerrancia, y lo hace muy bien. Si nada más por ese aspecto quizás algo ignorado (por lo menos por este lector) es valioso el tomo.

Es un poco pesado para leer. El estilo no es el más acogedor. Pero vale la pena este tomo para cualquiera interesado en entender algo de la revelación de Dios y que consideraciones abarca, y para el que quiera estar al día en cuanto a lo que está pasando en el estudio de esta rama de la teología.

-Joel Zartman

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