La Espiritualidad del Activismo

Hay un fenómeno que es común en nuestro día. Es el fenómeno que ocurre cuando los creyentes evalúan su estado espiritual a través de sus actividades espirituales. El pensamiento parece ser que si uno esta haciendo muchas cosas en servicio publico, es espiritual. Y por implicación, los que no están así visiblemente involucrados, se cree ellos, o hasta pueden ellos mismos llegar a creer, que no son espirituales.

Pero se mide así la espiritualidad genuina?

A mi pensar es aquí donde es muy útil ese corto pasaje que nos habla de Enoc. ¿Que hizo Enoc? ¿Por que fue comendado de Dios? Porque camino con Dios. Veo en esa comendación un ejemplo de la verdadera espiritualidad: comunión con Dios. Caminar con Dios no es necesariamente hacer, aunque no lo excluye. Es estar en los caminos de Dios en cosas muy ordinarias: es perseverar en oración secreta, meditar diariamente en las escrituras, atender con fidelidad y compromiso a la iglesia. ¿Cuantos miembros valiosos y fieles tenemos que no pueden, por varias razones, estar siempre públicamente activos? ¿Sera que su servicio secreto de orar, de crecer en el Señor, de tener la disposición para servir en cuanto les es posible no vale? No admitamos un concepto de la espiritualidad que llegue a despreciar a tales.

Queremos que la gente nos vea y nos crea muy espirituales, pero ese no es el espíritu que nos enseña el Nuevo Testamento. El creyente debe ser espiritual, y la persona espiritual es la que es fiel en los caminos de la fe. Es el que camina con Dios por dondequiera que Dios este llevándole. ¿Que requiere mas fe que perseverar en oración secreta, meditar a diario y con provecho en las Escrituras, y atender regularmente? Si quiera para sentarse en las bancas y prestar atención, recibir, estar listo para ayudar en cualquier necesidad que se presente, sea grande o pequeña.

No despreciemos lo ordinario. No apoyemos la espiritualidad del activismo que hace para ser visto. No multipliquemos programas en la ausencia de una espiritualidad genuina. Eso es otro error, ¿verdad? Cuando vemos que algo esta mal queremos que la iglesia salga a hacer todo lo que hace un cuerpo sano. Pero los problemas en la iglesia son de carácter espiritual, y por consecuencia, también lo deben ser las soluciones.

No tengo objeción a las iglesias donde los miembros están muy involucrados, donde hay programas y actividades. Si tengo problemas cuando pensamos que estas actividades conducen a la salud espiritual, cuando la verdad es que resultan de una buena salud espiritual.

No queremos cristianos complacidos y estancados. Pero reconozcamos también que esa espiritualidad del activismo lleva al mismo resultado: cristianos activos sin profundidad espiritual porque no les alcanza el tiempo para orar, meditar, tener comunión personal con Dios. Necesitamos creyentes espirituales, disciplinados y fervientes en cuanto a su comunión con Dios, tanto en los medios privados como en los medios públicos.

-Joel Zartman

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