31 marzo, 2014

Justificación y Santificación

 

Por J.C. Ryle

 

[Nota de quien postea este artículo: El siguiente es un extracto del título Santificación que aparece en el libro: El Secreto de la vida Cristiana, de J.C. Ryle. Aunque es un excelente articulo y desconociendo el idioma primario del este artículo, el lenguaje del punto 5 de los puntos concordantes, creo que debió plantearse mejor para no dar la impresión de salvación por obras].

 

Acordémonos siempre que aunque la justificación y la santificación son dos cosas distintas, sin embargo en ciertos puntos concuerdan y en otros difieren. Veámoslo en detalle:

 

Puntos concordantes

 

1- Ambas proceden y tienen su origen en la libre gracia de Dios.

 

2- Ambas son parte del gran plan de salvación que Cristo, en el pacto eterno, tomó sobre sí en favor de su pueblo. Cristo es la fuente de vida donde fluyen el perdón y la santidad. La raíz de ambas está en Cristo.

 

3- Ambas se encuentran en la misma persona. Los que son justificados también son santificados, y aquellos que han sido santificados, han sido también justificados. Dios la ha unido y no pueden separarse.

 

4- Ambas empiezan al mismo tiempo. En el momento en que una persona es justificada, empieza también a ser santificada, aunque al principio, quizás, no se percate de ello.

 

5- Ambas son necesarias para salvación. Jamás nadie entrará en el cielo sin un corazón regenerado y sin el perdón de sus pecados; sin la sangre de Cristo y sin la gracia del Espíritu; sin la disposición apropiada para gozar de la gloria y sin el título de la misma.

 

Puntos que difieren

 

1- Por la justificación, la justicia de otro, de Jesucristo, es imputada o puesta en la cuenta del pecador. Por la santificación el pecador convertido experimenta en su interior una obra que lo va haciendo justo. En otras palabras, por la justificación se nos considera justos, mientras que por la santificación se nos hace justos.

 

2- La justificación no es propia, sino que es la justicia eterna y perfecta de nuestro Maravilloso mediador Cristo Jesús, la cual nos es imputada y hacemos nuestra por la fe. La justicia de la santificación es la nuestra propia, impartida, inherente a influida en nosotros por el Espíritu Santo, pero mezclada con flaqueza e imperfección.

 

3- En la justificación no hay lugar para nuestras obras. Pero en la santificación la importancia de nuestras propias obras es inmensa, de ahí que Dios nos ordene a luchar, a orar, a velar, a que nos esforcemos, afanemos y trabajemos.

 

4- La justificación es una obra acabada y completa; en el momento que una persona cree, es justificada, perfectamente justificada. La santificación es una obra relativamente imperfecta; será perfecta cuando entremos en el cielo.

 

5- La justificación no admite crecimiento ni es susceptible de aumento. El creyente goza de la misma justificación en el momento de acudir a Cristo por la fe, que de la que gozará por toda la eternidad. La santificación es, eminentemente, una obra progresiva, y admite un crecimiento continuo mientras el creyente viva.

 

6- La justificación hace referencia a la persona del creyente, a su posición delante de Dios y a la absolución de su culpa. La santificación hace referencia a la naturaleza del creyente ya a la renovación moral del corazón.

 

7- La justificación nos da título de acceso al cielo y confianza para entrar. La santificación nos prepara para el cielo y nos previene para sus goces.

 

8- La justificación es un acto de Dios con referencia al creyente y no es discernible para otros. La santificación es una obra de Dios dentro del creyente que no puede dejar de manifestarse a los ojos de otros.

3 marzo, 2014

LOS PURITANOS

Por la gracia del Señor se han venido haciendo esfuerzos por poner en nuestro idioma algunos libros de los Puritanos. Algunos son resúmenes, otros resúmenes de un resumen, otros son libros extensos, pero no podemos alejarnos de esta rica herencia que ahora podemos tener en nuestra manos en español más que en ningún otro momento.

Si se me queda alguno por fuera, pueden comentar para enriquecer nuestra biblioteca.

Literatura Recomendada de los puritanos en Español que ya se puede conseguir:

Animo en la Depresión – William Bridge

Consolación Divina -Thomas Watson

Comentario de la Biblia -Metthew Henry (Unilit)

El Contentamiento Cristiano Una Joya rara -Jeremiah Burroughs

El Corazón de Cristo -Thomas Goodwin

El Cristiano con Toda la armadura -William Gurnall

El Misterio de la Providencia -John Flavel

El Secreto de la comunión con Dios -Matthew Henry

El  Padre Nuestro -Thomas Watson

El Pastor Renovado -Richard Baxter

La Gloria de Cristo -John Owen

La Mortificación del Pecado -John Owen

La Oración -Bunyan y Goodwin

La Tentación -John Owen

Los Afectos Religiosos -Jonathan Edwards

Partícipes de Cristo -William Guthrie

Rasgos Distintivos del Verdadero Cristiano? – Gardiner Spring

Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo -Thomas Brooks

Tratado de Teología -Thomas Watson

Una Guía Segura al Cielo -Joseph Alleine

Vida Por su Muerte – John Owen

 

Dos libros de autores contemporáneos que hablan de los puritanos y su pensamiento:

La Espiritualidad Puritana y Reformada -Joel Beeke

Los Puritanos- Martyn Lloyd Jones

 

Editoriales que están publicando estos libros:

Peregrino

Faro De Gracia

Portavoz

Estandarte de la Verdad

11 enero, 2014

EL SEÑOR JESUS, SIMON EL FARISEO Y LA MUJER PECADORA

31 diciembre, 2013

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 16.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

19 diciembre, 2013

DIOS CON NOSOTROS

Mateo 1: 18-25

Introducción

Estamos en épocas navideñas, y vuelven miles de tentaciones sobre los cristianos. No podemos casi que huir de lo que el mundo nos presenta como navidad, pero creo que es un buen momento para refrescar en nuestra memoria la esencia de lo que celebramos aprovechando esta fecha. Deseo que nos fijemos en el nombre Emanuel. Creo que todos podríamos decir qué significa, sin embargo, creo que hasta ese nombre ha sido objeto de adulteración. Hoy no significa más que Dios con nosotros haciéndonos compañía, días felices, buen ambiente, nada de peligros, algo muy sentimental y lejos de lo que realmente ese nombre quiso dar a entender.

 

Es pues mi propósito de este sermón hablar de Dios con nosotros y que nuestros corazones hallen la riqueza de lo que se prometió al pueblo de Dios para todas las edades. Vamos a ver cuatro puntos sencillos: La promesa de Emanuel, el cumplimiento de la promesa de Emanuel, el Carácter de la promesa de Emanuel y el Significado de la promesa de Emanuel.

 

1. LA PROMESA “El Señor por medio del profeta”

Hay una promesa que Mateo trae para señalar su cumplimiento. Mateo desea resaltar que es una promesa del Señor, probablemente por eso omite dar el nombre del profeta, sin embargo debemos remitirnos a Is.7 y 9 para entender las palabras del Señor en ese tiempo.

 

El contexto es algo turbio. Aproximadamente 7 siglos antes de Cristo, el rey Acaz está en el trono de Judá y se rehúsa hacer la voluntad del Señor (2 Cron.28). Pero no solo eso sino que se entrega por completo a pecados abominables. Por esta causa Dios lo entregó en manos de sus enemigos (Israel y Siria). No solo era el peligro de morir sino que si llegaban a destruir a Judá, la promesa anhelada de un descendiente de David sentado en el trono, se vería frustrada. Aunque seguramente había gente piadosa, miremos en general el estado espiritual del pueblo descrito en Is.9: 1 y 2.

 

Es en medio de este contexto en que el Señor envía al profeta Isaías al ver al rey Acaz ¡con un mensaje de esperanza, consuelo y liberación cuando lo que debería escuchar era juicio! ¡Que Dios tan misericordioso tenemos! Así que el profeta le dice al rey que le pida una señal, no importa cual o cuán difícil, para que compruebe que Dios desea bendecirlo. El rey de una forma impía, pero bajo palabras piadosas rechaza al Señor (Is.7:11-13), porque él tenía su confianza en el rey de Asiria.

 

Y aquí va la promesa. Dios no va a hacer depender sus propósitos redentores en las frágiles manos de un ser humano, así que (V.14) He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel. Antes que este niño pudiera discernir entre lo bueno y lo malo, la tierra de los reyes que les perseguían iba a quedar desolada. Este niño era la señal y prueba que Dios liberaría a su pueblo de Israel y Siria. La idea es que dentro de muy poco el Señor no solo los libraría sino que la dinastía de la casa de David no se vería extinguida y ese niño era la prueba de ello.

 

Palabras de esperanza en medio de la oscuridad y pecado. Esto no solo suscitó en medio del pueblo tranquilidad en su tiempo, sino que el pueblo vio en ello también un anuncio del Mesías, que un día liberaría a su pueblo de todos sus enemigos. Más aun cuando de este niño se dijo: Is.9:6-7. Ningún ser humano normal, podría cumplir esto sino aquel que sería la esperanza futura del pueblo de Dios y que heriría en la cabeza a la serpiente. Pero hermanos, esto lo iba a hacer Dios libre, soberana y unilateralmente y no iba a dejar que el cumplimiento de sus planes dependiera de una persona como el rey o un pueblo como el de Israel o Judá.

 

2. EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA “Todo esto aconteció”

Creo que cada persecución o esclavitud que experimentaba el pueblo de Israel, presionaba sus corazones a la esperanza de ver esa promesa cumplirse. Esta era la nueva situación del pueblo bajo el dominio de los romanos. Y como era de suponerse, las personas esperaban un cumplimiento espectacular, rimbombante, ostentoso.

 

Un poco más de siete siglos después de la promesa, y en palabras del apóstol Pablo: …vino el cumplimiento del tiempo, y Dios envió a su Hijo (Gal.4:4). Dios encuentra a un hombre de la casa de David, pensativo, meditabundo, quien estaba en aprietos. La mujer con quien se desposó, le dice que estaba en embarazo debido al Espíritu Santo. Él sabía a lo que se exponía María y meditaba cómo hacer lo correcto. Allí un ángel del Señor se le aparece y le dice tres cosas importantes.

 

La primera es que no debe tener temor de casarse con María, pues lo que en ella ha sido engendrado es del Espíritu Santo. Segundo le afirma que ella dará a luz ese hijo. Y la tercera, le dice qué nombre debe tener es hijo. Si se nota nuevamente, Dios está enterando a José de sus planes no acudiendo a su ayuda, no haría depender sus planes de los hombres, pero trabaja con ellos. Aun así Dios nos hace saber que está al mando.

 

Pero a resaltar aquí es cómo Mateo, inspirado por Dios, identifica cada elemento de la promesa con la situación de José y María. ¿Recordamos qué dice la promesa? He aquí que la virgen concebirá y lo que nos dice nuestro evangelio es que María era esa virgen que había concebido por el Espíritu Santo. La promesa seguía diciendo: y dará a luz un hijo, que son las mismas palabras que el ángel le remite a José. Y por último la promesa decía que nombre debería llevar: Emanuel y el ángel le dice a José que le ponga ¿Cómo? Jesús. ¿Tanto esfuerzo de Mateo por identificar la promesa correcta y el cumplimiento preciso para a lo ultimo fallar en el nombre? No solo eso, sino que al citar la promesa del A.T. vuelve y repite esto. O, a menos que el nombre de Jesús y Emanuel estén íntimamente ligados. Pues bien, aquí hay algo intencional, Mateo desea identificar a Emanuel con el Hijo que tendrá María, nos da su nombre, Jesús, sin que olvidemos que es Emanuel.

 

Así es como Dios, en un día común y corriente, en una aldea de Nazaret, cumple la majestuosa promesa de traer a Aquel que sería llamado Emanuel, Dios con nosotros, el Hijo que nos fue dado y el dominio sobre su hombro, quien sería llamado Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de Paz, cuyo reino se extendería, cuyá paz no tendría fin y con un reino eterno.

 

3. EL CARÁCTER DE LA PROMESA “Salvará a su pueblo”

Cuando hablamos de la naturaleza de la promesa, queremos decir, en qué consiste dicha promesa, de qué se trata. Por un lado, la promesa consiste en traer a Emanuel, es decir, Dios con nosotros. Por otro lado no olvidemos la explicación del ángel acerca de su nombre, Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Esto es interesante. La promesa consiste en Dios trayendo un salvador. Este es precisamente el cumplimiento de la promesa del Redentor prometido, pero es la misma promesa que nos señalaba que Dios estará en medio de nosotros de una manera en que nunca había estado entre nosotros, pero es una y la misma promesa.

 

a. La promesa consiste en Dios con nosotros salvando a su pueblo.

Emanuel es más que un nombre prometiéndonos la presencia de Dios en medio nuestro para nuestras debilidades comunes o temporales. No me mal entienda, no quiero decir que Dios no tiene cuidado de estas debilidades, pero el punto aquí es que se prometió un Salvador y es precisamente lo que se cumplió en Cristo. El pueblo cometió el error de pensar acerca de una salvación de asuntos temporales, de la esclavitud política, pero Dios pensaba en algo más grande y trascendental, la salvación de su pueblo de sus pecados.

 

Así que este relato nos dice que Dios cumplió su promesa trayendo un Salvador.Emanuel, por un lado, significa Dios con nosotros salvándonos de nuestros pecados. He aquí nuestro gran y más grave problema: El pecado. Son las tinieblas del pecado, la oscuridad de la impiedad, la sombra de la muerte eterna la que se cierne sobre todo hombre y Emanuel significa Dios con nosotros salvándonos. Es Dios con nosotros salvándonos de la culpa del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de la miseria del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de la esclavitud del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de lacorrupción del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de las consecuencias eternas del pecado y un día Dios con nosotros salvándonos de la presenciamisma del pecado.

 

b. Pero hay más, la promesa consiste en Dios con nosotros gobernando a su pueblo.

¿De donde sacamos eso? Dice que Él salvara a su pueblo. Eso quiere decir que tiene un pueblo que es de su propiedad. Recordemos parte del contexto dónde se dio la promesa, la amenaza de destruir la dinastía de David que se dijo que sería eterna en el trono. Pero aun más, recordamos cómo se dirigió el ángel al José: hijo de David. Todas estas cosas tienen que ver con que Emanuel significa Dios con nosotros reinando, gobernando, a su pueblo.

 

Desde la eternidad el Padre le dio al Hijo un pueblo suyo, le constituyó su Salvador, su Rey y su Profeta. Lo soldó definitivamente a ellos para su salvación y guía. Algunas personas piensan que el Señor Jesús solo es Salvador, pero dice que Él salvará a su pueblo de sus pecados. Nadie puede venir a Cristo y no hallar en Él tanto un Salvador como un Rey. El salva pero el rige, gobierna, manda, dirige, a su pueblo como rey que es. La promesa iba más allá de dejar a un pueblo libre de sus pecados, era asignarles un rey que los gobernara para siempre y Emanuel significa esto.

 

De su boca saldría la siguiente palabra: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un Pastor (Jn.10:16). Tanto amó a su Iglesia, que se entregó a sí mismo por ella. Tiene un pueblo llamado iglesia, es de su propiedad, el Padre se los da y si vienen a Él, Él no los echa fuera jamás. Emanuel también es Dios con nosotros gobernándonos.

 

4. EL SIGNIFICADO DE LA PROMESA “Qué significa Dios con nosotros”

Pero permítame terminar señalando algo. Seguramente podemos decir que Dios siempre ha estado con su pueblo. No podemos creer que Dios haya abandonado totalmente a sus escogidos, al remanente de su heredad. Así que ¿Por qué una promesa diciéndonos que Dios estaría con nosotros? Pues bien, la respuesta es que Emanuel sería Dios con nosotros salvándonos, gobernándonos, de una manera que nunca se había visto.

 

Pero antes, en primer lugar recordemos que aquel que es llamado Emanuel es Dios mismo. De eso se trata, de la presencia misma de Dios en medio nuestro.Pero en segundo lugar déjeme aclarar que nosotros hace referencia a su pueblo con una característica especial, y es ¿Por qué necesitamos un Salvador de pecados? Porque estamos perdidos por el pecado. Y ¿Por qué necesitamos un Rey? Porque somos débiles y no podríamos gobernarnos ni cuidarnos a nosotros mismos. El nombre Emanuel, Dios con nosotros salvándonos y gobernándonos pone de manifiesto nuestra condición.

 

Pero dice Dios con nosotros. ¿Qué es lo especial? Que nadie se imaginó que esa promesa se cumpliría el día que cumplido el tiempo Dios envió a su Hijo para nacer de mujer. Dios con nosotros significa que el Verbo se hizo carne. Significa que Dios Hijo se humanó. Dejó las glorias celestes y hecho semejante a los hombres y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. La sangre de nuestro Emanuel corrió. Nadie dimensionaba la promesa así y cuando llegó no todos lo entendieron.

 

Cristo pisó nuestra tierra, Emanuel se paseaba entre nosotros salvando y gobernando. Con su muerte en la cruz pagó por todos los pecados de su pueblo y así cumplió que es Dios con nosotros salvándonos. Adquirió por su muerte y resurrección un nombre sobre todo nombre para que ante Él se doblegue todo ser humano y confiesen su Señorío, así vemos su gobierno. Salvador y Señor, Dios y Redentor, encarnado, humanado, para que su pueblo no estuviera más en tinieblas.

¡Feliz Navidad!

 

Jorge E. Castañeda D.
21 noviembre, 2013

¿DIOS SE ARREPIENTE? (II)

Algunos Datos adicionales

Dijimos que nos íbamos a dirigir de lo más fácil a lo más complejo y por ahora, hay asuntos muy claros que nos ayudarán a entender el tema. Le ruego tenga paciencia con esta argumentación, pues el entendimiento del tema no viene de primera mano y debemos ir paso a paso, profundamente, para entender un poco más.

Cada vez que se habla de arrepentimiento en Dios se habla en un contexto de juicio al hombre.

Si rectificamos todos los textos que dicen que Dios se arrepintió, los encontramos en un ambiente específico y no en todo ambiente. Esta expresión se presenta cuando el hombre ha desafiado constantemente al Señor y su Palabra y no ha corregido su camino. Además ninguno de estos casos viene repentinamente sino como consecuencia de haber desechado por mucho tiempo la paciencia de Dios. Es tanto así, que en los textos que usan la expresión: Dios se arrepintió, pasó mucho tiempo cuando Dios mostró su bondad, misericordia, paciencia, pero el hombre rebelde llenó la medida de su maldad, desafiando directamente a Dios.

Es necesario entender esto porque reduce dramáticamente el concepto de arrepentimiento en Dios y nos lo sitúa en un contexto específico. Dios es santo y justo y solo porque también es paciente, no ejecuta su juicio inmediatamente el pecado es cometido, aunque si lo hace, está en su derecho. El hombre no tiene que transgredir 1000 veces una ley para ser alcanzado por La justicia divina, con una sola basta. Seguro que Dios trae juicio y si lo hace, es justo porque no traería juicio si no hubiese pecado. Pero lo maravilloso es que es lento para la ira y grande en misericordia y en general, siempre ha querido mostrar su paciencia y retardar su juicio. Pero llega el momento cuando ejecuta lo que es justo.

El arrepentimiento de Dios tiene que ver con el arrepentimiento del hombre.

Sea que el hombre se haya arrepentido de su maldad o no se haya arrepentido de su maldad, la biblia nos narra que el arrepentimiento divino tiene que ver con esto. A Dios le dolió haber hecho al hombre porque avanzaba en su pecado sin control, sin arrepentimiento, así que Dios se arrepintió de haberlo hecho y trajo el diluvio. Al Señor le pesó haber puesto a Saúl como rey porque aquel podía andar en sus caminos sin tener en cuenta a Dios y no se arrepentía. Como vemos el no arrepentimiento por parte del hombre hizo que Dios se arrepintiera.

De otro lado, vemos que el pueblo de Dios en ocasiones se arrepintió, Nínive, una nación gentil, también lo hizo y Dios se arrepintió del mal que había anunciado traerles si no se convertían. Como vemos el arrepentimiento del hombre hizo que Dios se arrepintiera.

Dios es el que produce el arrepentimiento en los individuos

Es aquí donde abordamos un asunto que nunca podremos entender a cabalidad y es que el hombre por su condición de pecado que trae desde que es concebido, está totalmente incapacitado para responder al llamado que Dios le hace al arrepentimiento de su pecado (Ef.2:1,ss), aunque es responsable de arrepentirse. Siendo así, la Biblia nos narra que si bien es el individuo quien se arrepiente, es Dios quien produjo ese arrepentimiento y no es algo que naturalmente venga del hombre (Hch.5:31; 11:18; 2 Tim.2:25). Eso quiere decir que el hombre no se puede arrepentir por sí mismo, sino que es Dios quien le concede como un don el arrepentimiento.

De otro lado podemos entender que si Dios manda a arrepentirse a todo hombre de su mal camino y convertirse a Él y vemos que individuos responden a Dios arrepintiéndose, es porque Dios mismo les concedió que se arrepintieran, de lo contrario nunca hubiesen podido hacerlo. Es así que sea lo que sea que signifique el arrepentimiento en Dios, debemos saber que éste está ligado al arrepentimiento del hombre que Dios mismo produce o no según su voluntad.

¿Qué tal si reunimos los datos?

Para el momento y antes de explicar finalmente que quiere decir la biblia con arrepentimiento en Dios, en nuestra mente debe estar lo siguiente: Cuando la biblia habla de arrepentimiento en Dios no está hablando del mismo arrepentimiento que vemos en el hombre quien puede arrepentirse por maldad, incapacidad o reflexión. Dios no puede arrepentirse de esa forma porque Dios es santo, todopoderoso y ha hecho un plan que no puede ser mejorado pues es perfecto como Dios lo es. Además, para esta altura, debemos entender que el arrepentimiento en Dios siempre viene en un contexto de juicio al hombre y que tiene que ver con el arrepentimiento del hombre mismo. Pero concluíamos que este arrepentimiento humano, es provisto soberanamente por Dios.

Así que:

1. Cuando vemos que la Biblia habla del dolor, pesadumbre y arrepentimiento en Dios nos da a entender por un lado, la tristeza y desagrado real de Dios a causa del mal comportamiento del ser humano impenitente. Es decir, en muchos de estos textos puede ser parafraseado como que le dolió a Dios el estado del hombre o su pecado. En un sentido absoluto Dios no puede tener sentimientos como los nuestros, pues los nuestros son reaccionarios o debilidades o modificaciones en el carácter, asunto que en Dios no se presenta. De nosotros se puede decir que en ocasiones nos dejamos llevar por ellos pero no así con Dios.

De este lado de la eternidad solo nos toca tener en cuenta que los ‘sentimientos’ de Dios no son como los nuestros, en Él son perfectos, soberanos, no constituyen una debilidad patética en su carácter como los nuestros, ni son una reacción a las circunstancias. Sin embargo, Dios ha querido presentarse en las Escrituras como quien interactúa de manera real en todo asunto. Estas expresiones de los ‘sentimientos’ de Dios, nos señalan que Él es un Dios- Persona, no una energía impersonal, sino un Dios que interactúa con su creación de una forma real, pero soberana. Esto implica que aun sabiendo la reacción del hombre ante tal o cual circunstancia, se alegra, se entristece y responde al actuar del hombre.

2. Dios en su decreto ha establecido condiciones que si se cumplen, hacen que se desarrollen sus planes perfectamente. Dios en su decreto soberano, estableció muchas veces condiciones para llevar a cabo sus planes eternos. Dios quien ha establecido lo que va a acontecer también ha decretado el cómo va a cumplir sus decretos y allí entra la respuesta del hombre.

En el caso de Nínive, por ejemplo, Dios estableció el arrepentimiento de Nínive como condición para no destruirla. En el caso de Moisés y el pueblo de Israel, Moisés debía tomar el puesto de Mediador entre el pueblo y como tal debía interceder por el pueblo y de cumplirse esto Dios tendría misericordia. No nos debe parecer extraño, Dios ha decretado la salvación de muchos y ha puesto una condición, que ellos crean para que sean salvos. Así Dios de antemano sabe quiénes serán salvos porque así lo ha determinado en su decreto, pero también ha condicionado su salvación al hecho de creer en Cristo.

3. Las respuestas del hombre a sus condiciones no se salen de lo decretado. Eso quiere decir que cuando el hombre cumple las condiciones que Dios ha puesto para algo, recibe realmente lo que se le prometió si cumplía dicha condición, pero que esa respuesta del hombre cumpliendo esa condición, le fue dada por Dios como un don, porque también estaba en su decreto que la iba a cumplir.

Así, Dios no solo había mandado y establecido que los de Nínive se arrepintieran sino que había decretado desde antes de la fundación del mundo que los Ninivitas se arrepentirían y que Él obraría en misericordia. Los decretos de Dios, por supuesto están ocultos a los ojos del hombre y solo podemos guiarnos por su palabra escrita y en el caso del A.T. por su palabra hablada. Dios perfectamente sabía cuál sería la respuesta de Nínive, de Moisés y otros, ¡porque Él mismo lo había decretado! Así que no le tomó por sorpresa estas respuestas del hombre y les anunció lo que era Justo hacerles y lo que haría de encontrar arrepentimiento en ellos. Por supuesto Dios mismo concede arrepentimiento a alguien y cuando ellos cumplieron la condición, entonces Dios tuvo misericordia o se ‘arrepintió de hacerles mal’.

4. La expresión: Dios se arrepintió, debe ser vista como si Dios cambiara de parecer cuando se cumplen las condiciones establecidas por El dentro de sus planes eternos para el mundo y la humanidad. Pero es solo un lenguaje humano para referirse a la complejidad de asuntos que pasaron. Tal parece que Dios cambió de parecer porque había anunciado algo que finalmente no hizo. Pero podemos explicarlo, que en su decreto, decidió anunciar juicio como medio para que el hombre se conmoviera y se arrepintiera y si lo hacía, Él tendría misericordia. Luego Dios les concede el arrepentimiento y cuando ellos se arrepienten, les concede misericordia y no juicio. El hombre mira esto como arrepentimiento en Dios y es precisamente a todo este complejo de cosas a las que la Biblia le llama arrepentimiento divino.

CONCLUSIÓN

Cuando Dios en toda su justicia pudo haber traído juicio o destrucción y por supuesto, era lo que el hombre esperaba que sucediera, pero decidió dar una respuesta misericordiosa, la Biblia lo registra como arrepentimiento en Dios. Pero dejemos en claro que si su decreto hubiese sido la destrucción, no le concede a nadie cumplir con sus requisitos y trae su juicio. (Jeremías 7: 16). En algunos casos vemos el anuncio de Dios de obrar en su justa ira y si lo hubiese hecho era lo correcto. Sin embargo el pueblo se arrepiente, reconoce que lo que merecen es ira y se humillan ante Dios y Él en lugar de derramar lo que es justo, sigue obrando en misericordia y paciencia. Para nosotros Dios se arrepintió de hacernos mal por nuestro arrepentimiento, y aunque de una manera puede ser visto así, pero al mirar la otra cara de la moneda, Dios en su plan había decretado nuestro arrepentimiento y nos lo concedió, pues quería mostrar su misericordia anunciando su ira.

Aun así, Dios exige del hombre el cumplimiento de sus deberes, pues el hombre no debe guiarse por el decreto porque ni siquiera lo conoce. Es necio que el hombre piense acerca de lo que Dios habrá o no decretado y más bien debe atender a los mandatos de Dios a dejar el pecado y arrepentirse de si maldad. Así que lo oculto para el hombre son sus decretos, pero lo revelado, la Palabra de Dios es para nuestra guía. (Dt. 29: 29).

El hombre debería ser más rápido en reconocer su pecado y proceder al arrepentimiento pues es lo que Dios ha ordenado y sabrá que si se arrepiente, Dios tendrá misericordia y se arrepentirá de traerle el juicio que merece, pero también sabrá que si cumple dicha condición de arrepentirse, es porque Dios así se lo concedió de acuerdo a su plan inmutable. Solo a Dios sea la gloria.

Jorge E. Castañeda D.
16 noviembre, 2013

-¿DIOS SE ARREPIENTE? (I)

Seguramente podremos intuir la complicación de este tema aun cuando no lo hayamos pensado muy bien. De hecho no podemos abordar el tema sin una cuota de sacrificio y esmero en el estudio de la Biblia. Sea cual sea nuestra posición actual, debemos siempre velar porque la honra de Dios no se vea menoscabada y porque la Palabra de Dios sea atendida. Por un lado no queremos presentar a un Dios que comete errores que se frustra en sus planes y se arrepiente. Por otro lado no deseamos esquivar las veces que la misma Biblia nos dice que el Señor se arrepintió.

Cuando abordamos este tema debemos procurar tomar en cuenta todos los datos Bíblicos y no parte de ellos. Al tener en cuenta todos los datos, debemos armonizar de la mejor manera lo que todo el consejo de Dios nos dice. Así vamos a honrar su Palabra al no mutilar parte de ella solo porque nos es difícil entender.

Además es sabio y muy útil, movernos de los más claro y fácil, a los más difícil y oscuro y nunca al revés. Así que vamos a abordar el tema desde lo que es más obvio y claro en las Escrituras y luego vamos precisando mas las cosas.

El Problema Planteado

Si leemos los textos a continuación, como una muestra, podremos ver que el tema amerita tratarse:

Nm. 23:19

Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

1Sam. 15:29

Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

Gn. 6:6

Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Ex. 32:14

Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Jon 3:10

Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

A primera vista se puede ver como una contradicción bíblica pues los primeros textos niegan que Dios se pueda arrepentir porque no es hombre y es glorioso y los últimos aseguran que Dios se arrepintió. Esta expresión se encuentra más veces en el A.T. 2 Sam.24:16; 1 Cron.21:15; Jer.20:16; 26:19; Am.7:3 y 6.

Tomando en cuenta los datos podemos ver que Dios desea que entendamos que arrepentirse es propio del hombre y de creaturas que no son poderosas o gloriosas. Por otro lado, en contextos del juicio de Dios, también Él quiere que entendamos que hay un arrepentimiento de parte suya. Así que si vamos a concluir algo hasta ahora, es que Dios no se arrepiente de la misma manera que el hombre. Dicho de otra forma, cuando la Biblia dice que el hombre se arrepiente, no podemos pensar que estamos hablando de la misma manera como Dios se arrepiente. Hay una diferencia entre cómo Dios lo hace y el hombre lo hace.

Las maneras de arrepentirse

¿Por qué nos arrepentimos como hombres? Seguro que nos arrepentimos al menos en estas situaciones en general:

Cuando lo que hemos planeado o hecho es malo.

En ocasiones nos arrepentimos por la calidad moral de lo que hicimos, es decir, porque moralmente lo que planeamos o realizamos es pecaminoso. Así que contrastado con la ley moral y el carácter de Dios, aquello que planeamos o hicimos, fue contrario o se quedó corto. Eso debe producir arrepentimiento porque precisamente eso es lo que la Biblia llama pecado. Pero esto no le pasa a Dios.

Cuando lo que hemos planeado o hecho salió mal.

En ocasiones  planeamos u obramos con la mejor intención de hacer algo bueno, pero no salió de la manera planeada, no por algo pecaminoso sino porque sencillamente no tuvimos el poder de controlarlo todo, las cosas no salieron como esperábamos. Esto nos frustra porque la intención era buena, pero no pudimos, literalmente, llevar a cabo ese plan y por eso nos arrepentimos. Pero a Dios esto no le ocurre.

Cuando reflexionamos más adelante acerca de algo que pudo haber sido mejor.

Otras veces estamos satisfechos con algo que planeamos o hicimos en determinado momento, pero con el tiempo y pensándolo mejor o tal vez adquiriendo mayor conocimiento, vemos que las cosas pudieron haber quedado mejor y nos sentimos insatisfechos ahora. En su momento no teníamos más elementos para juzgar, pero con el tiempo tenemos más madurez y sabemos que lo que nos trajo satisfacción en un momento, pudo haber sido mejor y ahora nos arrepentimos. Pero de nuevo, esto no aplica con Dios.

Así que al repasar las posibles causas por las que los seres humanos nos arrepentimos y conociendo en algo, el carácter de Dios expresado en las Escrituras, ninguno le aplica a Dios ni siquiera de una pequeña manera.

Dios es santo y todo lo que planeó y hace es bueno.

De Él nos dice la Biblia que es Santo en gran manera (Is.6:3), que es el Único Bueno (Mt.19:17a), y que su voluntad es perfecta (Rom.12:2). Sea lo que signifique que Dios se arrepiente, no lo hace como producto de ver que sus planes u obras son moralmente malas, porque eso contradeciría su mismo carácter y Dios no puede negarse a Sí mismo (2 Tim.2:13). Siendo Dios perfecto en santidad, no pudo planear o hacer algo que no salga de Él como algo santo, bueno y justo (Ex.15:11; Sal.29:2). Así que todo lo que planeó y hace está de acuerdo con su carácter el cual es perfecto en santidad. No hay una medida más alta que Su carácter por la cual se midan si las cosas son buenas o malas, Él es el Estándar máximo de todo y no hay en Él ningunas tinieblas, así que no puede arrepentirse de haber hecho algo moralmente malo.

Dios es todopoderoso y no le falta poder para llevar a cabo sus planes.

Además, ¿Hay algo que sea imposible para Dios? (Mt.19:26; Lc.1:37). De hecho hay dos cosas que le son imposibles: Negarse a sí mismo (2 Tim.2:13), es decir, contradecirse y mentir o faltar a su decreto (Hb.6:18). Pero si hablamos del ejercicio de Su poder sobre todo lo creado, podemos saber que su creación no es inmanejable sino que la controla perfectamente. Eso no solo es una muestra de su poder sino de su soberanía absoluta sobre todas las cosas. Lo que planeó lo realiza tal y como fue diseñado, porque tiene todo el poder y el gobierno para realizar exactamente lo que dijo. Nada creado puede entorpecer sus designios, así que no se frustra porque las cosas salieron mal y no pudo remediarlas a tiempo. No puede arrepentirse no frustrarse por falta de poder para hacer algo (Dn.4:35).

Dios es inmutable y no corrige ninguno de sus planes porque no pueden ser mejores que lo que ya son.

La inmutabilidad de Dios nos enseña que Dios no cambia, en su naturaleza, es decir en su Ser, ni en su carácter moral, ni en su decreto. Eso quiere decir que Dios no es uno hoy y mañana otro. Poderoso hoy y débil mañana. Bueno hoy y malo mañana, misericordioso hoy y cruel mañana. Más bien siempre es el mismo. Además de eso, Dios nunca cambia su carácter moral, es decir, lo que para Dios es bueno o malo antes de la fundación del mundo, es bueno o malo ahora y lo considerará bueno o malo por toda la eternidad. Un infierno eterno es testigo que para Dios el pecado siempre va a tener la misma calificación moral

Pero la inmutabilidad de Dios nos dice que Dios desde antes de la fundación del mundo ha hecho un solo plan llamado decreto. Dios no se la pasa planeando en el tiempo o pensando en la marcha que hacer, sino que desde antes lo ha planeado todo y en el tiempo solo ejecuta su plan. Dios hizo planes para el mundo que son inmodificables. Todo en absoluto está decretado, planeado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Esto además significa a Dios las cosas no le toman por sorpresa (Is 44: 6 – 7; Dn 4: 35. Ef 1: 11; Sal 33: 9, Hch 4: 28). El decreto nos enseña que todo está planeado por Dios y hecho o permitido activamente por Dios.

No planeó un asunto que después en la marcha deba corregir. Ese plan o decreto, realizado desde antes de la fundación del mundo abarca todo en absoluto y no puede ser mejorado porque Dios es perfecto. Dios nunca crece en conocimiento porque es la medida más alta de sabiduría y conocimiento. Nunca madura o mejora porque Él es perfecto y absoluto. Así que no llega un tiempo donde reflexiona, piensa mejor o madura. ¡De ninguna manera! Siempre ha sido, es y será quien es y no puede ser más perfecto en su decreto de lo que ya es. Así que su decreto es el reflejo de su carácter perfecto y no pude arrepentirse de haber decretado algo que podía ser mejor, porque ese decreto, no puede ser mejor.

Tomando en cuenta estos datos, entonces llegamos a la misma conclusión que en nuestro punto anterior. Dios no se arrepiente de la misma manera que el hombre se arrepiente. Así que nos toca definir muy correctamente y no de acuerdo a nuestro diccionario mental, lo que la Biblia quiere decir cuando dice que Dios se arrepiente de algo. Pero por ahora, sea lo que sea que signifique, cuando hablamos de arrepentimiento en Dios, no estamos haciendo referencia a lo mismo que cuando hablamos que el hombre se arrepintió.

Jorge E. Castañeda D.

31 octubre, 2013

Sinopsis de la Reforma Protestante

La  situación en Europa empieza a tener cambios radicales en los siglos XIV, XV  y  XVI, pues se caracterizan porque en Europa  los conceptos sociales y religiosos se empezaron a reformular y se dio la transición del mundo medieval al mundo moderno. La reforma comenzó en Alemania y se extendió por toda la mitad norte de Europa en unos pocos años. El promotor  de la reforma se llamó Martin Lutero  hijo de un agricultor. El padre  de Martin Lutero se esmeró en que éste tuviera una  educación sólida. Lutero asistió a la escuela  de una ciudad vecina  y recibió una educación rígida a golpe de batuta. Lutero cambio la historia de Europa en el siglo XVI como manifiesta el historiador Justo Gonzales;

Pocos personajes en la historia del cristianismo han sido discutidos tanto o tan acaloradamente como Martín Lutero. Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de la iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro, el campeón de la fe bíblica, el reformador de una iglesia corrompida, (Gonzales, 1994, p.169)

Podemos preguntarnos  como este hombre nativo de una pequeña ciudad alemana pudo cambiar el mundo en ese momento conocido. Para contestar a esta pregunta debemos contextualizarnos un poco. Europa  en 1500  estaba dominando por la España de Carlos V quien poseía ya el reino de Nápoles y quien heredo los países bajos: Flandes, Borgoña, El Franco Condado y Austria, encajonando así la Francia de Francisco primero.

Este conjunto español engloba el bloque romano germánico en un conglomerado de 350 principados. Carlos V es elegido emperador en lugar de francisco I su rival.

Además los conquistadores españoles le aportan el nuevo continente Americano que Cristóbal Colón acababa de descubrir; así pues a inicios del siglo XVI España es una potencia económica e importante.  Pero por otro lado España se  va quedando al margen del desarrollo de la época como el renacimiento, pues el renacimiento tiene lugar en Italia, y la ciudad de Florencia  fue la primera ciudad que se distanció de la edad media, es decir que se liberó de la influencia de la religión.  M, Lindsay, “El renacimiento regresaba al individuo y la libertad de pensamiento y al derecho que tienen los hombres de disfrutar una vida terrenal.” (1986, p.23) Por eso en el siglo XVI Toscana experimentó un florecimiento el despertar de un hombre nuevo físicamente deseable como en tiempos de la antigua Grecia.  El arte se centraba en el hombre mismo y deja a un lado los obstáculos religiosos.

El renacimiento italiano inspiró a toda Europa, pero los artistas del norte expresaban el tormento más que la serenidad de los maestros florentinos, pues pintaban monstruos horribles o vírgenes retorcidas por el dolor, más también expresaban Cristos torturados. Es decir la Alemania de Lutero fue una Alemania oscura que prefería la luna  que al sol.

La razón porque Italia era tan rica y novedosa era, entre otras cosas, porque comerciantes de las repúblicas italianas fueron los que inventaron el capitalismo. Italia tenía un espíritu competitivo y de búsqueda del progreso, se enfatizaba el progreso económico y el bienestar y lo expresaban por medio del arte y en la formación de hombres cultos.

Pero en la Alemania del norte lo que imperaba era un fuerte feudalismo y la iglesia desempeñaba un rol dominante aprovechando la crisis económica. A finales del siglo XV los monasterios se habían apropiado de las mejores tierras y habían adquirido infinidad de castillos y allí añadían iglesias e infinidad de órdenes religiosas, de esta manera el clero contribuyó al empobrecimiento de los campesinos  y como respuesta  los campesinos se pusieron en contra del clero.

Aunque en las ciudades se mantenía una relativa prosperidad, en la ciudad apareció una nueva clase de comerciantes, banqueros y artesanos, y esta nueva clase estaba cansada  del conservadurismo de la iglesia. Este mismo deseo lo compartían la nobleza y los príncipes  de los pequeños principados.

Es por esto que fuera posible que un simple monje encarnara los deseos de un pueblo. En el año 1500 Lutero estudiaba derecho en Erfurt era un catolico ferviente aunque atormentado y buscaba evitar el infierno.  Una noche este ser torturado se encontraba en una tormenta peligrosa y jura volverse monje si escapa de los rayos. Y al otro día forma parte de los agustinos,  en los agustinos la mendicidad era la forma de buscar recursos para  suplir la economía de la orden

A Lutero no le gustaba pero era parte de la regla y le toco someterse. Lutero ayunaba y sufría bastante por su pecado que le atormentaba. Tenía un conflicto interno, era bastante estricto y piadoso buscando la perfección. Pero no se encontraba bien, es por esto que su superior lo manda a una peregrinación a Roma para que aumente la fe, además lo destina a ser profesor de la universidad de Wittemberg.

Lutero se encuentra en roma con las obras de arte del renacimiento, y contrario al efecto que se esperaba, Lutero quedó decepcionado por toda la pompa de Italia contraria a lo que él creía que era la piedad cristiana; Una sociedad lujuriosa y frívola pues hasta el papa pensaba en la ganancia y el esplendor, por esto se promocionaba las indulgencias.

Lutero se convirtió en profesor y estudiando la carta a los romanos comprendió como cita:  (Hulboth, 2000, p.87) “la salvación venía por fe y no por las obras ni por las compras de indulgencias, ni pagando misas después de muertos, se encuentra con la verdad que trae tranquilidad a su alma”

Las 95 tesis y demás libros de Lutero se escribieron  principalmente atacando el pago de indulgencias, o sea en contra del papa León X,  Papa que con tal de embellecer Roma utilizaba el pago de indulgencias, manipulando  a los pobres campesinos prometiéndoles la salvación a cambio de monedas de oro, es decir enriqueciendo  Roma y empobreciendo a los campesinos alemanes.  Lutero escribe varios libros en contra del papado buscando que la iglesia  se reforme, pero la iglesia lo excomulga con una bula papal dejando a Lutero a la deriva.

Comenzando así un nuevo comienzo para  el cristianismo,  Alemania y sus príncipes se unen a Lutero además los campesinos encuentran esperanza en las promesas de cambio y de verdadera vida cristiana que manifestaba Lutero enfocándose en la interpretación de la biblia. Lutero en un sentido era un héroe no solamente por lo que hizo sino porque motivaba a su pueblo a reflexionar e interpretar las escrituras. Volviendo de esta manera a la importancia en el rigor del conocimiento y de la lectura. Después Lutero se enfrenta a los príncipes y Federico de Sajonia lo oculta para consagrarse a traducir la biblia al alemán. Hay una revolución en Alemania, los monjes abandonan los monasterios y las monjas los conventos.

La reforma protestante del siglo XVI empieza a extenderse por la mayoría de Europa afectando la religión, la política, la ética y la educación. La  división de la iglesia y el comienzo en forma de la reforma tuvo un momento histórico cuando Martin Lutero fue citado en Worms para retractarse  de sus sentencias y críticas  a la iglesia de roma. Justo Gonzales lo describe de la siguiente forma:

Al día siguiente se había corrido la voz de que Lutero comparecería ante la dieta, y la concurrencia era grande. La presencia del Emperador en Worms, rodeado de soldados españoles que abusaban del pueblo, había encolerizado el sentimiento nacional. Una vez más, en medio del mayor silencio, se le preguntó a Lutero si se retractaba. El monje contestó diciendo que mucho de lo que había escrito no era más que la doctrina cristiana que tanto él como sus enemigos sostenían, y que por tanto nadie debía pedirle que se retractara de ello. Otra parte trataba acerca de la tiranía y las injusticias a que estaban sometidos los alemanes, y tampoco de esto se retractaba, pues tal no era el propósito de la dieta, y tal retractación sólo contribuiría a aumentar la injusticia que se cometía. La tercera parte, que consistía en ataques contra ciertos individuos y en puntos de doctrina que sus contrincantes rechazaban, quizá había sido dicha con demasiada aspereza. Pero tampoco de ella se retractaba, de no ser que se le convenciera de que estaba equivocado. Su interlocutor insistió: “¿Te retractas, o no?” Y a ello respondió Lutero, en alemán y desdeñando por tanto el latín de los teólogos: “No puedo ni quiero retractarme de cosa alguna, pues ir contra la conciencia no es justo ni seguro, Dios me ayude. Amén”. Al quemar la bula papal, Lutero había roto definitivamente con Roma. Ahora, en Worms, rompía con el Imperio. No le faltaban por tanto razones para clamar: “Dios me ayude”. (1993, p.18)

Este pequeño resumen de nuestra historia solo debe desafiarnos a constantemente   reflexionar en las escrituras.

La palabra del señor escrita que tenemos hoy día costo sangre, muertes, guerras, conflictos, mártires que dejaron lo que más amaban para que nosotros podamos hoy tener la palabra de Dios en nuestras manos leerla, estudiarla y predicarla.

Ahora bien no puedo concluir este repaso histórico sin un cierre contextual

Queridos hermanos la reforma no es solo un hecho histórico, es el hecho que nos sirve para ver la grandeza de Dios y además para desafiarnos como iglesia.

Hoy más que nunca se necesitan hombres y mujeres que sean firmes a en la fe de nuestro señor Jesucristo. Pues vivimos en un mundo que ha dejado a Dios de lado y abrazo el secularismo y la mundanalidad. Y la iglesia debe pronunciarse dando testimonio de unidad e integridad.

Tal vez hoy no tengamos que dar nuestras vidas físicas pero si debemos manifestar genuina fe

Además en lo que se llama la iglesia moderna Es menester que los reformados a suman  un liderazgo como el de los reformados del siglos XVI, que descubran a los que se disfrazan de nuevos reformadores que han retomado las costumbres opresivas e injustas de la iglesia en roma, piden dineros para construir templos ostentosos en contra del pensamiento  cristiano y reformados. Hoy tenemos mercaderes que dela fe como en la época de Lutero.

Sin mucha distinción a las promesas por el pago de indulgencias hoy se promete bienestar a cambio de dinero es por eso es que la iglesia reformada va teniendo grandes desafíos en la actualidad.

Y por otro lado su principal reto es buscar la piedad cristiana, no ser amoldados al mundo. Marcar una diferencia

Después de la reforma quedamos con el título de protestantes, título ganado por la lucha de nuestros hermanos, ahora es menester que demos honor a es te título. Debemos protestar contra, las falsas doctrinas que proliferan hoy día, contra un mundo materialista que solo se enfoca en tener, contra un mundo que prolifera la sexualidad, la cosificación de la mujer, el aborto, la unión de parejas del mismo sexo. etc

Hoy más que nunca es necesario que seamos reformadores y que nuestras obras guiadas por el espíritu santo sean el desafía de otros en el futuro.

Queridos hermanos; este culto recordando la reforma protestante, también es un recordatorio de que el trabajo no ha terminado, y como los reformadores en la antigüedad debemos dar la preeminencia a cristo en todo.

A Dios sea toda la gloria-

18 octubre, 2013

Invitación

Culto Unido
Conmemoración de la Reforma Protestante del Siglo XVI
27 Octubre 2013
¿Debemos conmemorar una fecha así?

En palabras del Dr. David Merck, La historia son las obras pasadas de un Dios soberano en cumplimiento de Sus decretos eternos, que incluyen especialmente las obras de hombres…quienes fueron responsables por aquellas obras ante su Dios Creador.

Siendo esto verdad, ¿Deberíamos conmemorar y celebrara las obras de Dios?

Sal.77:11

‘Me acordaré de las obras de JAH; si, haré yo memoria de tus maravillas antiguas’

Sal.143:5

‘Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos’.

Ciertamente debemos mirar hacia las obras de Dios en la historia que es Su historia y alabarlo por lo que ha obrado, más cuando nosotros hemos llegado a comprender, por la gracia de Dios que “Lo que ha sucedido en el pasado no solo fue el producto de la casualidad o fe ciega. Ni fue el producto de alguna fuerza impersonal detrás de la evolución de todas las cosas. No hay nada que haya sucedido en el pasado que en un sentido real pueda decirse que no sea obra de las manos de Dios”.

Aún más, al reconocer que  “estas obras de un Dios soberano son encumplimiento de Sus decretos eternos. En…Ef. 1:11 vemos que Dios ha estado obrando y continúa obrando Su plan divino hecho desde antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, podemos abordar la historia esperando encontrar significado y propósito detrás de lo que estudiamos”.

No es una conmemoración de lo que los hombres hicieron, es traer a memoria lo que el Dios Soberano hizo a través de ellos, para la edificación de su iglesia y para su gloria que a su vez constituye un desafío para los que hoy militamos en su iglesia como cristianos, quienes continuamos haciendo la historia de la iglesia, aquí y ahora.

Le esperamos

Invitación Reforma

15 agosto, 2013

RECUPERANDO EL TESORO PERDIDO DE LA ADORACIÓN VESPERTINA

Pastor Dr. Jon Payne

El presente ensayo aborda un tema que debe ser atendido con humildad. Esperamos que la sencillez y profundidad de los argumentos del Pastor y Doctor Payne, sirvan para considerar el tema con calma y Dios ayude a cristianos y comunidades a conformarse al principio de aquel Salmo, inspirado para ser cantado el Sabbat: Anunciar por la mañana su misericordia y su Fidelidad cada noche (Sal.92:2) [N.E.]

 

Pastor Dr. Jon Payne

Payne es ministro de Grace Presbyterian Church (PCA) en Douglasville, Georgia.

Artículo originalmente publicado en:

Modern Reformation

Vol. 21 | No. 3 | May-Jun 2012, Pg. 40

www.modernreformation.org

 Traducido por: Obed Rodríguez Saláis

 

 

RECUPERANDO

EL TESORO PERDIDO

DE LA

ADORACIÓN VESPERTINA

 

En cierta ocasión escuché acerca de una mujer de edad avanzada que tenía dificultad para caminar debido a que padecía artritis crónica. A pesar de su condición, ella fielmente asistía a la adoración matutina y vespertina en cada Día del Señor. Cuando le preguntaron cómo es que ella siempre se las arreglaba para asistir a ambos servicios, ella respondió diciendo, “Mi corazón llega primero allí, y luego mis piernas le siguen.”

 

Desafortunadamente, en estos días la actitud del corazón de esta estimada mujer anciana es casi tan rara como el servicio vespertino. De hecho, en los últimos veinte años el servicio de la tarde en una variedad de tradiciones cristianas se ha convertido en una especie de compañerismo informal (donde asisten tan sólo 10-15 por ciento de la congregación), o se ha desaparecido por completo. Aún dentro del círculo Reformado – donde el servicio de la tarde ha sido visto históricamente como una parte no negociable en cumplimiento del Día del Señor y la edificación de la congregación – el servicio de la tarde está siendo cada vez más dejado a un lado.

 

Pero ¿Por qué? ¿Será acaso que somos más maduros que nuestros antecesores Reformados y tenemos menos necesidad del ministerio de la Palabra, sacramentos, y la oración? No lo creo. Una mejor respuesta puede ser que, en general, la iglesia se ha vuelto más inmadura, ha perdido enfoque, al mismo tiempo que está más concentrada en comodidades terrenales, entretenimiento, y recreación. En breve, nuestros valores han cambiado.

 

Yo no crecí asistiendo al servicio de la tarde del Día del Señor, y las iglesias que yo asistí no lo ofrecían. Puedo recordar fácilmente la rutina del domingo de mi familia: Asistíamos al servicio de la mañana y luego pasábamos el resto del día en el campo de futbol, viendo televisión, o haciendo algún trabajo doméstico en la casa. En todo caso, el Día del Señor era la hora del Señor o en el mejor de los casos la mañana del Señor.

 

Como muchos evangélicos hoy en día, no creo que mi familia haya sido instruida o animada a hacer las cosas diferentes. Después de casi veinte años en la fe Reformada, sin embargo, yo tengo la convicción ahora de que el culto de la tarde es una parte vital para la edificación, crecimiento y discipulado cristiano. Espero convencerlo de lo mismo. Lo siguiente son cinco razones por las cuales los Cristianos deben gozosamente asistir tanto a la adoración matutina como vespertina en el Día del Señor.

 

1. El Servicio Vespertino Cierra el Día del Señor con Adoración

 

El Día del “Sabbat” fue instituido por Dios en la Creación (Gn. 2:3), ordenado otra vez por Dios en el Decálogo (Ex. 20:8), y reafirmado por Cristo – el Señor del Sabbat – en los Evangelios (Mt. 12:8; Mr. 2:28). Junto con el Trabajo y el Matrimonio, el Día del Sabbat es una parte del mismo orden de la Creación. Aunque es verdad que las dimensiones ceremoniales y cívicas del Sabbat son abrogadas por Cristo, el aspecto moral permanece vigente. De esa manera, los hijos de Dios están todavía obligados a santificar el Sabbat del Nuevo Pacto, o Día del Señor, y mantenerlo santo.

 

El Día del Señor fue creado para ser una bendición espiritual para la iglesia, no una carga. Si es una carga, debemos preguntarnos por qué. ¿Por qué es tan oneroso cerrar el Día del Señor con una adoración vespertina? El Sabbat fue diseñado para que fuera un día en su totalidad de deleite en el Trino Dios y celebrar sus obras de creación y redención. Una asistencia fiel a ambas adoraciones tanto de la mañana como de la tarde cierra este día especial con una adoración Teocéntrica y nos ayuda en no convertir el resto del Día del Señor en algo que Dios jamás deseó. La adoración vespertina guarda el Día del Señor de llegar a ser un día como cualquier otro día de la semana.

 

2. El Servicio Vespertino Sigue un Patrón Bíblico de Adoración

El titulo dado al Salmo 92 es “Un cántico para el día de reposo”. El salmista empieza exclamando, “Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche” (Sal. 92:1-2). Este énfasis en la adoración por la mañana y tarde es también subrayado en la administración del antiguo pacto en los sacrificios de la mañana y tarde (Num. 28:1-10). El Día del Sabbat debe ser una “convocatoria santa” o reunión sagrada del pueblo de Dios con el propósito de la adoración congregacional (Lev. 23:3).

 

Aunque el Nuevo Testamento no ordena explícitamente la adoración matutina y vespertina en el Día del Señor, sí vemos pruebas de que el pueblo de Dios se reunió en la tarde para la adoración en el primer día de la semana (Hechos 20:7).

 

3. El Servicio Vespertino es Parte de la Herencia Reformada

Hasta décadas recientes, el segundo servicio era una parte esencial para el cumplimiento del Día del Señor para los creyentes Reformados. En su libro, Recovering the Reformed Confession (Recuperando la Confesión Reformada), R. Scott Clark nos recuerda que la “práctica clásica Reformada era tener dos servicios de adoración en el Día del Señor. En años recientes, sin embargo, el segundo servicio ha declinado a tiempos difíciles. Está llegando a ser más difícil encontrar un segundo servicio. Juzgando por evidencias de anécdotas, un número significativo de congregaciones Reformadas han eliminado el segundo servicio” (293).

 

El segundo servicio fue establecido en los primeros tiempos (1520′s) de la Reforma Protestante. Se puso en su lugar para que las congregaciones obtuvieran más de la Palabra de Dios. En las más fieles expresiones de la fe histórica Reformada, la predicación de la Palabra y la correcta administración de los sacramentos eran altamente apreciadas.

 

Teniendo no uno sino dos (y algunas veces tres) servicios públicos en el Día del Señor refuerza la creencia en el poder, eficacia, y suficiencia de los medios de gracia ordinarios para salvar, santificar, y confortar a los elegidos de Dios. En el día sagrado que Dios apartó para la adoración sagrada y la edificación de su iglesia, ¿Por qué no habríamos de querer más – en vez de menos – predicación, cantar salmos e himnos, oración, participación de los sacramentos, y adoración congregacional y compañerismo? Quizás la tendencia a restarle importancia (o suspender) el servicio vespertino en círculos Reformados hoy en día revela algo acerca de lo sueltos que son nuestros vínculos con la tradición Reformada. También podría revelar algo acerca de nuestra condición espiritual.

 

4. El Servicio Vespertino es un Llamado Divino y Providencial a la Adoración

 

Mis tres palabras favoritas después del servicio de adoración de la mañana del domingo son, “Nos vemos esta noche”. Comparado con el servicio de la mañana, el servicio vespertino (si acaso hay) es casi siempre pobremente concurrido. De hecho, en la mayoría de las iglesias es común que menos del 25% regrese a la adoración de la tarde. Este abandono de la reunión de la tarde, sin embargo, puede ser remediado con un correcto entendimiento del llamado de Dios y de la Providencia.

 

En el llamamiento litúrgico a la adoración, a través de su siervo ordenado y por su Palabra viviente, Dios llama a su pueblo del Pacto para reunirse para la adoración pública. En algunos casos, el llamamiento a adorar ocurre en ambos servicios, mañana y tarde. La Confesión de Westminster exhorta a los creyentes a nunca ser “voluntariamente o involuntariamente” negligentes a la adoración pública “cuando Dios, por Su Palabra o providencia, ha llamado a ello” (Confesión de Fe de Westminster XXI, vi; cf. Hb. 10:25). Note los dos llamamientos que son mencionados: el llamamiento de Dios por su Palabra, y el llamamiento de la providencia por los ancianos.

 

Debido a que los ancianos, en la providencia de Dios, han fijado los tiempos para la adoración pública y a que en esos tiempos designados Dios mismo llama a la congregación a adorar, los cristianos entonces deben de hacer todo el esfuerzo para asistir fielmente a ambos servicios. En conclusión, a menos que uno este impedido por obstáculos inevitables o por enfermedad, el dejar la adoración pública del Día del Señor es, en cierta manera, escoger tener oídos sordos al llamado de Dios a adorar y al liderazgo espiritual de los ancianos (Hb. 13:17).

 

La asistencia a ambos servicios, mañana y tarde no solo demuestra un hambre por los medios de gracia ordenados de Dios, sino que también muestra una disposición para cumplir seriamente los votos de membresía.

 

5. El Servicio Vespertino: Una Doble Porción

Pregunta: ¿Cómo comunica Dios de la manera más eficaz y sustanciosa a Cristo y sus beneficios salvíficos a los elegidos? Respuesta: A través de la proclamación fiel de su Palabra y el uso correcto de los sacramentos (Jn. 6:54; Rm. 10:17; 1 Cor. 1:21; 1 Pd. 3:21). Una vez más, la confesión Reformada afirma esto:

 

P. 154. ¿Cuáles son los medios externos por los que Cristo nos comunica los beneficios de su mediación? R. Los medios externos y ordinarios por los que Cristo comunica a su iglesia los beneficios de su mediación, son todas sus ordenanzas; especialmente la palabra, los sacramentos y la oración; todos los cuales son eficaces para la salvación de los elegidos.

Mt. 28: 19, 20; Hch. 2:42,46; 1 Tim. 4:16; 1 Cor. 1:21; Ef. 5:19, 20 y 6:17,18 (Catecismo Mayor de Westminster).

 

Al asistir a la adoración matutina y vespertina en el Día del Señor nuestras familias obtienen una doble porción de los medios de gracia. En efecto, cuando nos ponemos en el camino de los medios de gracia ordenados por Dios, tanto en la adoración matutina como vespertina, en un periodo anual adoraremos a Dios y recibiremos Sus promesas preciosas ciento cuatro veces en vez de cincuenta y dos.

 

Oiremos cincuenta y dos sermones expositivos preparados adicionales, recibiremos la Cena del Señor dos veces más (Si se sirve semanalmente, alternando los servicios cada día del Señor), cantaremos cientos más de salmos e himnos, y oraremos un sinnúmero de más oraciones. Reitero, ¿No es ésta la razón por la cual la tradición Reformada -con su alta perspectiva de Dios y los medios de gracia -hicieron históricamente del servicio de la tarde del Día del Señor algo no negociable?

Estimado creyente cristiano, sólo hemos tocado el borde de un tema sumamente importante. Y aún así, tal vez estas cinco razones para asistir al servicio vespertino del Día del Señor le hagan reevaluar su práctica actual – quizás sea tiempo de considerar instituir el servicio de la tarde en su congregación. Quizás, por la gracia de Dios, cuando estemos viejos y con artritis, seremos capaces de decir juntamente con esta estimada anciana, “Mi corazón llega primero allí, y luego mis piernas le siguen.”

 

*CONOZCA LO QUE CREE

El “servicio vespertino” en el contexto de las iglesias Reformadas no significa un servicio alterno para los jóvenes, o quizás el mismo sermón como el matutino sólo que con los accesorios de la adoración contemporánea. Basado en un cuidadoso análisis de las Escrituras, las iglesias Reformadas están convencidas de lo siguiente:

En su Palabra, Dios ha asignado especialmente un día de los siete como Sabbat para ser guardado santo para Él. Es deber de cada uno el recordar el día del Sabbat, y guardarlo santo. Desde el comienzo del mundo hasta la Resurrección de Cristo, el Sabbat fue el último día de la semana, marcando la finalización de los seis días de trabajo, anticipando el reposo eterno de la llegada del Mesías.

Al resucitar a Cristo de los muertos en el primer día de la semana, Dios santificó ese día. Y desde ese momento los apóstoles, la iglesia, en consecuencia, ha guardado el primer día de la semana como el Sabbat cristiano, el Día del Señor, y como el día en el cual se reúne para adorar. Ahora cada semana empieza con el pueblo de Dios descansando en Cristo en la adoración de Su Nombre, continuando con los seis días de trabajo. El Día del Señor de esa manera, representa que el reposo del Cristiano ya ha empezado en Cristo, y anticipa el reposo eterno de sus hijos e hijas en el Cielo nuevo y la Tierra nueva.

Es altamente recomendable que una congregación se reúna para la adoración pública en el comienzo y final del Día del Señor. Dios estableció ese patrón para su pueblo del Antiguo Testamento cuando Él les ordenó realizar sacrificio y quemar incienso en la mañana y tarde. Además, Él santifica el día entero del Señor para sí mismo y lo da a su pueblo como un anticipo del disfrute eterno de Él y su pueblo.

 

Extraído de “El directorio para la adoración pública de Dios” como es usado por la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa.

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