16 mayo, 2013

RICHARD PRATT EN BOGOTA – UNICO DÍA

Les saludamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debido a las grandes demandas del ministerio en un mundo de confusión espiritual, es necesario que quienes tienen el llamado de la enseñanza de la Palabra de Dios, estén cada vez más arraigados en la Fe y Doctrina Bíblica. Sin duda que profundizar en la teología no es un lujo académico de personas curiosas sino un imperativo para todo aquel que desee servir eficazmente en la obra del Señor.

Para nosotros es un privilegio poder extenderles una invitación que en gran medida cooperara con estos propósitos loables. Hablamos de la visita a Bogotá del Dr. Richard Pratt, quien nos acompañará en la Iglesia Bautista Gracia Soberana (Av. Boyacá N° 7C-43) con el tema: EL PASTOR Y SU TEOLOGÍA. Evento que se llevará a cabo de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. el Miércoles 22 de Mayo de 2013.

El Dr. Pratt es presidente de Ministerios Tercer Milenio ( thirdmill.org ), ministerio que fue lanzado en respuesta a la falta de capacitación de líderes cristianos de todo el mundo. Dicho ministerio fue lanzado en 1997 para proporcionar: “La educación bíblica, para el mundo, de forma gratuita.” Este objetivo se está cumpliendo mediante la construcción de un currículo de seminario multimedia en Inglés, árabe, chino (mandarín), español y ruso.

El Dr. Pratt enseñó en el Seminario Teológico Reformado en Jackson, MS, y Orlando, FL, durante 21 años. También presidió el Departamento del Antiguo Testamento en Orlando. Obtuvo una licenciatura de Roanoke College, su Maestría en Divinidad de la Unión Theological Seminary, y su Th.D. en la Universidad de Harvard. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas incluyendo el chino (mandarín), español y ruso. Dr. Pratt es también un colaborador de la guía completa literaria de la Biblia y es autor de numerosos artículos de revistas.

Dr. Pratt ha viajado extensamente por todo el mundo para evangelizar y dar conferencias, incluyendo Australia, China, República Checa, Ecuador, Indonesia, México, Mongolia, Polonia, Rusia, Eslovaquia, Turquía, Ucrania, el Reino Unido y en los Estados Unidos y ahora tenemos el privilegio de tenerlo en Bogotá Colombia.

Deseamos informar que esta actividad está dirigida solo para un público masculino, especialmente a pastores y líderes que estén acompañando y apoyando el desarrollo bíblico de sus iglesias locales.

Para su asistencia, será necesario una inscripción previa, pues el cupo es limitado. Usted puede inscribirse por vía telefónica o por correo electrónico al:

Pastor Guillermo Gómez:             315-2043072  e-mail:blasg@hotmail.com (6176975)

Pastor Jorge E. Castañeda D:        300-5528463 e-mail:jorge.e.cd@gmail.com (7013119)

Dios los bendiga,

7 abril, 2013

¿QUIÉN HABLA POR LOS BAUTISTAS REFORMADOS?

El blog Reformed Baptist Fellowshipha publicado un artículo que considero de bastante utilidad y por lo tanto he pedido permiso para traducirlo y publicarlo.

Autor: Steve Marquedant, Sovereign Grace Reformed Baptist Church, Ontario, California

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El mundo ha estado mirando con atención el gran espectáculo de la Iglesia Católica Romana por la selección de su nuevo Papa. Historia y misterio se combinan en un grandioso espectáculo digno de una producción de Cecil B. DeMille. En lo que tiene que ver con campanas y aromas, los demás son solo aficionados si se les compara con Roma. Hasta los Medios, que normalmente son escépticos, admiran el show. El mundo espera a que los Cardenales, escondidos en total reclusión, nos hablen únicamente por medio de humo blanco o humo negro.

Es muy fácil saber quién habla por la Iglesia Romana. Hay muchas voces, pero al fin, es el Papa quien habla por la iglesia. Puede ser que no todos los Católicos escuchen, pero su voz es la voz oficial de su iglesia.

En nuestro gobierno, el Presidente habla por la nación. De nuevo, muchos no están de acuerdo, pero él es portavoz oficial. Pero, más poderosa que el Presidente, más poderosa que el Congreso, o que la Suprema Corte es la Constitución. Las figuras Políticas y Judiciales vienen y se van, pero la Constitución permanece.

He escogido esta analogía, porque en nuestras iglesias Bautistas Reformadas, la Confesión de 1677/1689 tiene una posición similar a la Constitución de los Estados Unidos. Se mantiene como una roca sólida de unidad doctrinal y de estabilidad. Mientras muchas iglesias afirman creer en la Biblia, una congregación que sostiene sinceramente esta Confesión posee un guardián bien definido, seguro y probado por el tiempo, contra las herejías.

Los Pastores y los Ancianos vienen y se van. Sin embargo, cuando una congregación requiere que un Pastor prometa adherencia a la Confesión como parte de sus votos de ordenación, con la promesa de renunciar voluntariamente a su cargo de anciano si cambia su punto de vista, esa iglesia se mantiene a salvo del error.

Las diferencias en cuanto a estilos vienen y se van. Los asuntos periféricos y los énfasis varían de un cuerpo de ancianos al siguiente dentro de las iglesias Bautistas Reformadas. Pero una iglesia que sostiene firmemente la Confesión, sostendrá también las mismas verdades cien años después en cuanto a los asuntos esenciales de la fe.

No tengo datos de iglesias Bautistas Reformadas, en América que se hubieran adherido con tenacidad a la Confesión de 1668 en el siglo pasado, por lo tanto no tenemos un modelo para estudiar o examinar. Hay una tendencia natural en los individuos y las iglesias de cambiar y balancearse de un lado a otro a veces, como un péndulo, algunos más otros menos. Por ejemplo, en su propia área, probablemente hay una iglesia que trató de seguir el modelo de “Willow Creek”, impulsados por el modelo de “Iglesia con propósito”, y ahora se han cambiado a un modelo más “misional” (“Emergente” o “Semi-emergente”). Si no tienen éxito, ¿cuál modelo adoptarán luego? No hay que preocuparse, siempre hay un nuevo modelo en el horizonte.

Las iglesias seguirán un modelo, y hay una infinidad de modelos para escoger. Hay modelos denominacionales y modelos de tendencias que surgen. Muchos de los modelos son impulsados por la “personalidad”, porque tienen una figura clave que se toma como el representante o dirigente. Un modelo puede considerarse como revolucionario y novedoso hoy, y la congregación estará llena de entusiasmo. Pero inevitablemente en unos veinticinco años se encontrarán defendiéndolo como se defiende una tradición propia. Las iglesias Bautistas Reformadas no están exentas de este efecto del péndulo.

Entonces, ¿Quién nos representa a los Bautistas Reformados hoy? De forma interesante, nos encontramos perteneciendo a un movimiento que no tiene una figura pública muy bien conocida como lo fuera John Piper, John MacArthur, Mark Driscoll o R.C. Sproul. Podríamos encontrar puntos importantes de acuerdo con estos hombres, pero también hay puntos de desacuerdo. Y cada uno de estos hombres tendría puntos de desacuerdo con nuestra Confesión también. Ninguno de estos hombres famosos que he listado (y podría mencionar muchos más) se describiría a sí mismo como un Bautista Reformado Confesional.

¿Quién nos representa, como Bautistas Reformados, como el pastor ideal o la iglesia con el ministerio ideal? Tenemos hombres muy capaces y algunas iglesias ejemplares. Sin embargo, no hemos tenido esa clase de ministro “super-estrella” que define ciertos movimientos. Con el paso de los años, ha sido provechoso imitar a algunos hombres y ministerios. En otras ocasiones, hemos comprobado que la imitación no siempre es la más alta forma de adulación. También, conforme el número de Bautistas Reformados ha ido creciendo (y ese crecimiento se ha dado durante los últimos veinte años), nos hemos vuelto más diversos.

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¿Quién representa mejor a los Bautistas Reformados? ¿Hay un individuo específico o iglesia a la que podemos designar como modelo definitivo? La Historia demuestra que los líderes vienen y se van. Debemos ser suficientemente sabios como para reconocer la devastación que ocurre, de manera inevitable, cuando un movimiento simplemente sigue a un hombre, no importa qué tan bueno sea este. Eventualmente, cuando este hombre se vaya, el grupo usualmente tomará enfoques diferentes a los que “el hombre” tenía en mente.

Un movimiento que surge por causa de un líder o que adopta un líder como portavoz definitivo tiene algunos problemas inherentes. Está sujeto a las ideas cambiantes del líder. Está destinado a ser relevante por una o a lo sumo dos generaciones. Estos movimientos no son capaces usualmente de soportar un “segundo hombre”, sino que se dividen como sucede con las luchas teológicas de poder. Para la tercera generación, el movimiento generalmente ha cambiado suficiente hasta que ya no representa la visión del fundador.

Hasta una iglesia local está destinada a pasar por un período de transición en un espacio aproximado de 30 años. La fragilidad humana natural dicta que inevitablemente los Ancianos vienen y se van. La dirección de la iglesia puede cambiar con el cambio de los Ancianos. El entorno teológico evangélico y lo que significa ser “reformado” es casi seguro que cambiará. Hemos visto esta definición cambiar dramáticamente en los últimos 15 años. Es lo deseable que las iglesias se fortalezcan, pero no siempre es el caso. Sin alguna clase fundamento fuerte, es casi seguro que los cambios no serán para mejorar.

La Confesión de 1689 define de una manera apropiada lo que es una Iglesia Bautista Reformada. Es una voz positiva acerca de lo que creemos y una fuerte defensa contra el error. No es cambiable, a menos que se realiza un esfuerzo consciente por cambiarla. Los hombres cambian. Tristemente hemos visto hombres que una vez fueron fuertes variar sus puntos de vista con el tiempo. Otros han empezado a tolerar o abrazar errores que antes no sostenían. También está el problema de “un hombre fuerte” que recomienda o da su aprobación a otros que están en los límites de la ortodoxia. La estabilidad de la Confesión hace que tanto los Ancianos como individuos, así como las congregaciones deban rendir cuentas y “estar firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Filipenses 1.27).

Nuestra Confesión es el mejor guardián para la congregación local y para los Bautistas Reformados en general. Esto no quiere decir, que no se puede actualizar el lenguaje. Stan Reeves ha hecho un buen servicio con su versión moderna que puede ser de gran ayuda al feligrés en la banca. Pero al aceptar la Confesión como un todo, tenemos la ventaja de ser llevados en los hombros de gigantes. ¿Cuándo se ha reunido una más augusta compañía hombres  que en Westminster? La Savoya realizó mejoras a partir de la eclesiología de Westminster. Nuestros antepasados Bautistas Particulares realizaron otras mejoras en el lenguaje, la eclesiología y la teología del pacto de los bautistas reformados. Ellos fueron capaces de adoptar la Confesión de 1677/1689 sin repudiar la Confesión de 1644/1646 porque las verdades expresadas eran esencialmente las mismas. Sin embargo, estas verdades habían sido refinadas y mejor definidas por sus hermanos reformados junto con su propio avance teológico y entendimiento. En la multitud de consejeros…

Las iglesias locales son libres para poner excepciones o realizar aclaraciones a algún punto de la Confesión. Esto debe realizarse con mucho cuidado porque cualquier cambio o agregado tiene el potencial de afectar alguna doctrina esencial. Por ejemplo, podría ser útil para las iglesias realizar una aclaración en cuanto a su posición con respecto al matrimonio, pero, ¿Es necesario esto? Nuestra Confesión se pronuncia con respecto a este asunto contemporáneo del “matrimonio gay” cuando dice: “El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer…”

En un mar de tan diversas y cambiantes voces, la Confesión le dice al mundo lo que creemos nosotros, Bautistas Particulares (como solían llamarse) o Bautistas Reformados (el término  más moderno). Nos da un punto de unidad y herencia con nuestros hermanos de similar convicción reformada. Se sostiene como la Declaración de Fe definitiva para nuestras iglesias. Nuestra confesión habla por nosotros y ha pasado la prueba del tiempo. Debemos aprender de ella, estudiar la herencia que tiene detrás, y descubrir aún en mayor medida de las verdades contenidas en este antiguo documento que abrazaron nuestros ancestros Bautistas Particulares. Es un gran trabajo definir “Aquellas cosas firmemente creídas entre nosotros”.

 

Traducido por Alexander León y usado con permiso.

26 marzo, 2013

Postmilenarismo

Ahora deseamos mirar en términos generales, aquellas posturas proféticas escatológicas que sitúan la segunda venida de Cristo después del milenio. Dichas interpretaciones se conocen como Postmilenarismo propiamente, y el Amilenarismo. Si hay otra característica que las identifique es que su interpretación del milenio no es la de un periodo de mil años literales sino a un periodo de tiempo determinado hasta la segunda venida de Cristo. Para el Postmilenial, la presente era desembocará en la era del milenio a medida que más personas vayan llegando al evangelio en la historia.

Sin embargo, el Postmilenarismo se aparta de los demás sistemas de interpretación escatológica en sus expectativas futuras para el mundo actual. Mientras las demás posturas afirman que el mundo se mueve hacia el declive moral, social y por supuesto, religioso, el Postmilenarismo afirma que los planes de Dios tienen que ver con una reconstrucción paulatina de todos los aspectos de la existencia humana, a  través del Evangelio, hasta llegar a una cristianización del mundo y una era sin precedentes de paz y bienestar mundiales, finalizada la cual, Cristo vendrá por segunda vez, a un mundo generalmente cristianizado, a derrocar definitivamente el mal y el pecado.

Esta interpretación, según ellos mismos, no es simplemente una postura escatológica ni una interpretación del milenio, sino que tiene que ver con la interpretación Bíblica de todas las cosas, de un acercamiento distinto a la vida en esta tierra y en general, una manera distinta de ver la vida y profesión cristiana. Esta idea que todo se está moviendo paso a paso a una aceptación en general del cristianismo y sus principios, ha dado para que puedan calificar las demás posturas escatológicas como pesimistas o derrotistas, ya que todas entienden que la segunda venida de Cristo será antecedida por elementos en deterioro.

Obviamente ellos tienen sus maneras de interpretar los pasajes que denotan los eventos catastróficos y malos narrados en Mateo 24 y algunas cartas tanto Paulinas como universales. Muchas de estas cosas ellos las dejan como cumplidas en el primer siglo y como manifestaciones aisladas en el desarrollo de la historia, es decir, manifestaciones limitadas y aisladas de maldad, pero que nunca tenían la intención de señalar el deterioro universal de las cosas mientras la iglesia avanza en su labor. Dicha labor eclesiástica, por el contrario, va a ser marcada por el progreso, la dominación evangélica del mundo, el encausamiento moral del mundo por medio de la ley de Dios aplicada a todas las esferas de la existencia humana, y la salvación de la mayoría de las personas.

Sin embargo, no solo por la manera de pasar por alto la perspectiva profética de los discursos del Señor Jesús y las alusiones universales de las ultimas cosas de parte de los apóstoles, sino porque su interpretación  tiene que justificar cómo el reino de las tinieblas se convierte en el reino de la luz, este sistema es más un ideal que una descripción bíblica real y por supuesto, una negación a las realidades que vivimos cada día y que progresan hacia el mal. Tampoco es necesario calificar los demás sistemas como pesimistas, solo porque el curso del mundo actual y temporal con sus estructuras sociales, culturales, políticas y religiosas es malo. La verdad es que no puede haber más victoria para la causa del Reino de Dios que cuando el reino de Dios avanza en los corazones de muchos por el evangelio, haciendo una diferencia radical entre el reino de Dios y el reino de Satanás, entre las tinieblas y la luz, emulando las palabras de su Maestro quien dijo que su reino no era de este mundo, de quien esperamos un cielo nuevo y una nueva Tierra.

P. Jorge Castañeda

 

14 marzo, 2013

Premilenarismo Histórico

Nos fue útil en un comienzo ordenar por distintas categorías las posturas más representativas de la profecía escatológica. Cuando mirábamos cada postura con relación al milenio, encontrábamos que dos de ellas se identificaban por creer que la segunda venida de Cristo se presentaría después del milenio (Posmilenaristas). Pero dos de ellas situaban la segunda venida de Cristo antes del milenio. Bajo esta interpretación se encuentra: El Dispensacionalismo y el premilenarismo histórico.

Sin embargo, aun cuando coincidan en la relación de la Segunda venida de Cristo con el milenio, no obstante son posturas bien distintas en los demás aspectos. De ninguna manera se está hablando de posturas algo iguales porque en sus puntos esenciales difieren. Mientras que todo dispensacional es premilenarista, no todo premilenarista es dispensacional. Y es aquí donde se diferencia la postura denominada Premilenarismo Histórico.

Algunos piensan que este nombre reclama ser la postura histórica de la Iglesia, es decir, la que sostuvo la Iglesia desde sus comienzos. Y aunque no podemos negar que dicha interpretación la sostuvieron algunos en la antigüedad, ni siquiera fue de manera general y no se puede asegurar que en los primeros siglos era consensuada la adhesión a tal pensamiento. Berkhof comenta: “La verdad del asunto es que los adherentes a esta doctrina fueron un número limitado. No hay vestigio de ésta en Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, Taciano, Atenágoras, Teófilo, Clemente de Alejandría, Orígenes, Dionisio, y otros importantes Padres de la Iglesia”. (Historia de las Doctrinas Cristianas). Así que, según parece, este nombre no es del todo preciso.

Es oportuno decir que el premilenarismo histórico no hace esa diferencia radical entre Israel y la Iglesia que hace únicamente el dispensacionalismo. Según entienden, la Iglesia es el verdadero y nuevo Israel, donde las promesas del Señor se cumplen. No ven dos pueblos de Dios, sino uno solo, la Iglesia conformada por judíos y gentiles creyentes.

Para ellos, hay varios sucesos que deben acontecer antes de la Segunda venida de Cristo, dichos eventos son: La evangelización de las naciones, la gran apostasía, la gran tribulación y la aparición de la persona del Anticristo. Como se puede advertir, este premilenarismo es postribulacional, ya que ubica la segunda venida de Cristo después de le Gran Tribulación. Al final de estos sucesos, el Señor vendrá por segunda vez como un evento único y no separado en dos o más etapas.

Es a causa de la segunda venida de Cristo que los creyentes que estén muertos para el momento, resucitarán en cuerpos glorificados y los que todavía viven serán transformados y glorificados en un solo acto, sin tiempos de espera. Así, tanto los unos como los otros, serán arrebatados para encontrar al Señor en el aire, acompañando a Cristo en su descenso a la tierra para vencer al Anticristo y la maldad. En ese momento (¿O antes?), la mayoría de judíos que estén vivos para ese instante, mirarán a Cristo y serán salvos.

Inmediatamente empieza el reino milenial de Cristo, entiéndase un reino de mil años literales, donde el Señor reinará visiblemente sobre la tierra en compañía de los salvos, tanto judíos como gentiles. Este gobierno con vara de hierro, se dará sobre las naciones incrédulas que todavía existan sobre la tierra, donde el pecado (refrenado) y la muerte aún existen, pero donde se vivirá una época de justicia y paz cual nunca ha habido. Antes de terminar este tiempo, Satanás, que ha sido atado para el milenio, será desatado para que engañe a las naciones y para reunirlos para la batalla de Gog y Magog. Pero será derrotado y enviado a su lugar final.

Cuando el milenio se haya terminado, los incrédulos que hayan muerto resucitarán (Recordemos que la resurrección nombrada anteriormente solo fue de justos), para ser llevados delante del gran trono blanco o Juicio Final junto con todos los demás. Allí se escuchará la sentencia final y empezará el estado eterno, cada cual en el destino para gloria o condenación eterna.

Conclusión

Seguramente mucha de la interpretación del Premilenarismo Histórico corresponde a lo que concebimos como una interpretación adecuada. Sin embargo su punto fundamental se encuentra en su interpretación literal del milenio del cual cabe recordar que tiene como único lugar de apoyo Apocalipsis 20:1-6 y solo podremos llegar a concluir así de interpretar ‘milenio’ como un periodo de mil años literales, aun cuando el pasaje en el que se encuentra esta palabra es claramente simbólico. También, como es parte de las objeciones que se tienen en contra del milenarismo, no se puede ubicar ese tiempo de mil años adecuadamente en ninguna de las dos sencillas eras que nos marca la Biblia: La era presente y la por venir.

Además, ese periodo de tiempo donde Cristo establezca su reino futuro junto con personas en estado de gloria y coexistan el pecado y la maldad juntamente, no es algo que se vea en las Escrituras y va en contra de lo que es en sí el estado de gloria donde bíblicamente se puede comprobar que es un estado de existencia donde no habrá cohabitación de la gloria y la maldad y donde es un estado cualitativamente distinto al presente.

P. Jorge Castañeda

8 marzo, 2013

Posturas Proféticas Escatológicas: El Dispensacionalismo

En el tema de las posturas proféticas escatológicas que nombrábamos y clasificábamos en la entrada anterior, afirmábamos que al menos cuatro de ellas son las más representativas. Y deseamos dirigir nuestra atención a la postura más nueva en la historia de la Iglesia que a su vez representa lo que la mayoría de las iglesias cristianan sostienen en la actualidad.

Será oportuno advertir que la historia del dispensacionalismo y sus posturas tienen más detalles que el lector interesado en el tema puede indagar, aquí presentaremos a nivel muy general y en resumen, lo que se conoce como dispensacionalismo.

Los elementos iniciales del Dispensacionalismo fueron evolucionando con el correr del tiempo y llegó a difundirse y ser ampliamente aceptado, entre otros elementos, por la Biblia comentada de Scofield. También es necesario advertir que aun cuando en la actualidad no hay una sola forma de dispensacionalismo, lo que les identifica en forma general es: La venida de Cristo dividida en dos (¿tres o cuatro?) etapas, un reino Mesiánico de mil años literales y la distinción radical entre Israel y la Iglesia.

Así el dispensacionalismo enfatiza que Dios ha tratado con el hombre de diversas maneras y en diversas dispensaciones, entendiendo dispensación como un periodo de tiempo durante el cual el hombre es probado con respecto a la obediencia en alguna revelación especifica de la voluntad de Dios.

Según el punto de vista dispensacional de las últimas cosas, Dios tiene dos planes paralelos, uno con la nación judía y el otro con los gentiles y la iglesia. Los designios de Dios para Israel han quedado en un paréntesis o un standby desde que ese pueblo rechazó al Mesías y le llevó a la muerte, lo que ha dado lugar a la dispensación de la iglesia. Es decir, mientras que ese Israel disperso sigue su historia, Dios se enfoca en la Iglesia, por lo que se llama al periodo actual, la era o dispensación de la Iglesia. Así, los planes de la segunda venida de Cristo van dirigidos a la iglesia primeramente y luego el Señor se encargará de la nación judía.

El Dispensacionalismo afirma que al final de los tiempos, la venida del Señor tiene dos fases. En la primera el Señor aparecerá en las nubes y raptará secretamente a la Iglesia sacándola del mundo antes de la Gran Tribulación. Mientras que la iglesia arrebatada participa de las Bodas del cordero por siete años en el cielo, en la tierra se dará el reino del Anticristo durante el cual algunos serán martirizados por su fe. Al cabo de esos siete años se presentará la batalla del Armagedón y Cristo aparecerá (¿Por tercera vez?) con su iglesia para derrotar al Anticristo y sus huestes y para separar las ovejas de los cabritos.

Inmediatamente da paso (al terminase el paréntesis) al cumplimiento final de todas las profecías relativas a Israel, pues empieza un reino milenario, donde el remanente creyente de Israel que estuviera vivo para esta segunda (¿tercera?) venida de Cristo y la iglesia con cuerpos no glorificados, inaugurarán el reino milenario de Cristo. En este milenio literal los judíos que crean en Cristo serán salvos (pese a que el Espíritu Santo ha sido quitado de la tierra en el arrebatamiento), y por mil años los judíos reinarán sobre todos los pueblos de la tierra.

Un poco antes de terminarse los mil años, Satanás que había sido atado en los siete años, será desatado y reunirá a los pueblos incrédulos para la rebelión final. Allí serán destruidos por la tercera (¿cuarta?) aparición de Cristo y posteriormente vendrá el Gran Juicio Final y de allí en adelante la eternidad.

Conclusión

El Dispensacionalismo es un sistema que deja bastantes dudas. Pero quizá algunas de las más difíciles de aceptar es que, para mantenerse, tienen que revisar su lenguaje para no hacer parecer que no solo la segunda venida de Cristo se presentará en dos fases sino hasta tres y cuatro según el lenguaje que se use. Es inevitable llegar a esta conclusión que se aleja de la sencillez bíblica con respecto a la segunda venida de Cristo.

Además, mucho de su estructura se mantiene en pie bajo la premisa que los propósitos de Dios hacia Israel y la Iglesia son distintos y radicalmente separados, tanto que el uno no se mete con el otro. Así que, si se lograra rebatir este punto, el dispensacionalismo se derrumbaría. Lo difícil de entender es que la Biblia no guarda silencio al respecto y muchos de los dispensacionalistas solo asumen como cierto lo que han aprendido y no se han dado a la tarea de dirigirse bíblicamente sobre el particular.

De esta manera, el dispensacionalismo que es premilenial (Creen que la segunda venida de Cristo será antes del milenio) y pretribulacional (Creen que la segunda venida de Cristo es antes de la Gran Tribulación) no pasa el escrutinio fiel de la Palabra de Dios y debe ser altamente revisada por aquel que desee entender la revelación Bíblica escatológica.

P. Jorge Castañeda

1 marzo, 2013

Posturas proféticas escatológicas

La teología de la Iglesia es una teología que se mueve hacia un cumplimiento o clímax final. A este movimiento que incorpora un fin o una finalidad, se le llama Teleología y la doctrina cristiana asume que esto es así. Cualquiera que sea la postura escatológica de un creyente, mira que adelante, en el futuro, los propósitos de Dios para la consumación final de todas las cosas debe cumplirse. De hecho, si algo caracteriza la fe cristiana es esperar dicha consumación donde Cristo finalmente imponga su reino por toda la eternidad, aislando definitivamente el mal y el pecado.

Sin embargo, aunque en esta única esperanza exista unidad, existen al menos cuatro posturas proféticas que intentan explicar los sucesos que acompañarán los eventos presentes y finales del plan de Dios y que darán pie a la eternidad. Estas posturas se han venido desarrollando y no todas son antiguas. Hay algunas más bien recientes en la historia de la Iglesia y que son propuestas que han sido grandemente rebatidas. Pero finalmente están allí y ofrecen un marco de interpretación para muchos creyentes. Dichas posturas son: Dispensacionalismo, Premilenarismo histórico, Amilenarismo y Postmilenarismo.

Como se puede observar, estas posturas tienen que ver mucho con la interpretación que se tenga del milenio descrito en Apocalipsis 20: 1-10. No porque en sí sea el eje fundamental donde giran sus interpretaciones sino por que dicho milenio es un punto en la historia donde, según se interprete, se podrán explicar en el tiempo, muchos de los elementos de la escatología que cada cual afirme. Sin embargo, cada postura observa más elementos teológicos y no solo el milenio, para explicar su perspectiva profética.

Seguramente el tema  puede llegar a ser dispendioso, pero deseo nombrarlas y clasificarlas bajo cuatro maneras. Esta clasificación no es mía, la ofrece el Dr. Sam Waldron en su libro: El Fin de los Tiempos, el cual recomiendo muchísimo como una manera sencilla de acceder a estos temas, a veces intimidantes. Si el espacio se presta, en próximas entradas podríamos hablar de cada una de ellas, pero por ahora esta es su clasificación:

1. Clasificadas por la relación del Milenio con respecto al regreso de Cristo:

Perspectivas Premilenarias:

Dispensacionalismo

Premilenarismo Histórico

Perspectivas Postmilenarias:

Amilenarismo

Postmilenarismo

 

2. Clasificadas por la relación de una Tribulación futura con respecto al regreso de Cristo:

Perspectiva Pretribulacional

Dispensacionalismo

Perspectiva Postribulacional

Premilenarismo Histórico

Amilenarismo

Postmilenarismo

 

3. Clasificadas por la manera de ver la relación entre la Iglesia e Israel (nacional):

Perspectiva Dispensacional: “La Iglesia es distinta a Israel”

Dispensacionalismo

Perspectiva Histórica: “La Iglesia es el Nuevo Israel”

Premilenarismo Histórico

Amilenarismo

Postmilenarismo

 

4. Clasificadas por la manera de ver un Milenio futuro antes de la eternidad:

Perspectiva Milenaria (O Kiliástica)

Dispensacionalismo

Premilenarismo Histórico

Postmilenarismo

 

Perspectiva Amilenaria (Anti-kiliástica)

Amilenarismo

 

Como comenta Waldron: “Cada una de estas perspectivas, con la excepción del Dispensacionalismo, ha sido mantenida ampliamente por los cristianos en siglos pasados…El Dispensacionalismo es prominente en nuestros días…El Premilenarismo Histórico fue muy prominente en un periodo de la iglesia primigenia…y durante un periodo del siglo XIX…el Amilenarismo fue realmente dominante en la Iglesia desde el tiempo de Agustín hasta el siglo XVI y el primer periodo de la Reforma. Agustín, Lutero y Calvino fueron Amilenaristas. El Postmilenarismo fue sostenido ampliamente en los siglos XVII y XVIII por algunos de los más grandes evangélicos del momento como Jonathan Edwards”

 

P. Jorge Castañeda

19 febrero, 2013

Escuela para Maestros de Escuela en el Hogar

Solo recordarles que el próximo sábado 23 de febrero, daremos comienzo a nuestras charlas del 2013, de la “Escuela para Maestros de Biblia en el Hogar”

Les animo a registrarse con su pastor y a invitar a otros papás y mamás de sus congregaciones.

Será un gozo compartir con ustedes, les comparto el siguiente video, (click en el link):

https://www.facebook.com/groups/escuelaparamaestrosdeescueladominical/

Su servidor y hermano,

Iglesia Cristiana Gracia y Amor
Escuela para Maestros de Biblia en el Hogar
Papás aplicando las Escrituras conforme a las Escrituras
Carlos Rocha
Coordinador

15 febrero, 2013

¿Y qué de los ancianos y su servicio a Dios?

Lejos de lo que se pueda pensar hoy, la juventud y menos la adolescencia, son la edad ideal del hombre. Esto solo puede haber venido de lo que el mundo sugiere y sabemos que el mundo, es decir, esa organización impía de ideas, filosofías, ideales, recursos, contrarios a Dios y su Palabra, siempre va a llevar al hombre en sentido contrario a los propósitos divinos. De esta manera, es la inexperiencia y debilidad juvenil, pero su gran sensualidad y vigor, la que este mundo, no hace mucho, puso como la edad ideal.

Pero el mundo ha ido un paso más adelante y es haber logrado inventarse un rango de edad llamado adolescencia, a saber, ese espacio de tiempo que hay entre ser niño y ser un joven. Ese rango que todos hemos intuido como cierto, tiene una característica especial, ser niño y por ende débil e irresponsable para unas cosas, pero ser adulto, responsable y capaz para otras. Así, el pecado del ‘adolecente’ puede maniobrarse con mucha libertad, porque a la hora de asumir responsabilidades y compromisos, da un paso hacia el costado de la infancia, pero para disfrutar del beneficio de una persona grande, dará el paso hacia el costado de la adultez.

Esa manera de concebir la vida es tan atractiva, que los sociólogos del mundo han calificado esta era posmoderna, como la era de la adolecentización de una cultura. Y para nada le hablo asuntos desconocidos. Podemos encontrar, aun en medio de nuestras iglesias, hombres y mujeres que en otro tiempo por su edad, ya debían tener una vida más o menos definida, en una desubicación de vida y proyecto serio, huyéndole a la madurez y a los compromisos serios de esta vida, principalmente los que tienen que ver con su vocación cristiana. Pero más lamentable aún, que aun gente mayor, esté queriendo imitar a los adolescentes, en porte y filosofías, debido a que se ha ridiculizado en tan gran escala la vejez, que parece ser que quien llega allí, está confinado a la burla, a la segregación, al aburrimiento y al fin de su vida social y por qué no, como se ve en muchas iglesias, el fin de su vida eclesial también.

Sabiendo que nuestros hermanos mayores de edad, aquellos que ya tienen canas sobre sus cabezas, son quizás abuelos y bordean la edad de jubilación o ya lo están, merecen nuestro mayor respeto, consideración y atención, me dirijo a ellos como a padres, delante de los cuales me levantaría gustoso en su presencia. Sin embargo, la experiencia actual nos lleva a ver que los ancianos cristianos, han bebido indiscriminadamente la propuesta de la cultura impía hacia ellos y se han suscrito a la agenda que el mundo les puso a vivir.

Muchos hermanos en su adultez, fueron convencidos que deberían proyectarse a su vejez para por fin jubilarse y dejar de trabajar, incluyendo lo que tiene que ver con su servicio al Señor. Así, el adulto mayor, cuando llega a una edad determinada, intuye que lo suyo ya caducó y que debe dejar que los jóvenes-adolescentes, tomen el puesto que dejó. Quiero preguntarte ¿Ha sido sabia su decisión? Creo que sin quererlo, quizás, esa manera de ver las cosas, ha dejado que hoy tengamos de manera general en el poder político, educativo, eclesial, personas que destacan por su ineptitud, irresponsabilidad, sensualismo, pragmatismo, llevando a la sociedad a un retroceso, cuando deberíamos ir hacia adelante.

El anciano cristiano, debe entender que si bien, las fuerzas de la juventud ya no le acompañan como antes y cada día se verá más reducido, no obstante las Escrituras nos señalan la gran importancia de tener una vida activa en el reino de Dios como parte de nuestra profesión cristiana que terminará cuando seamos recibidos en gloria y no antes. Soy de aquellos que alcanzó a ver el ejemplo de personas ancianas en medio de una comunidad cristiana. Eran personas dadas a la oración congregacional de tal manera que en muchas iglesias se optó por darles el ‘ministerio de oración’. Ellos estaban en todos los cultos programados, animaban con su ejemplo al evangelismo, servían como maestros, diáconos, consejeros, hospedadores, etc. Seguramente, vidas como la mía, se vieron altamente moldeadas por el impacto que eso tiene sobre un alma.

¿Qué pasó? En parte la iglesia secularizada, permitió la oleada de adoración donde era preciso un líder de alabanza, músicos hábiles, jóvenes, intrépidos y bonitos. Se empezaron a desarrollar programas juveniles lúdicos, deportivos, de entretenimiento, la enseñanza cayó de su puesto en muchas iglesias y ahora cada joven podía sustituir lo que antes era una enseñanza, por un ‘tip’ religioso, pues no se necesitaba ni madurez ni experiencia para decir lo que dijo. Así, los ancianos fueron intuyendo que eso era lo correcto, lo viable, lo que debía pasar, y que su labor había caducado en las iglesias.

Sin embargo, qué grandes cosas puede hacer un anciano a causa del reino de Dios. Apartándonos de la deformación que hay hoy en muchas comunidades, la iglesia bíblica espera de sus ancianos, una mayor participación en los asuntos del reino de Dios, conforme sus posibilidades y capacidades. Lo que nunca esperaremos es que se aúnen a la corriente cultural de una jubilación espiritual ni se confinen al puesto del espectador eclesial. Si bien, habrá asuntos que por edad, fuerzas o capacidad no puedan realizar, seguramente en el reino de Dios, que avanza por medio del evangelio bíblico, siempre hay qué hacer.

Permítame aclarar que no es que automáticamente el hecho de ser anciano, traiga consigo la capacidad para la realización de cualquier cosa a favor del reino. Ni que la experiencia en sí sea un beneficio para otros. Eso tiene que ver más bien, con la entrega real y seria a la causa del Señor, lo que le habilita para ser una persona útil. Necesitamos el consejo de los ancianos, su experiencia santificada, su serenidad afanosa, su oración sosegada, su ejemplo constante, sus palabras de aliento o reprensión si fuera el caso y esto no necesariamente detrás de un pulpito, sino en la vida común del pueblo de Dios. Hay una generación con un vacío que busca modelos, seres reales, personas de carne y hueso en las que podamos darnos una idea precisa de lo que es el resultado de vivir una vida consagrada para Dios, y sin duda que una persona mayor puede serlo.

Doy gracias a los abuelos, ancianos, gente mayor, que no han abandonado su labor en la causa de Cristo. Ellos saben quiénes son y les animaría a seguir como la voz que clama en el desierto. Quizás esa generación del vacío generacional, no quiera tropezar más y voltee hacia una de las mayores fuentes de sabiduría que Dios nos dejó aquí y ahora. Sin embargo, seamos jóvenes, adultos, o ancianos, bien haríamos en reconocer humildemente las palabras de Eliú a sus amigos: En los ancianos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia. Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia. (Job 12:12-13).

P. Jorge Castañeda

11 febrero, 2013

¿Y Qué de los Padres y su servicio a Dios?

Todo creyente podría afirmar que la paternidad es una bendición demandante. Es lo mismo que dice la Biblia acerca de ello, pues los hijos son vistos como herencia del Señor y algo de mucha estima, una preciosa corona o como flechas en manos de un cazador. En fin, grandes apelativos se dan a los hijos, al reconocer que no son producto de una ciega unión celular provista por la naturaleza, sino que vienen como producto de la voluntad de Dios al conceder la vida.

Pero como todos los dones de Dios ¡Cómo se ha visto amenazada la paternidad! De hecho, el mundo ha sido hábil en presentar la paternidad como algo distinto de lo que es y al hacerlo, ha querido –con mucha eficacia-, quitar el privilegio de la crianza de los hijos a sus propios padres y reemplazarlos por sustitutos que desfiguran completamente lo que antes fue un don de Dios. El mensaje que se recibe de la sociedad hoy es que los padres no son los más adecuados para ver por la crianza de sus hijos, por lo cual, entre más temprano en la vida se pueda, el hijo debe dejarse en manos de tutores ajenos, a los que Dios no les dio la responsabilidad de la crianza de ellos y que en algunos casos, ni siquiera comparten la fe que es en Cristo.

Y aunque sé que el asunto es polémico ahora, la organización familiar de muchos creyentes, provoca que ninguno de los padres crie a sus hijos en persona. Se pretende que los hijos pueden ser criados ‘a distancia’ o a través de un ‘intermediario’. Pero crianza y distancia son dos cosas que no se llevan de la mano y solo en casos realmente justificables, (Como puede ser el caso de las madres solteras o una situación providencial muy adversa) es una opción que se toma, pero donde se es consciente que lo ideal, es decir, que los padres críen a sus propios hijos, no se toma en cuenta. Seguramente los principios de una sociedad moderna ha hecho que los padres miren su paternidad de manera distinta y que, en el caso de las familias constituidas regularmente, las madres se hayan dado el permiso de pretender ‘desarrollarse’ por fuera de su hogar, delegando a un tercero, lo que corresponde directamente a su rol.

Así, lo que es una oportunidad, y quizás una de las más grandes, de adelantar el reino de Dios en otras personas, se ve minimizado por dirigirse a un estándar que el mundo puso y no el sencillo proceder de las Escrituras. Pero allí no termina todo, los padres cristianos, absorbidos en este círculo, saben que su responsabilidad hacia sus hijos es muy grande, pero en la práctica, sus fuerzas no alcanzan para responder por todas las cosas fielmente. Ellos llegan cansados del trabajo y el tiempo y las fuerzas que les resta tienen que dedicarlas a sus hijos. Y esta práctica continua, obviamente dejará sin tiempo ni energía a los creyentes para adelantar asuntos a favor del reino de Dios por fuera de su hogar.

No me mal entienda. No estoy diciendo que tener una organización familiar adecuada, hará que el servicio a Dios, automáticamente se vea energizado. Pero si puedo decir que una organización familiar donde los roles sean observados y los padres puedan criar a sus propios hijos, proveerá de un ambiente más favorable para que esta tarea sea más eficiente, a la vez que no caeremos en la tentación de hacer rivales la paternidad y el servicio a Dios. Seguramente en el seno del hogar, la madre puede influir evangélicamente de interminables maneras a sus hijos al convivir con ellos a diario y a cada momento. El padre puede verse más enfocado al llegar a casa después de trabajar y así suplir a su familia lo que es propio de su rol como guía espiritual. Y bajo esta organización, seguramente habrá más tiempo y ánimo para orar, estudiar la Palabra de Dios, asistir a las reuniones de la iglesia, trabajar en los ministerios eclesiásticos, evangelizar y otras cosas más.

Entendemos así, que la resolución valiente del profeta Samuel, evidenciaba unas prioridades definidas a la vez que una organización que le permitiera asegurar que él con toda su casa servirían al Señor y le serían fieles. Y es el llamado a los padres que tomen una resolución valiente el día de hoy. Si meditamos bien, una organización familiar sencilla pero obediente, hará familias fuertes que a su vez, serán la fortaleza de iglesias firmes. Y si un hogar bíblico, pudo, por el esfuerzo valiente y obediente de sus padres, promover el bienestar de la iglesia y por ende del reino de Dios, entonces la paternidad valió la pena y se elevó por encima de los estándares comunes de la familia, porque no solo se miró por la educación en valores y moralidad de los hijos ni por su supervivencia física, sino que fue una herramienta a favor de lo que es eterno.

Seguramente la iglesia tiene grandes expectativas para los padres de familia que la componen. Desea verles asumiendo una paternidad lo mas bíblica posible, como un bendito medio para adelantar el reino de Dios en su familia, por medio de una obediencia viva y unas devociones familiares constantes que a su vez dirijan y enmarquen un servicio a Dios más determinante fuera del hogar, y por supuesto en la iglesia. Pero no usando la paternidad como su mayor excusa para el servicio en sus ministerios. Y como es sabio hacer, no poniendo en aprietos el principio al plantear: O lo uno o lo otro, sino más bien saber, que esto es necesario hacer sin dejar de hacer lo otro.

P. Jorge Castañeda

7 febrero, 2013

¿Y qué de los casados y su servicio a Dios?

Con toda certeza, en las Escrituras vemos que el tema del matrimonio es tratado con cierta amplitud. Desde su bella institución en Génesis, su protección en el decálogo, su deleite y gozo en libros como Cantar de los Cantares, sus principios rectores en general en toda la Biblia, sus ejemplos, su modelo y más, se revelan tanto en el antiguo como en el Nuevo Testamento. De hecho, aunque la Biblia no tenga como tema central el matrimonio, es una de aquellas instituciones que vienen desde la creación, que nos hacen ver, hasta cierto punto, el interés de Dios con respecto al tema.

Aprovechando tan vastos recursos, solo deseo apuntar hacia las expectativas que como iglesia tenemos de los matrimonios cristianos y su servicio a Dios. Seguramente hemos escuchado la frase: Primero Dios, segundo la familia, luego la iglesia y lo demás. Son tal vez frases que hemos intuido como ciertas y por supuesto, en ellas reconocemos cierto grado de verdad, aunque de otro lado, ponemos en duda que sea eso lo que las Escrituras indican. Que Dios sea lo prioritario, eso es innegable, pero que Dios ponga a enfrentarse, casi a modo de rivalizar, dos instituciones que Él mismo creó, es lo que no suena correcto.

Para muchos casados, el matrimonio ha sido un escape justificado para aislarse y ausentarse del servicio a Dios. Como para otros, el servicio a Dios y en su iglesia, ha sido la justificación perfecta para abandonar sus roles y responsabilidades matrimoniales. No hay nada que la Biblia no conozca y por ello en 1 Cor. 7, nos ayuda a entender que nadie, bajo excusas de servir a Dios, puede dejar de cumplir su papel de conyugue. Pero que nadie, bajo el principio de responsabilidad marital, debe dejar a un lado el servicio a Dios. El que creó dichas instituciones, ha dejado principios, deberes y nos ha mostrado su expectativa hacia el creyente tanto en medio de su familia como en la iglesia.

Y es aquí donde se requiere sabiduría de parte del hijo de Dios, pues no puede vivir su profesión cristiana bajo la idea de lo uno o lo otro, sino mas bien, lo uno sin dejar de hacer lo otro. La frase de Pablo hacia los solteros: quisiera que estuvieses sin congoja (1 Cor.7:32), pudiera sugerir que, de cierta manera, el matrimonio trae una especie de sufrimiento, al ver, según el contexto, que el servicio a Dios puede verse estorbado por algunas dificultades propias de un matrimonio y eso frustra porque el deseo primordial del creyente es: buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, o al menos, eso es lo que se asume.

Muchos matrimonios en la actualidad, han hecho de sí mismos, un fin. Dichos matrimonios se han encerrado en sí mismos, y se han anulado para el servicio al Señor. Hombres y mujeres cristianos, que siendo solteros mostraron dedicación a la oración, el estudio Bíblico, el servicio en los ministerios de la iglesia, la generosidad, el evangelismo, ahora como casados, se han perdido entre el común de las personas, solo sosteniendo una exposición y dedicación que se cuenta en minutos a la semana. Esta forma de proceder sugiere que lo que más anhelaban era casarse y ahora lo han conseguido para después dejar de buscar a Dios y servirle.

Matrimonios que tienen todo a su favor para vivir más fielmente los caminos del Señor, porque la providencia de una compañía legitima, de la misma fe, convicción, prioridades y deseos, pudiera hacer que cada conyugue experimentara un crecimiento en el servicio a Dios más firmemente, se han visto minimizados a causa de las expectativas mundanas sobre ellos. Estos matrimonios se han desenfocado de su solemne llamamiento, pues antes de que cada conyugue sea ‘esposo’ o ‘esposa’, fueron llamados como hijos de Dios, profesión que han abandonado por una confusa profesión marital. Y no solo eso, aun estando casados, nunca deberían poner una bendición divina como obstáculo para el servicio en el reino de Dios. El apóstol inspirado dice: Pero esto digo, hermanos, que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen (1 Cor.7:29).

¿Cómo llega a estas palabras si también nos dice que: el casado o casada tienen cuidado de las cosas de este mundo de cómo agradar a sus conyugues? (1 Cor.7:33-34). La respuesta no es sencilla por la tensión que esto produce en la mente y en la práctica. Nos hubiese sido más cómodo que se nos dijera qué sí o qué no. Pero el hermano casado debe considerar que su existencia debe estar enmarcada en su prioridad máxima, prioridad que la puso el Señor a quien sirve y es: Cristo, su reino y su justicia. Estando orientado y en procuras del reino, no debe abandonar sus responsabilidades ni gozos de su matrimonio. Su matrimonio debe evidenciar que está por encima del matrimonio del mundo, al concentrarse en el Señor de una manera que el matrimonio se vea beneficiado y el reino de Dios promovido crecientemente.

El apóstol estaba lejos de sugerir, que el ‘ocuparse’ del conyugue significa correr tras sus caprichos. La realidad de algunos matrimonios, lamentablemente es esa. Esposos que crearon un nivel de vida que ahora los presiona y obliga a correr a un lado su prioridad como cristianos y ni promueven el reino y paso a paso abandonan sus responsabilidades matrimoniales. Matrimonios que van tras sus caprichos de ‘tener’, ‘progresar’, ‘conseguir’. Finalmente la cultura ha hecho que bajo engaños, se saque al creyente casado, de los asuntos del reino y luego de su matrimonio, porque aceptémoslo, ese círculo es interminable. Esposos que persiguen lo que el común de los matrimonios persiguen, una casita promedio donde vivir, un estrato medio, un pequeño carro, una estabilidad económica promedio, la tranquilidad promedio, salir, cenar, vacaciones y todo esto en detrimento de su servicio a Dios. Esto pasa año tras año, luego vienen los hijos y el asunto está hecho. Una familia promedio, viviendo en las cosas promedio, en la espiritualidad promedio, la mejor forma de desaprovechar la profesión de fe e inutilizarse como cristianos.

¿Eso es el propósito y fin del cristiano? ¿Haber conocido a Cristo y servirle por un tiempo para luego perderse en el promedio? ¿Se trata de esto la vida? ¿En eso consiste la vida cristiana matrimonial? ¡Claro que no! Si bien, el matrimonio nos arroja a varias responsabilidades que harán que servir a Dios, por un lado sea desafiante, por otro lado, la providencia ha juntado a dos creyentes que viven juntos para la gloria de Dios que se animan en la fe y pueden servir a Dios con más eficacia. Luego, tendría que verse un doble resultado. Es decir, si como creyente individual doy fruto, ¿Cuánto fruto daré si soy ayudado por mi conyugue? Si como creyente individual crezco ¿Cuánto creceré si soy animado y edificado por otro, mi conyugue? Se esperaría que los matrimonios cristianos muestren más dedicación a sus devociones, a la iglesia, al evangelismo, sin dejar de alimentar su matrimonio.

Habría un gran provecho a favor del reino de Dios, si cada matrimonio se encausara con fidelidad a su solemne llamado cristiano. Sabemos que nuestro peor enemigo vive en nuestro matrimonio, es nuestra propia carnalidad que procurará que nunca nos aunemos a los propósitos divinos. De hecho, es más fácil para el esposo, mirar hacia el otro lado y no reparar en la profesión de fe de su esposa, porque de cierta manera le conviene que ella no sea ‘tan comprometida con Dios’ (ni con su hogar) y así, él mismo promueve una organización familiar que hace que palabras como crecimiento, progreso, conseguir, procurar, sean enmarcados por el mundo en perjuicio de la obediencia de su esposa. Es más fácil par la esposa mirar hacia otro lado y no reparar en la profesión de fe de su esposo, porque de cierta manera le conviene que no sea ‘tan dedicado al Señor’ pues esto le traería un ajusta de carácter donde él sería más sobrio en gastos, en servicio, y no estaría corriendo tras el mundo para tener contenta a su familia. Pero hermanos, no estamos aquí para lo fácil sino para lo correcto.

Pero que diferente puede llegar a ser para la iglesia y el mismo matrimonio al recordar nuestras prioridades. Recordemos que el matrimonio es una unión e institución solemne pero es temporal, mientras que como creyentes hacemos tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orín corrompen. No sería sabio haber usado tan bella bendición como una excusa para no trabajar en el reino de Dios, bendición que Dios nos dio, como una solemne oportunidad para servirle en otro contexto y con la recompensa diaria de tener a la persona más amada bajo el cielo, procurando mi mayor bien: Que me conforme al carácter de Cristo.

P. Jorge Castañeda

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