18 julio, 2014

20 AYUDAS PARA ESCUCHAR UN SERMÓN

Por: David Murray

Antes del Sermón

1. Lee y medita en la Palabra de Dios todos los días
La lectura diaria de la Biblia despierta nuestro apetito para el plato principal en el Día del Señor. No podemos esperar estar listos para digerir el alimento espiritual, si no hemos estado comiendo durante toda la semana y si hemos estropeado nuestro apetito con un festín de pecado.

2. Limite su exposición a los medios de comunicación
La mayoría de los estadounidenses consumen en promedio entre 9 a11 horas al día frente a los medios (Santiago 1:21). En el libro ‘Predicando a Gente Programada: Una Comunicación efectiva en una sociedad saturada de medios’-, Timoteo Turner explica como “Ver Televisión y predicación son diametralmente opuestos entre sí- el uno es visual, el otro es racional; una involucra el uso de los ojos, la otra involucra el de los oídos; uno crea observadores pasivos, el otro requiere oyentes activos “.

Después de ver televisión, ir al cine y navegar por Internet durante toda la semana, quienes vienen a la iglesia, tienen que sentarse y escuchar un largo sermón que exige una gran concentración y esfuerzo al que ellos no están acostumbrado. Se espera que pases de ser un espectador pasivo a un oyente agresivo de un día para otro. Escuchar exige una gran concentración y la autodisciplina. (Expository Listening, 42).

3. Utilice el Sábado en la noche así:
Ponga en orden la semana anterior, prepararse para la próxima semana, acuéstese temprano, persuadir (reprender?) a los niños por última vez, el Sábado por la noche.

4. Ore por usted y por el Pastor
Haga esto diariamente, pero especialmente el Domingo. En muchos sentidos, “Lo que pides te será hecho”.

5. Prepárate para escuchar
Hay múltiples recursos disponibles sobre la manera de predicar, pero, aparte de los pocos mencionados, existen muy pocos sobre cómo escuchar. Los predicadores tienen muchos recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores predicadores, pero los oyentes apenas tienen recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores oyentes. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que el número de oyentes supera con creces el número de predicadores y más aún cuando te das cuenta de que la Biblia dice más acerca de la responsabilidad del oyente, para escuchar y obedecer la Palabra de Dios, que sobre la responsabilidad del predicador para explicar y aplicar la Palabra de Dios. De principio a fin, la Biblia está repleta de versículos y pasajes que hablan de la necesidad vital de escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Dios está muy preocupado por cómo los predicadores predican. Pero basados en la gran cantidad de referencias bíblicas para oír y escuchar, no cabe duda de que Dios está no solo tan, si no más preocupado por cómo los oyentes escuchan. (Expository Listening, 3).

Durante el sermón

1. Vamos a la iglesia a tiempo para conseguir calmarnos, acomodarnos y enfocarnos.

2. Respetar el silencio del santuario: Esto incluye la formación de sus hijos para que no distraigan a los demás.

3. Involucre a su cuerpo y alma en el culto y la oración: Avive su cuerpo, mente y alma en la adoración antes del sermón.

4. Dígase a sí mismo que Dios está a punto de hablar: Siga orando para que Él te hable a través de Su Palabra.

5. Reconozca que este es un esfuerzo de equipo y asuma la responsabilidad personal.
Esta es una empresa conjunta entre el predicador y el oyente. Los sermones exitosos resultan cuando el oyente hace equipo con el predicador, algo muy similar a un cátcher (quien lanza la bola en el Béisbol) trabaja al unísono con un pitcher (quien recibe la bola en el Béisbol). Tanto el lanzador y el receptor tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de lanzamiento. La responsabilidad no cae solamente en los hombros del lanzador. (Expository Listening, 4).

6. Tome notas breves: Suficientes para ayudarle a concentrarse, pero no tantos que se convierte en una conferencia dónde sólo se beneficia la cabeza.

7. Compruebe que el predicador está predicando la Palabra de Dios: No con un espíritu farisaico crítico (Lucas 11:54), sino con un espíritu de discernimiento Berea (Hechos 17:11).

8. Acepte que habrá momentos en los que la Palabra de Dios le hará daño: No reaccione en contra de esta exhortación ni se apague, más bien recíbala y trate de sacar provecho de ella.

9. Construya una buena voluntad hacia el predicador: La mala voluntad o malicia hacia el predicador es un endurecedor del corazón. Eso bloquea la Palabra.

10. Trate de encontrar un asunto para beneficiarse: Generalmente, usted puede encontrar una migaja de pan o dos aún en el más pobre sermón del predicador más pobre.

Después del sermón

1. Hable acerca del sermón con otros: Comparta de qué manera fue ayudado en el con amigos y familiares.

2. Póngalo en práctica: Obedecer y hacer la Palabra.

3. Sea paciente en la búsqueda de resultados: Sembrar y recoger el fruto presupone un proceso gradual y un desarrollo lento.

4. Trabajo en su terreno: El tipo de terreno puede cambiar lo malo en algo bueno y de bueno a muy bueno. Somos responsables de la preparación del terreno de nuestro corazón (Marcos 4:1-20).

5. Traiga su comentario: Anime a los predicadores de tiempo en tiempo con detalles sobre cómo sermones particulares le han ayudado y de qué manera.

Tomado de

http://headhearthand.org/blog/2013/09/04/20-helps-to-sermon-listening/

18 julio, 2014

¿La Adoración que honra a Dios es predicación obsoleta?

Por: David Chanski

Muchas personas en nuestro día ven la predicación autoritativa de la Palabra de Dios de la misma manera en que ven el telégrafo. Ellos sienten que Ambas son anticuadas y obsoletas. “¿Por qué poner nuestro mensaje en el arcaico código Morse cuando tenemos las invenciones avanzadas del fax, teléfonos celulares, y correo electrónico?” De la misma manera, “¿Por qué desmenuzar el evangelio a través del instrumento de la ‘tediosa’ predicación cuando tenemos disponible los elegantes métodos de producciones teatrales y musicales, presentaciones de diapositivas multimedia, y las reuniones de los grupos de discusiones en la ciudad?”. Desafortunadamente, muchos cristianos e iglesias tratan la predicación autoritativa como una reliquia embarazosa de una era pasada.

Dios piensa de otra manera. Después de su bautismo, “Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios” (Marcos 1:14). “Instituyó Doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar” (Marcos 3:14). La venida del Espíritu en Pentecostés resultó en que Pedro predicara un poderoso sermón (Hechos 2:14 ss). Pablo y Bernabé evangelizaron a los pecadores y santos edificándolos por la predicación (Hechos 13:05; 14:7,21, etc). Con las ultimas fuerzas antes de su muerte, Pablo le escribió al joven Timoteo: “Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos ya los muertos, en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que insistes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina “(2 Timoteo 4:1-2).

La predicación autoritativa de la Palabra es la “Cañón del Reino.” Es la principal arma de Dios en la difusión del Evangelio y el fortalecimiento de su pueblo. Por el Espíritu, los predicadores derriban las fortalezas del enemigo al confrontar directamente las conciencias de los hombres con la verdad de Dios. En la fiel predicación expositiva de las Escrituras, podemos escuchar la voz de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). No debemos conformarnos con nada menos que ese bendito sonido.

Tomado de:

http://heraldofgrace.org

6 junio, 2014

¿Se le presume muerto si usted falta a una reunión de oración?

Por: Tom Ascol

http://tomascol.com/would-you-be-assumed-dead-if-you-missed-a-prayer-meeting/

 James A. Spurgeon ayudó a su más famoso y hermano mayor, Charles, en el ministerio del Tabernáculo Metropolitano en el siglo XIX. Se desempeñó en varios puestos, incluyendo a partir de 1868, el de ” co-pastor “, aunque sus funciones eran principalmente administrativas. A menudo ayudó a otras iglesias que estaban luchando, buscando promover su revitalización. Una de estas iglesias que fue ayudada en gran medida por su ministerio estaba en Croydon. El siguiente es un relato de un querido miembro de esa iglesia que fue escrito por James en the Sword and Trowel[1] en 1884. Mientras lo leía, no pude evitar preguntarme ¿A cuántos miembros de la iglesia se les supondría muerto si llegaran a faltar dos reuniones de oración?

 

EN LA REUNIÓN DE ORACIÓN; O MUERTO

UNAS PALABRAS que hablan de la Reunión de Oración en el Tabernáculo Metropolitano, por el pastor J.A. SPURGEON

 

Acabo de perder a uno de los miembros de mi iglesia en Croydon. Cuando fui por primera vez, me encontré con una mujer intemperante; y por cierto, con el lado triste y doloroso de su historia. Hace unos diez años atrás, empobrecida por el abuso del alcohol, con pocos recursos para vivir y muy poco para comer, reducida a su mayor necesidad, resolvió muy sabiamente que sería abstemia porque así no podía seguir.

Desde la firma de esa promesa, se convirtió en una mujer nueva; llegó a la casa de oración, la gracia de Dios llegó a su corazón, y desde ese momento estuvo siempre en la Capilla cuando se abrieron las puertas. Yo solía decirle que realmente pensaba que ella vivía en el recinto.

Nunca se celebró una reunión de oración sin que la señora W – estuviera presente. Si yo estaba o no allí, ella lo estaba. Una vez hace seis meses, se ausentó. Cuando le pregunté donde había estado, ella dijo: “Vine y dejé los libros, pero no me quede para la reunión”. Resulta que había venido a la iglesia por no faltar, pero faltó porque se fue a visitar un enfermo. Esa fue la única vez que esa señora faltó a una reunión de oración hasta que después faltó un domingo por la noche cuando le extrañé de nuevo.

Le pregunté a mis diáconos si la habían visto u habían oído acerca de ella, y me dijeron: “No sabemos dónde está, ella tampoco estuvo con nosotros el pasado viernes por la noche en la reunión de oración”.  Les dije que estaba seguro de que estaba muerta, porque si hubiera estado viva ciertamente habría estado en la reunión de oración. Nadie cuestionó lo que dije. Todos sintieron como yo que ella no se habría perdido dos reuniones de oración seguidas a menos que hubiese muerto, o hubiese estado demasiado enferma para salir de su casa.

Durante el servicio de la tarde uno de los diáconos fue a donde vivía completamente sola y al no recibir respuesta de nadie, consiguió ayuda e irrumpió en la casa. Allí encontró justo lo que esperábamos; estaba allí, de rodillas, muerta, en su pequeña sala, debió haber muerto en medio de un gran sufrimiento y en el acto de orar a Dios.

Ella era un personaje notable. Visitó y regaló tratados en la peor calle de Croydon, y tenía una manera singularmente feliz de ganarse a las personas muy malvadas, a quienes iba a contarles la historia de su propia vida, y decirles que ella solía ser como ellos, pero que por la gracia de Dios se había convertido, y que el don de la gracia que ella tenía podría hacer lo mismo para ellos.

Se cuenta una historia como un ejemplo de las bromas que le solían jugar. Un joven pensó en asustarla; así que se vistió como el diablo tanto como su imaginación le permitió hacer. Cuando ella llamó a la puerta, la abrió y gritó: “Yo soy el diablo”, y comenzó a gritarle. Sin embargo, ella no se alarmó en lo absoluto, tranquilamente- se puso las gafas y lo miró de arriba abajo, y le dijo: “Tú no eres el diablo, eres solamente uno de sus hijos”. Pensé que la anciana obtuvo lo mejor de esa experiencia en ese momento. Le pregunté si alguna vez lo volvió a ver  y ella respondió: ” ¡Oh no, querido! Él sólo bajó la cabeza y se fue. “

La echaremos de menos profundamente; nuestras reuniones de oración tendrán un espacio en blanco, el de la Sra. W. Es una ausencia que no vamos a superar fácilmente. Espero que algunos de ustedes serán tales asistentes constantes en las reuniones de oración que si llega a pasar que se ausente dos veces seguidas diremos de ti: “Estoy seguro de que nuestro hermano o hermana ha de estar muerto”, aunque no queremos partir tan pronto como lo hizo nuestra buena amiga en Croydon.

 

(Tomado de Sword and Trowel: 1884 [London : Passmore y Alabaster, 1884 ] , 89-90 ).

22 mayo, 2014

Invitación

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29 abril, 2014

CONFERENCIA IGLESIA & FAMILIA REFORMADA

31 marzo, 2014

Justificación y Santificación

 

Por J.C. Ryle

 

[Nota de quien postea este artículo: El siguiente es un extracto del título Santificación que aparece en el libro: El Secreto de la vida Cristiana, de J.C. Ryle. Aunque es un excelente articulo y desconociendo el idioma primario del este artículo, el lenguaje del punto 5 de los puntos concordantes, creo que debió plantearse mejor para no dar la impresión de salvación por obras].

 

Acordémonos siempre que aunque la justificación y la santificación son dos cosas distintas, sin embargo en ciertos puntos concuerdan y en otros difieren. Veámoslo en detalle:

 

Puntos concordantes

 

1- Ambas proceden y tienen su origen en la libre gracia de Dios.

 

2- Ambas son parte del gran plan de salvación que Cristo, en el pacto eterno, tomó sobre sí en favor de su pueblo. Cristo es la fuente de vida donde fluyen el perdón y la santidad. La raíz de ambas está en Cristo.

 

3- Ambas se encuentran en la misma persona. Los que son justificados también son santificados, y aquellos que han sido santificados, han sido también justificados. Dios la ha unido y no pueden separarse.

 

4- Ambas empiezan al mismo tiempo. En el momento en que una persona es justificada, empieza también a ser santificada, aunque al principio, quizás, no se percate de ello.

 

5- Ambas son necesarias para salvación. Jamás nadie entrará en el cielo sin un corazón regenerado y sin el perdón de sus pecados; sin la sangre de Cristo y sin la gracia del Espíritu; sin la disposición apropiada para gozar de la gloria y sin el título de la misma.

 

Puntos que difieren

 

1- Por la justificación, la justicia de otro, de Jesucristo, es imputada o puesta en la cuenta del pecador. Por la santificación el pecador convertido experimenta en su interior una obra que lo va haciendo justo. En otras palabras, por la justificación se nos considera justos, mientras que por la santificación se nos hace justos.

 

2- La justificación no es propia, sino que es la justicia eterna y perfecta de nuestro Maravilloso mediador Cristo Jesús, la cual nos es imputada y hacemos nuestra por la fe. La justicia de la santificación es la nuestra propia, impartida, inherente a influida en nosotros por el Espíritu Santo, pero mezclada con flaqueza e imperfección.

 

3- En la justificación no hay lugar para nuestras obras. Pero en la santificación la importancia de nuestras propias obras es inmensa, de ahí que Dios nos ordene a luchar, a orar, a velar, a que nos esforcemos, afanemos y trabajemos.

 

4- La justificación es una obra acabada y completa; en el momento que una persona cree, es justificada, perfectamente justificada. La santificación es una obra relativamente imperfecta; será perfecta cuando entremos en el cielo.

 

5- La justificación no admite crecimiento ni es susceptible de aumento. El creyente goza de la misma justificación en el momento de acudir a Cristo por la fe, que de la que gozará por toda la eternidad. La santificación es, eminentemente, una obra progresiva, y admite un crecimiento continuo mientras el creyente viva.

 

6- La justificación hace referencia a la persona del creyente, a su posición delante de Dios y a la absolución de su culpa. La santificación hace referencia a la naturaleza del creyente ya a la renovación moral del corazón.

 

7- La justificación nos da título de acceso al cielo y confianza para entrar. La santificación nos prepara para el cielo y nos previene para sus goces.

 

8- La justificación es un acto de Dios con referencia al creyente y no es discernible para otros. La santificación es una obra de Dios dentro del creyente que no puede dejar de manifestarse a los ojos de otros.

3 marzo, 2014

LOS PURITANOS

Por la gracia del Señor se han venido haciendo esfuerzos por poner en nuestro idioma algunos libros de los Puritanos. Algunos son resúmenes, otros resúmenes de un resumen, otros son libros extensos, pero no podemos alejarnos de esta rica herencia que ahora podemos tener en nuestra manos en español más que en ningún otro momento.

Si se me queda alguno por fuera, pueden comentar para enriquecer nuestra biblioteca.

Literatura Recomendada de los puritanos en Español que ya se puede conseguir:

Animo en la Depresión – William Bridge

Consolación Divina -Thomas Watson

Comentario de la Biblia -Metthew Henry (Unilit)

El Contentamiento Cristiano Una Joya rara -Jeremiah Burroughs

El Corazón de Cristo -Thomas Goodwin

El Cristiano con Toda la armadura -William Gurnall

El Misterio de la Providencia -John Flavel

El Secreto de la comunión con Dios -Matthew Henry

El  Padre Nuestro -Thomas Watson

El Pastor Renovado -Richard Baxter

La Gloria de Cristo -John Owen

La Mortificación del Pecado -John Owen

La Oración -Bunyan y Goodwin

La Tentación -John Owen

Los Afectos Religiosos -Jonathan Edwards

Partícipes de Cristo -William Guthrie

Rasgos Distintivos del Verdadero Cristiano? – Gardiner Spring

Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo -Thomas Brooks

Tratado de Teología -Thomas Watson

Una Guía Segura al Cielo -Joseph Alleine

Vida Por su Muerte – John Owen

 

Dos libros de autores contemporáneos que hablan de los puritanos y su pensamiento:

La Espiritualidad Puritana y Reformada -Joel Beeke

Los Puritanos- Martyn Lloyd Jones

 

Editoriales que están publicando estos libros:

Peregrino

Faro De Gracia

Portavoz

Estandarte de la Verdad

11 enero, 2014

EL SEÑOR JESUS, SIMON EL FARISEO Y LA MUJER PECADORA

31 diciembre, 2013

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 16.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

19 diciembre, 2013

DIOS CON NOSOTROS

Mateo 1: 18-25

Introducción

Estamos en épocas navideñas, y vuelven miles de tentaciones sobre los cristianos. No podemos casi que huir de lo que el mundo nos presenta como navidad, pero creo que es un buen momento para refrescar en nuestra memoria la esencia de lo que celebramos aprovechando esta fecha. Deseo que nos fijemos en el nombre Emanuel. Creo que todos podríamos decir qué significa, sin embargo, creo que hasta ese nombre ha sido objeto de adulteración. Hoy no significa más que Dios con nosotros haciéndonos compañía, días felices, buen ambiente, nada de peligros, algo muy sentimental y lejos de lo que realmente ese nombre quiso dar a entender.

 

Es pues mi propósito de este sermón hablar de Dios con nosotros y que nuestros corazones hallen la riqueza de lo que se prometió al pueblo de Dios para todas las edades. Vamos a ver cuatro puntos sencillos: La promesa de Emanuel, el cumplimiento de la promesa de Emanuel, el Carácter de la promesa de Emanuel y el Significado de la promesa de Emanuel.

 

1. LA PROMESA “El Señor por medio del profeta”

Hay una promesa que Mateo trae para señalar su cumplimiento. Mateo desea resaltar que es una promesa del Señor, probablemente por eso omite dar el nombre del profeta, sin embargo debemos remitirnos a Is.7 y 9 para entender las palabras del Señor en ese tiempo.

 

El contexto es algo turbio. Aproximadamente 7 siglos antes de Cristo, el rey Acaz está en el trono de Judá y se rehúsa hacer la voluntad del Señor (2 Cron.28). Pero no solo eso sino que se entrega por completo a pecados abominables. Por esta causa Dios lo entregó en manos de sus enemigos (Israel y Siria). No solo era el peligro de morir sino que si llegaban a destruir a Judá, la promesa anhelada de un descendiente de David sentado en el trono, se vería frustrada. Aunque seguramente había gente piadosa, miremos en general el estado espiritual del pueblo descrito en Is.9: 1 y 2.

 

Es en medio de este contexto en que el Señor envía al profeta Isaías al ver al rey Acaz ¡con un mensaje de esperanza, consuelo y liberación cuando lo que debería escuchar era juicio! ¡Que Dios tan misericordioso tenemos! Así que el profeta le dice al rey que le pida una señal, no importa cual o cuán difícil, para que compruebe que Dios desea bendecirlo. El rey de una forma impía, pero bajo palabras piadosas rechaza al Señor (Is.7:11-13), porque él tenía su confianza en el rey de Asiria.

 

Y aquí va la promesa. Dios no va a hacer depender sus propósitos redentores en las frágiles manos de un ser humano, así que (V.14) He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel. Antes que este niño pudiera discernir entre lo bueno y lo malo, la tierra de los reyes que les perseguían iba a quedar desolada. Este niño era la señal y prueba que Dios liberaría a su pueblo de Israel y Siria. La idea es que dentro de muy poco el Señor no solo los libraría sino que la dinastía de la casa de David no se vería extinguida y ese niño era la prueba de ello.

 

Palabras de esperanza en medio de la oscuridad y pecado. Esto no solo suscitó en medio del pueblo tranquilidad en su tiempo, sino que el pueblo vio en ello también un anuncio del Mesías, que un día liberaría a su pueblo de todos sus enemigos. Más aun cuando de este niño se dijo: Is.9:6-7. Ningún ser humano normal, podría cumplir esto sino aquel que sería la esperanza futura del pueblo de Dios y que heriría en la cabeza a la serpiente. Pero hermanos, esto lo iba a hacer Dios libre, soberana y unilateralmente y no iba a dejar que el cumplimiento de sus planes dependiera de una persona como el rey o un pueblo como el de Israel o Judá.

 

2. EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA “Todo esto aconteció”

Creo que cada persecución o esclavitud que experimentaba el pueblo de Israel, presionaba sus corazones a la esperanza de ver esa promesa cumplirse. Esta era la nueva situación del pueblo bajo el dominio de los romanos. Y como era de suponerse, las personas esperaban un cumplimiento espectacular, rimbombante, ostentoso.

 

Un poco más de siete siglos después de la promesa, y en palabras del apóstol Pablo: …vino el cumplimiento del tiempo, y Dios envió a su Hijo (Gal.4:4). Dios encuentra a un hombre de la casa de David, pensativo, meditabundo, quien estaba en aprietos. La mujer con quien se desposó, le dice que estaba en embarazo debido al Espíritu Santo. Él sabía a lo que se exponía María y meditaba cómo hacer lo correcto. Allí un ángel del Señor se le aparece y le dice tres cosas importantes.

 

La primera es que no debe tener temor de casarse con María, pues lo que en ella ha sido engendrado es del Espíritu Santo. Segundo le afirma que ella dará a luz ese hijo. Y la tercera, le dice qué nombre debe tener es hijo. Si se nota nuevamente, Dios está enterando a José de sus planes no acudiendo a su ayuda, no haría depender sus planes de los hombres, pero trabaja con ellos. Aun así Dios nos hace saber que está al mando.

 

Pero a resaltar aquí es cómo Mateo, inspirado por Dios, identifica cada elemento de la promesa con la situación de José y María. ¿Recordamos qué dice la promesa? He aquí que la virgen concebirá y lo que nos dice nuestro evangelio es que María era esa virgen que había concebido por el Espíritu Santo. La promesa seguía diciendo: y dará a luz un hijo, que son las mismas palabras que el ángel le remite a José. Y por último la promesa decía que nombre debería llevar: Emanuel y el ángel le dice a José que le ponga ¿Cómo? Jesús. ¿Tanto esfuerzo de Mateo por identificar la promesa correcta y el cumplimiento preciso para a lo ultimo fallar en el nombre? No solo eso, sino que al citar la promesa del A.T. vuelve y repite esto. O, a menos que el nombre de Jesús y Emanuel estén íntimamente ligados. Pues bien, aquí hay algo intencional, Mateo desea identificar a Emanuel con el Hijo que tendrá María, nos da su nombre, Jesús, sin que olvidemos que es Emanuel.

 

Así es como Dios, en un día común y corriente, en una aldea de Nazaret, cumple la majestuosa promesa de traer a Aquel que sería llamado Emanuel, Dios con nosotros, el Hijo que nos fue dado y el dominio sobre su hombro, quien sería llamado Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de Paz, cuyo reino se extendería, cuyá paz no tendría fin y con un reino eterno.

 

3. EL CARÁCTER DE LA PROMESA “Salvará a su pueblo”

Cuando hablamos de la naturaleza de la promesa, queremos decir, en qué consiste dicha promesa, de qué se trata. Por un lado, la promesa consiste en traer a Emanuel, es decir, Dios con nosotros. Por otro lado no olvidemos la explicación del ángel acerca de su nombre, Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Esto es interesante. La promesa consiste en Dios trayendo un salvador. Este es precisamente el cumplimiento de la promesa del Redentor prometido, pero es la misma promesa que nos señalaba que Dios estará en medio de nosotros de una manera en que nunca había estado entre nosotros, pero es una y la misma promesa.

 

a. La promesa consiste en Dios con nosotros salvando a su pueblo.

Emanuel es más que un nombre prometiéndonos la presencia de Dios en medio nuestro para nuestras debilidades comunes o temporales. No me mal entienda, no quiero decir que Dios no tiene cuidado de estas debilidades, pero el punto aquí es que se prometió un Salvador y es precisamente lo que se cumplió en Cristo. El pueblo cometió el error de pensar acerca de una salvación de asuntos temporales, de la esclavitud política, pero Dios pensaba en algo más grande y trascendental, la salvación de su pueblo de sus pecados.

 

Así que este relato nos dice que Dios cumplió su promesa trayendo un Salvador.Emanuel, por un lado, significa Dios con nosotros salvándonos de nuestros pecados. He aquí nuestro gran y más grave problema: El pecado. Son las tinieblas del pecado, la oscuridad de la impiedad, la sombra de la muerte eterna la que se cierne sobre todo hombre y Emanuel significa Dios con nosotros salvándonos. Es Dios con nosotros salvándonos de la culpa del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de la miseria del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de la esclavitud del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de lacorrupción del pecado, es Dios con nosotros salvándonos de las consecuencias eternas del pecado y un día Dios con nosotros salvándonos de la presenciamisma del pecado.

 

b. Pero hay más, la promesa consiste en Dios con nosotros gobernando a su pueblo.

¿De donde sacamos eso? Dice que Él salvara a su pueblo. Eso quiere decir que tiene un pueblo que es de su propiedad. Recordemos parte del contexto dónde se dio la promesa, la amenaza de destruir la dinastía de David que se dijo que sería eterna en el trono. Pero aun más, recordamos cómo se dirigió el ángel al José: hijo de David. Todas estas cosas tienen que ver con que Emanuel significa Dios con nosotros reinando, gobernando, a su pueblo.

 

Desde la eternidad el Padre le dio al Hijo un pueblo suyo, le constituyó su Salvador, su Rey y su Profeta. Lo soldó definitivamente a ellos para su salvación y guía. Algunas personas piensan que el Señor Jesús solo es Salvador, pero dice que Él salvará a su pueblo de sus pecados. Nadie puede venir a Cristo y no hallar en Él tanto un Salvador como un Rey. El salva pero el rige, gobierna, manda, dirige, a su pueblo como rey que es. La promesa iba más allá de dejar a un pueblo libre de sus pecados, era asignarles un rey que los gobernara para siempre y Emanuel significa esto.

 

De su boca saldría la siguiente palabra: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un Pastor (Jn.10:16). Tanto amó a su Iglesia, que se entregó a sí mismo por ella. Tiene un pueblo llamado iglesia, es de su propiedad, el Padre se los da y si vienen a Él, Él no los echa fuera jamás. Emanuel también es Dios con nosotros gobernándonos.

 

4. EL SIGNIFICADO DE LA PROMESA “Qué significa Dios con nosotros”

Pero permítame terminar señalando algo. Seguramente podemos decir que Dios siempre ha estado con su pueblo. No podemos creer que Dios haya abandonado totalmente a sus escogidos, al remanente de su heredad. Así que ¿Por qué una promesa diciéndonos que Dios estaría con nosotros? Pues bien, la respuesta es que Emanuel sería Dios con nosotros salvándonos, gobernándonos, de una manera que nunca se había visto.

 

Pero antes, en primer lugar recordemos que aquel que es llamado Emanuel es Dios mismo. De eso se trata, de la presencia misma de Dios en medio nuestro.Pero en segundo lugar déjeme aclarar que nosotros hace referencia a su pueblo con una característica especial, y es ¿Por qué necesitamos un Salvador de pecados? Porque estamos perdidos por el pecado. Y ¿Por qué necesitamos un Rey? Porque somos débiles y no podríamos gobernarnos ni cuidarnos a nosotros mismos. El nombre Emanuel, Dios con nosotros salvándonos y gobernándonos pone de manifiesto nuestra condición.

 

Pero dice Dios con nosotros. ¿Qué es lo especial? Que nadie se imaginó que esa promesa se cumpliría el día que cumplido el tiempo Dios envió a su Hijo para nacer de mujer. Dios con nosotros significa que el Verbo se hizo carne. Significa que Dios Hijo se humanó. Dejó las glorias celestes y hecho semejante a los hombres y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. La sangre de nuestro Emanuel corrió. Nadie dimensionaba la promesa así y cuando llegó no todos lo entendieron.

 

Cristo pisó nuestra tierra, Emanuel se paseaba entre nosotros salvando y gobernando. Con su muerte en la cruz pagó por todos los pecados de su pueblo y así cumplió que es Dios con nosotros salvándonos. Adquirió por su muerte y resurrección un nombre sobre todo nombre para que ante Él se doblegue todo ser humano y confiesen su Señorío, así vemos su gobierno. Salvador y Señor, Dios y Redentor, encarnado, humanado, para que su pueblo no estuviera más en tinieblas.

¡Feliz Navidad!

 

Jorge E. Castañeda D.
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